Capítulo 26: Dani Álvarez

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Periodista todoterreno, amante del heavy metal y muy athleticzale. En EITB con "el día de mañana" y en Radio Euskadi con "la crónica de Euskadi". Esta semana se pasa por "la hora premium" para charlar del Athletic, en exclusiva.


Mi primer recuerdo de infancia, rompiendo un poco el molde, es el de mi abuelo Amador siendo yo súper pequeño. Yo nací en una familia súper merengona sobre todo de parte de mi padre. Una familia de republicanos y asturianos y muy aficionados al fútbol. Mi padre era del Real Madrid a muerte y mi abuelo materno era el único que rompía en eso con la familia porque siempre me decía que él era del Athletic y me lo justificaba cuando hablábamos de fútbol en su casa con que era el único equipo que jugaba con gente de la cantera. Las vueltas que da la vida, he acabado en San Mamés de espectador aunque mi abuelo no lo llegó a ver.


Desde muy pequeño me interesó el fútbol y el deporte en general. En televisión, radio y periódicos porque mi padre era un yonqui y porque a mi y a mis otros dos hermanos chicos nos encantaba. De hecho, casi todas las referencias que tengo de fútbol histórico vienen a través de mi padre y de mi abuelo. Mi padre me tuvo relativamente mayor, con cuarenta y pico años, así que todas las referencias del Athletic de la primera mitad del siglo pasado y de los años sesenta y setenta las tenía muy presentes. Fue mi primera pasarela hacia el fútbol y mi vinculo posterior y ahora tan poderoso que tengo con el Athletic.


He sido de coleccionar cromos siempre. Tengo algunos albumes históricos. Lo que ocurre es que los que me gustaban más eran los de los mundiales: del 82, 86, 90 y 94 conservo ejemplares completos y los hacía concienzudamente, nada de Eurocopas... soy un poco raro, tanto que mi selección favorito era Dinamarca, sobre todo en México 86 que flipaba con “la dinamita roja”: Laudrup, Larsen, Simondsen... Los álbumes de la Liga rara vez los llegué a completar. Nunca he sido muy mitómano de jugadores, he tenido predilección por unos más que por otros.


Me establezco definitivamente en Bilbao en el año 1996 y las gabarras las recuerdo muy vagamente siendo niño. Si buceo en los albumes de fotos de casa probablemente tenga alguna foto en el museo del Madrid y recuerdo ir a otros campos pero para ver al Madrid. Yo creo que no empecé a consumir merchandising de fútbol hasta ya mayorcito. Tuve la equipación de Zubizarreta, como la mayoría de los niños, pero no recuerdo haber tenido más camisetas de ningún equipo. Creo recordar que me la regalaron con nueve o diez años en algún cumpleaños y no me hizo especial ilusión porque no quería jugar de portero, pero sí que me la puse un montón.


DANI ALVAREZ


A mediados de los noventa se pusieron de moda los triangulares veraniegos. En uno de aquellos, con el Athletic y el Madrid empieza a producirse el principio del giro y me empiezo a rebelar contra mi familia, yo fui con la camiseta de la selección de Irlanda. Tengo un primo que trabaja en el Madrid y me dejó de hablar un tiempo cuando empecé a cogerle especial animadversión al club merengue. En aquellos años mi pasión con el fútbol va cuesta abajo porque la mayoría de equipos se convierten en multinacionales. Ya no me gusta y me desengancho. Tengo una visión más romántica o arcaica y entonces me doy cuenta de que sólo queda un equipo auténtico y crece mi pasión por el Athletic a partir de los 2000 como habitual de San Mamés.


En general soy un tipo tranquilo pero con el Athletic lo paso mal. En San Mamés soy de los que llaman “comepipas”, en casa soy un poco más hooligan. Una de las cosas que más me atrapa es mi conciencia de saber que estamos condenados a sufrir y este mal rollo de los últimos años me duele mucho. No soy capaz de meterme en la mente de mis compañeros de chat, de cuadrilla, de mis amigos más próximos cuando se pasan todo el día despotricando por las diferentes crisis que atravesamos. Creo que hay un poso de amargura y resentimiento que no comparto. Trato de contenerme mucho, soy muy competitivo y creo que hay que hacer lo posible porque el Athletic compita. Disfruto mucho de las finales porque igual no vuelve a pasar en años.


Durante años me reservaba para las grandes ocasiones en San Mamés, en parte por los horarios de trabajo que tuve. Recuerdo ganarle al Madrid de Zidane, al de los galácticos y al de Cristiano. Y uno en que casi me tiro desde la grada, ése sí, contra el Atlético que les ganamos 3-1 y repartieron leña a mansalva. El partido de mi vida fue Old Trafford por la tele, que además fue toda mi cuadrilla a Manchester y yo no pude porque tenía que hacer el programa. Fue la ostia. Es más, mi hijo Arnau que es todavía más forofo que yo, que siente predilección por Aduriz, y que ha venido ya tres veces al campo conmigo, suele ver un resumen de Youtube y yo sigo flipando. Te lo cuento ahora y se me empañan los ojos. Fue un momento cumbre, un año mágico.


A mi hijo no le interesaba el fútbol hasta los cinco años, pero le entró de verme a mi yendo al campo y viéndolo por la tele. Le llevé la primera vez, a un partido contra el Eibar que ganamos 1-0, y para mi es una de las cosas más bellas del fútbol, el hecho de que creas que ya lo has visto casi todo, tus emociones están más o menos templadas, pero todo se multiplica cuando vas con tu hijo. El abrazo que me dio cuando metió Villalibre en la Supercopa contra el Barça y cómo se me echó encima con el gol de Williams... casi me hace más ilusión que haber tenido yo la oportunidad de verlo en el campo. Poder regalarles este momento es una pasada.


DANI ALVAREZ 2


Echo de menos el aroma del viejo San Mamés, hay un poco de frialdad en algunos momentos y que me ha preocupado. Si volvemos al campo de la misma manera que íbamos antes creo que nos van a superar otros vecinos. La reforma de Anoeta ha generado un clima que a veces nos supera. Mendizorroza incluso. Nos hemos aburguesado un poco y echo en falta la garra de antes. Necesitamos una autocrítica y unan reflexión para resucitar el espíritu añejo. Hemos pasado de ser Catedral a ermita. En el campo, los valores que transportan estos jugadores también se proyectan al exterior. Quiero que mi hijo se fije en las cosas que hace De Marcos y Villalibre. Que ellos sean sus influencers. Los nuestros se parecen mucho a los de antes y no tienen nada que envidiar. Son una foto actualizada de aquello.


No sé si alguna vez se planteará la posibilidad, pero una de las espinitas que tengo es no haber hecho nunca deporte en la radio. No haber retransmitido ni estado de apoyo alguna vez. La narración, la pasión narrativa que hay en un partido a través de la radio es incomparable. Quizás sea porque empecé de muy pequeño escuchando los partidos en la radio. Muchas veces, si no lo veo con mi hijo, suelo quitarle el volumen a la tele y poner la radio. Mis recuerdos más bonitos eran cuando yo colonizaba la cama de mis padres y escuchar a García junto a mi padre. Y para mi Gaspar Rosety era el modelo, tengo en la nebulosa de mi mente el recuerdo de sus narraciones de goles imposibles de Dani o de Sarabia y pensaba yo quiero hacer eso.


A veces me pregunto si lo soñé, fue bestial. Estábamos mi mujer y yo en Nueva York y subimos al Empire State, creo que por segunda vez. Era un mes después de la final de Bucarest Y me dio un punto que no me suele dar de ser el turista típico de llevarme fotos, imanes y pegatinas. Así que me metí en la tienda del Empire State y cuando llegamos a pagar un tipo de raza negra que me sacaba unas dos cabezas me pregunta cómo voy a pagar. Entonces saqué la tarjeta de crédito, la mira y me dice “oh, Spain”, y le digo “yes, Bilbao”. Y me dice el tio “¿Bilbao?, ¿Athletic?”. Y me dijo en inglés que este año no ha podido ser pero el que viene seguro que la ganamos. Me quedé pensando dónde está la puta cámara oculta. No tuve capacidad de reacción y me habría quedado un rato hablando con él. Me quedé superflasheado. Fue el ejemplo más flipante que tuve para comprender la dimensión mundial del Athletic.


A veces llevo distintivos, me gusta mucho la música y me pongo chalecos con parches heavy y siempre cuelo el escudo del Athletic entreIron Maiden y Machine head, en algún sitio va siempre. Y lo he llevado a festivales por el mundo y tal y nunca he tenido un rollo tan flipante como en aquella situación.



MATERIAL FOTOGRÁFICO

Cedido íntegramente por Dani Álvarez

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