Capítulo 15: Francis Díez

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Francis Díez, líder de la mítica banda "Doctor Deseo", continúa con los ensayos de su vuelta a los escenarios con una serie de conciertos que comenzarán en Marzo y ha dedicado unos minutos a nuestros suscriptores para hablar de su Athletic.


No soy futbolero pero sin embargo soy del Athletic. No se sabe ni cómo ni por qué, me imagino que será una cuestión genética de bilbaino, perro el caso es que soy del Athletic. Esto es así.


Mis primeros recuerdos son de muy niño, muy emocionales. Cuando hacía las colecciones de cromos de los futbolistas. Soy de Uribarri, nací en Uribarri, y los comprábamos en las tiendas de chucherías y bajábamos a cambiarlos a la plaza nueva. Mi admiración por Iribar del que conseguí tener sus dos cromos que eran dificilísimos. El que pude cambiar lo hice por un montón de cromos. Nunca llegúe a terminar una colección, porque nunca fui muy constante para esos menesteres, pero para mi Iribiar suponía mucho. Y, años después, haber podido estar con él, intercambiando unas palabras, y descubrir que todavía como persona es más grande que como deportista, que ya fue la leche, me ha unido todavía más a esta sensación. El txopo era su figura, su carácter casi de leyenda, su altura y su sonrisa, aquella forma de llevar las medias caídas. Son cosas emocionales y bastante irracionales. Era una persona que me atraía muchísimo.


Y en el año 1969, que casi acaba en tragedia, cuando ganamos la Copa frente al Elche yo tenía unos diez años y lo vi por la tele. Entonces nos juntábamos un montón de gente, familia y vecinos. Recuerdo que bajamos mi amigo Carlos y yo al ayuntamiento porque allí se iba a hacer el recibimiento a los campeones que venían en autobús. Estábamos en primera fila con nuestras banderitas, todo ilusionados, los municipales haciendo un cordón de seguridad, y cuando pasó el autobús rompió cordón y nosotros acabamos a los pies de los caballos, pisoteados, intentando salir y recuerdo que vimos las orejas al lobo hasta que alguien dijo “que hay dos niños en el suelo”. En ese momento nos agarraron, nos levantaron y nos llevaron en volandas hasta la ría. Casi nos morimos de éxito.


FRANCIS e IRIBAR

Mi padre era futbolero, no de los militantes, pero sí le gustaba el fútbol. Curiosamente era de dos equipos, sobre todo del Athletic y también del Atlético Aviación que me contaba que tenía que ver con unos bilbainos que lo fundaron en Madrid. Él solía ir a ver al Athletic y algunas veces cuando venía el Atlético. Así que los partidos que podíamos ver por televisión, aquellas finales de Copa, las vivíamos con muchísima pasión. Lo mismo en el barrio con los amigos, toda la cuadrilla, era algo innato


De niño nunca fui al fútbol ni a San Mamés. En casa tampoco teníamos grandes posibilidades y siempre lo veíamos en la televisión, ese lugar mágico donde veíamos este tipo de eventos y otros. Tuve mi época de jugar al fútbol, una temporada muy escasa. Era un tipo que corría mucho detrás de la pelota e iba a por todas pero, entre que no tengo muy buena puntería (por eso escribo tan mal y otras cosas) pues no era lo mío.


Para mi, en mi trayectoria profesional, han habido momentos muy claves. Por ejemplo cuando Kepa Junkera me llamó para grabar el disco “Athletic bihotzez” y me encargó para que hiciera una letra a una música suya. La de chulos hasta pa peder. Una vez que la escribí me dijo “esto solo lo puedes cantar tú” y como las folklóricas son así de seductoras me apunté rápidamente. Fue un momento glorioso para mi poder hacer una canción que los niños y mucha gente de Bilbao se la supiera y la cantara, que tuviera una relación directa con el Athletic. Son esas conexiones potentes. Ahora que parece que a nuestro eterno rival se le está dando un poco mejor, digamos aquello de “chulos hasta pa peder”, con toda la deportividad y buen rollo, y que les vamos a ganar la próxima.


De la misma manera que en el 2012, cuando la final de la Europa League, que se hizo un evento en San Mamés con vídeos y pudimos tocar allí, en el antiguo campo, eso fue un momento cumbre. Tocar al principio, con toda la emoción de ver el estadio a tope, en ese momento tan intenso fue la leche. Sacarme una foto con el busto de Pitxitxi, estar en los vestuarios, todo este tipo de vivencias fueron muy emocionantes.


Por eso, de alguna manera, ha habido momentos de mi vida ligados al Athletic, sobre todo desde lo emocional que es la forma que más me interesa. Cuando un equipo es capaz de contagiar todo eso en gente tan diversa y aunar me parece cojonudo. Y estar en medio de aquel sarao, salir al centro del campo y poder tocar un par de canciones y que todo el mundo cantara con nosotros fue un momentazo cumbre. Luego vino la derrota y reconozco que me marché sin despedirme de nadie porque aquello estaba derivando en tragedia, una tristeza tan potente que se me estaba pegando. Quise distanciarme un pelín, que suficientes problemas tenemos en la vida como para tomarnos esto tan a pecho. Me tomo con muchísima alegría las victorias y digo “hemos ganado” en plural mayestático y cuando pierden tomo distancia y digo “han perdido”.


Siempre estoy pendiente de los partidos, si lo dan por la tele veo un cacho. Enteros me cuesta muchísimo verlos porque me pongo nerviosísimo, entonces entro y salgo. Me gusta sobre todo, bajar al bar cuando un momento interesante y vivirlo con la gente, que es como mejor se viven estas cosas. Reconozco que me viene una vena hooligan que desconocía, sabiendo que forma parte del territorio de lo simbólico y no de lo real. Nos juntamos un grupo de amigos entre los cuales nos lo permitimos todo. Es estar con otra gente y notar esa sensación de comunión. En un concierto también ocurre aunque allí son más los seguidores perro el Athletic tiene una capacidad de aunar que incluso hasta me da envidia.


A cualquier sitio donde vayas a tocar fuera notas un cariño especial al Athletic. Esto es así, se nota. Y por supuesto, el más proselitista con el Athletic y el más futbolero de la banda es nuestor saxofonista Joe. Incluso cuando la final contra el Barsa, que estuvimos allí tocando y se armó muy gorda, estuvo toda la noche tocando el saxo por las calles de Barcelona hasta que le cayeron varios cubos de agua encima. El caso es que por A, por B o por C, tengo momentos muy potentes de la historia del grupo relacionados con el Athletic lo que refuerza mi unión emocional con el Athletic. Recuerdo estar con aficionados del Barsa después del partido y ni se emocionaban, nosotros con mucho menos montamos unas de la leche. Tenemos esa capacidad de celebración que me alegra como bilbaino.


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Guardo una foto con Iribar y otra con los “Orsai”. El ´video grabado con ellos es e lsubidón total, que me llamasen para grabar “corazón de tango” con ellos y en mitad de la pandemia, que quieran compartir contigo una canción me pareció la leche. Y luego conocerlos fue muy especial. Al no conocerlos personalmente los tienes un poco mitificados y no sabes lo que te vas a encontrar. Luego descubres su humildad, para nada fingida, y sobre todo la sensación de grupo que tienen y eso es lo que más me gusta del Athletic, que son un grupo muy unido. Fue la leche estar con ellos, jugar, ver los miedillos que tenían con la música, los parecidos entre fútbol y música por las presiones (ellos más, yo creo) fue enternecedor y muy guapo. Esa sensación me la quedo para mi y es cojonuda. Ya me enteré de que Muniain, al leer las estrofas de la canción, dijo que las relacionaba con el sentimiento por el Athletic y me alegró muchísimo, me hizo mucha ilusión saber que Iker comentó algo de esta canción y que había dicho más o menos estas palabras.


Una de las claves del éxito de Doctor deseo es ser una familia, con tus momentos de mal avenimiento pero que terminamos arreglándonos. En tu carrera musical tienes que evolucionar y físicamente tienes que cuidarte muchísimo. En cuanto a la vocación pasa parecido que en el fútbol. Le vas a tener que dedicar muchas horas si quieres hacer algo, así que más vale que lleves algo ahí dentro metido que conecte con tu deseo más potente, algo realmente vocacional A la hora de componer no me inspira el fútbol, ni tampoco cuando trabajé en una panadería. Pero sí que cuando salí de tocar con Orsai, estaba tan contento que me puse a escribir una canción, no relacionada con esto. Me motivaron para llegar a un estado como para escribir algo y tocar algo. Simplemente por la alegría que me dieron.


Cuando los años de juventud, que me decanté por la escalada y la música, era casi antifutbol y decía aquella tontería tan lamentable de que era el opio del pueblo. Con el tiempo descubres que tiene un sentido bastante más impotante del que parece, que se juegan cosas simbólicamente muy importantes y que canaliza historias y emociones muy potentes y que el fútbol tiene su sentido. Soy una persona a la que le va la cabeza muy rápida y no hay Cristo que la pare. Entonces escalar es volver un poco a lo más primario, lo más básico. Cuando escalas lo primero que piensas es en no matarte. El instinto de supervivencia. El puro gesto, el movimiento, el contacto con la roca, sentir frío o calor. La admiración por una naturaleza salvaje. Cansarse y descansar. Volver a algo tan primario para mi no tiene precio y lo siento cada vez más fuerte. En tu carrera musical tienes que evolucionar y físicamente tienes que cuidarte muchísimo, así que estar en contacto premanente con el mundo de la montaña me ayuda, aun siendo una abuela, a mantenerme en forma.


Ahora mismo, después de tres años sin subirnos al escenario como Doctor deseo, lo más emocionante es que estamos preparando con una ilusión de la leche el repertorio para hacer conciertos a partir de Marzo y que sea una auténtica fiesta, que no tenga que ver con todo esto que estamos pasando sino que sea una auténtica celebración, un reencuentro con la gente. Vivo muy al día y no soy muy dado a las nostalgias. Los ensayos han comenzado en Diciembre, tres meses de ensayos solo para preparar los conciertos. Sólo espero volver a tocar.


MATERIAL FOTOGRÁFICO

Cedido íntegramente por Francis

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