Capítulo 10: Antonio Molero

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Antonio Molero es toledano, de Ajofrín. Actor, director, guionista y muy athleticzale. Actualmente está en el teatro Fígaro interpretando la obra "Escape room" y en la plataforma Amazon Prime con la serie "Madres".


Esto de ser actor es cosa mía, aquí no me influirá la genética, no sé, no tengo ni idea. Yo quería ser profesor de educación física, estuve estudiando para entrar en el INEF y demás. Pero, de pronto en la universidad empecé a dar clases en el grupo de teatro y me cambió la vida, me dio la vuelta a la cabeza. Me dí cuenta de que se me daba bien y centré toda mi dispersión, que tenía en la cabeza en aquella época, absolutamente en eso. En casa no se opusieron, me lo pusieron bastante bien y hasta ahora que llevo más de treinta años en esto.


Iribar, Aranguren, Guisasola, Rojo I, Rojo II, Saez, Clemente, Arieta, Uriarte...son los cromos más antiguos que recuerdo. Mi hermano y yo los pegábamos a veces con harina y agua, a falta de pegamento. Recuerdo con una gran precisión esas fotos. Es curioso cómo la memoria de los niños marca a fuego las imágenes para siempre.


ANTONIO MOLERO

Siempre lo cuento. Mi padre era un fanático del fútbol, y del Athletic en particular. De hecho era el entrenador del TITÁN, el equipo de mi pueblo, Ajofrín (Toledo). Ahora resulta raro, pero en aquella época se encontraban aficionados del Athletic por toda España, igual que ocurre ahora con el Barça, el Atlético o el Madrid. Mi padre era uno de ellos. Desgraciadamente murió con sólo 37 años de una cardiopatía. Nos dejo como herencia a los hermanos el amor a este deporte y a este Club para disgusto de mi pobre madre, que siempre relacionó de alguna manera el fútbol y sus sinsabores con la salud delicada de mi padre.


Siempre he vivido el fútbol como un deporte con valores más formativos que competitivos. Me inculcaron que una educación adecuada en el fútbol base es la clave del éxito posterior, tanto en la competición, como en la vida. La cooperación, la asociación, la solidaridad, la camaradería y la lealtad son herramientas fundamentales con las que gestionar el mercantilismo y el individualismo de la vida y del fútbol profesional.


Ser del Athletic significa todo eso, se lleva muy dentro. Valores humanos y deportivos. Si a esto le añadimos el factor identitario, el resultado es el mejor equipo del mundo. Es una cosa un poco extraña, soy poco de banderas ni de ser de nada, pero con el Athletic soy bastante fiel.


Recuerdo especialmente aquel equipo de Clemente y las dos Ligas con una emoción tremenda, yo podía tener por entonces unos catorce años. Es cuando lo retienes todo, las alineaciones... tenía una novia del Madrid y estábamos picadísimos, lo recuerdo todo con mucho cariño. Sarabia que siempre ha sido mi debilidad, de Dani recordaba la paradinha pero durante el confinamiento pusieron partidos antiguos y he vuelto a flipar con Dani. Un tio súper listo, con muchísima potencia y desde luego un goleador.


También recuerdo partidos contra la Real en Atocha, embarrados y de mucha brega. Y por supuesto la Supercopa, que llevábamos mucho tiempo sin ganar un título y fue súper emocionante. Además estábamos jugando muy bien al fútbol con Valverde, y aquel título fue.. no sé si el final de un ciclo pero sí un colofón de una época estupenda con aquellos goles de Aduriz en San Mamés y en el Camp Nou.


Veo los partidos del Athletic siempre que puedo y estoy bastante al día. No tanto que como cuando era chaval. De vez en cuando me reúno con los de la Euskal Etxea de Madrid donde hace unos años me hicieron un homenaje muy bonito dándome el premio “el león del foro”, me bailaron el aurrezku, Anabel Alonso me hizo la entrega oficial y me dieorn de comer estupendamente. Emoción a tope. Alguna vez, de hecho, me han dicho para ir al campo del Rayo, a donde se suelen desplazar, pero todavía nunca he ido a ver al Athletic aquí en Madrid, en San Mamés sí.


ANTONIO MOLERO 2


He tenido diferentes equipaciones a lo largo de mi vida. La verdad es que me queda poca cosa. Unas medias que me regalaron en Lezama una vez que fui como profe de una escuela de fútbol y me liaron para arbitrar. Esas creo que las tengo. También conservo una camiseta firmada por la plantilla de la época de Bielsa. Yo estaba trabajando en Aste Nagusia en un teatro y coincidimos en el hotel de concentración. La tengo como oro en paño, claro.


Precisamente en aquella ocasión me invitaron al partido en el palco de autoridades, y cuando empecé a ver a todos mis ídolos de la infancia por allí (los de los cromos), me temblaron literalmente las canillas, tan es así que fui al baño a mojarme la cara y al darme la vuelta me encontré a solas con José Ángel Iribar

-Hola

-Aupa

Esta fue más o menos la conversación.

Casi me desmayo.


Aduriz ha sido un jugador muy especial, tuvo una carrera muy diferente a la de otros futbolistas. En su viaje de vuelta fue cuando dio más rendimiento. Es que un buen delantero, un buen rematador, es tan difícil de encontrar. Lo que toda la vida hemos entendido como un nueve. Y hemos tenido la suerte de tenerlo en el equipo un montón de años. Supongo que con la madurez futbolística se encuentra ese sexto sentido para colocarse en el área y saber desde dónde saltas y hasta dónde puedes impulsarte con ese salto. No le conozco personalmente, pero creo que va unido que sea un tio majo, con la cabeza bien puesta y estuvo muy bien en la despedida como lo ha estado siempre.


MATERIAL FOTOGRÁFICO

Cedido en exclusiva para "La hora del Athletic"

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