Capítulo 2: Igor Yebra

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Igor Yebra continúa impartiendo clases en su escuela de danza y coreografía de Bilbao y participará en el ciclo "Mar en Danza" en La Coruña impartiendo clases magistrales del 5 al 7 de Octubre.


Mis primeros recuerdos con el Athletic son los de esperar al Domingo ansiosamente y después de la comida encender la radio, artilugio que no faltaba en ninguna casa para escuchar las retransmisiones, dando rienda a la imaginación primero del locutor que, con el tiempo, comprendes que una jugada al borde del área es ya casi gol. Así que para un niño cuando llegaban al mediocentro ya empezaba a ser peligro inminente. Si a eso le añadimos que eran aquellos años en los que nos jugábamos títulos, vamos, en los que ganar un campeonato ya había dejado de ser algo cotidiano pero no era todavía ese tesoro que significa ahora cuando finalmente se consigue llegar a una final cuanto menos, lo que se celebra como un triunfo.


Los sueños eran como los de la gran mayoría de niños, o así lo supongo porque no me podría imaginar que no fuera una ilusión tan grande el sueño de jugar en el Athletic, estar en la portería y parar ese penalti en el último segundo que nos hacía campeones ¡una vez más!. Nunca he dejado de perseguir mis sueños, pero creo que ese ya no será posible, aunque los penaltis se paran de muchas y diversas maneras en la vida.


Disfruté al acompañar la gabarra corriendo desde mi casa en Deusto hasta el ayuntamiento, sintiendo todos esa alegría de un pueblo unido por unos colores, hasta llegar -al final del recorrido- al ayuntamiento y colarte entre la gente para acercarte lo más posible a los campeones. Después descubrí mi verdadera pasión: “la danza” y el Athletic pasó a ser lo que debería ser siempre si uno no es profesional, algo que ha de alegrar los días pero que nunca debe de ser motivo para entristecernos, ni que nos haga perder el sentido de la realidad fanáticamente.


Igor en San Mamés

Igor en San Mamés


Guardo algunas camisetas, nunca falta una en mi maleta y alguna siempre se queda regalada en algún sitio, aunque rápidamente se repone. Tengo la del centenario y una con mi nombre que me regalaron en “el día después” de Canal Plus. De ésas por el momento no me separaré, aunque como ocurrió con la que me dio Julen Guerrero, si veo que hay un niño al que esa camiseta le va a llenar de alegría, se la daré con gran placer. De joven tenía fotos y pósters por todas partes, pero eso pasó; ahora todo eso lo guardo en un lugar mas importante, en mis recuerdos.


Me tocó pasar la final de la UEFA, a la que volvíamos después de tantos años con Bielsa, en Macedonia, simultáneamente con una función del Lago de los Cisnes. Afortunadamente bailaba la versión que termina con el final triste, porque para ese momento ya sabía el resultado que minuto a minuto me pasaban los bailarines de la compañía. Porque lo primero que sabe todo el mundo cuando llego a un lugar es que soy de Bilbao y como digo siempre, preguntar por el equipo ofende …


Nadie ni nada me influyó conscientemente para ser del Athletic, o todo y todos me influyeron parar ello. Cuando vives en Bilbao y todo lo que te rodea respira Athletic, ¿de qué otro equipo puedes ser?. Uno de los primeros regalos que recuerdo con cariño fue la equipación completa, ponértela era siempre algo especial, desgraciadamente en esos tiempos que te hicieran fotos no era algo normal como ocurre hoy, pero quizás gracias a eso el recuerdo será siempre imperecedero.


Ser del Athletic es una pasión bien entendida, algo que te llene de alegrías pero nunca de tristezas, si cuando ves un partido y meten un gol te sale el grito y esa euforia, es que eres del Athletic; y si cuando las cosas van mal apoyas más que nunca, es que es incurable. Desconfío de aquellos que solo están para celebrar los triunfos, por eso digo que cuando se es de un equipo o de algo ya eres feliz por serlo, independientemente de los triunfos, aunque mejor si estos llegan.


Fotografías en su escuela

Fotografías dedicadas que guarda en su escuela


Los únicos autógrafos que he pedido en mi vida fueron en aquella época a los jugadores del Athletic, ahora los únicos que conservo son los de los míticos Zarra, Dani y Miguel Gutiérrez (mítico para mí porque me ha salvado de muchas lesiones y por ello más ligado a mi carrera, curiosamente). El de Zarra por ser una leyenda y porque gracias a su hija di clases de danza a su nieta, quien actualmente se dedica a la danza profesionalmente y en arte no desmerece al aitite. Así que un día me atreví a pedírselo.


El de Dani por ser el gran capitán de una época idealizada por un niño y porque un día en la consulta de Miguel Gutierrez me lo encontré. Escuchar hablar a ambos es un delicia. Y Miguel porque para mí representa a los otros héroes, aquellos que nunca vemos, pero sin los que las estrellas no podrían brillar de la misma manera: fisioterapeutas, utilleros, médicos… Curiosamente estos tres autógrafos los conseguí ya en una edad madura.


Otro momento mágico fue hacer una sesión de fotos para el semanal cultural de ABC y saltar al césped vestido del Athletic y de bailarín para hacer la sesión, esas fotos con el arco coronándolas serán siempre de las más bellas de mi carrera. Igual que una que tengo bajo palos para una emisión para ETB. Yo le hacía preguntas a Iribar (otro a quién pediría un autógrafo hoy mismo) y él me las hacía a mí. Todo terminó conmigo bajo palos y él disparando una pena máxima, que en la foto no se ve pero que la despejé con el puño, dio en el palo y salió. Eso sí, el dolor intercostal del día siguiente me acompañó un tiempo, el cuerpo del bailarín no estaba acostumbrado a tirarse al suelo de esa manera... Como llevaba una camisa me dejaron la camiseta de portero y esa también la guardo con gran amor. No era ése mi sueño de pequeño, pero en aquel momento os puedo asegurar que el niño estaba allí conmigo en todo su esplendor.



MATERIAL FOTOGRÁFICO

Todas las fotografías cedidas por Igor Yebra

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