Capítulo 1: Jon Rahm (1ª parte)

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Siete días después de proclamarse campeón del "US. Open" en San Diego (California), "La hora del Athletic" es uno de los pocos medios de comunicación en el mundo que puede compartir 30 minutos de charla con el crack de Barrika


Ganar el open de USA es muy único. Ningún deportista español lo había hecho. Grandes nombres como Seve, Olazabal y Sergio y nunca lo habían conseguido. Es un torneo que, como norma general, los europeos no han tenido todo el éxito que han tenido en otros. Ser uno más es muy único. Y la verdad, lo que puedo decirle a mucha gente, es casi como un alivio. En el golf, cuando juegas a un nivel muy alto durante unos años como he hecho yo desde el principio, te meten muy rápido en esa lista de ser un gran jugador que no ha ganado un grande. Recuerdo escuchar comentarios en mi primer año de profesional y yo pensando “qué expectativas tan imposibles tiene la gente, ¿no?”. Es difícil de explicar el alivio que he sentido porque tenemos cuatro grandes al año. Para el Athletic sería como ganar una UEFA o una Champions.


De mi primer recuerdo con el Athletic no sabría decirte el año ni la edad que tenía, era pequeño. De cuando mis aitas me llevaron a un partido en San Mamés, en tribuna alta, la localidad donde estaba mi aita en el campo antiguo. De ver a Julen Guerrero marcar un gol. Me acuerdo también que me dormí. Era muy muy joven. Creo que me sacaron el carnet de socio cuando tenía siete años, así que tuvo que ser bastante anterior a eso.


Me acuerdo de ir con mi aitite Sabin al circo el día que iba el Athletic. Tenemos fotos con elefantes y jugadores del Athletic, aquellos de finales de los noventa y principios del dos mil. Las fotos que tengo de aquello son con mi primo Iñigo, que es un año más joven que yo. De pequeños, dependiendo de la hora del partido, lo primero era ir a comer a casa de aitite y amama que vivían en Plaza Zabalburu y después de comer, siestas y tal (porque ya sabes que cada vez que vas a casa de amama acabamos llenos) iríamos a un bar dependiendo de la época. Ahora al que más he ido con mi aita es al Jaime, pero ,como con dieciocho ya estaba fuera de casa, no me acuerdo bien de los nombres, no iba mucho. La idea era comprar pipas, txaskis, mentos y al campo. Y bueno, bocadillo de tortilla de patata para el descanso. Con la bufanda y la camiseta siempre.


JON Y SABIN

Jon junto a su aitite Sabin


Con los aitites hemos pasado mucho tiempo. Pasé mucho con la madre de mi ama, la amama Carmen, porque ya trabajaban mis padres mucho. Me acuerdo de estar por las mañanas con ella. Las amamas siempre han sido parte de todo y, por lo que ves, eran importantes para la familia. Mucho tiempo hemos pasado con ellos. Aitite Sabin fue delegado del Athletic treinta o treinta y cinco años. En los últimos años estuvo más con categorías inferiores pero creo que muchos con el Bilbao Athletic y algo con el primer equipo también. Me hace gracia porque, cuando llegué a cierto nivel en el golf, se te empieza a conocer pues igual como el hermano de Jon, el padre de Jon... pero cuando eres algo relacionado con el Athletic, sobre todo en Lezama y en el mundo del fútbol, claramente, haga lo que haga, siempre seré el nieto de Sabin. Es algo muy curioso, el impacto que tuvo aitite en la familia del Athletic.


De lo que más me acuerdo es de una historia del Athletic que nos contaba aitite, de cuando era pequeño, que me decía la suerte que tenemos de poder ver los partidos de fuera de casa. Claro, en la década de los años treinta y cuarenta, cuando mi aitite era un niño y los leones jugaban fuera,  contaba que para enterarse del resultado iban a una plaza donde lo ponían como en una pancarta o algo así. Ponían primero los goles del equipo contrario y luego los del Athletic. Es curioso cómo han cambiado las cosas. Es una de las historias que me contaba. Del equipo en sí no mucho, era más de contar de jugadores con los que había coincidido en Lezama, que les había puesto las botas a todos los que estaban en el equipo.


La experiencia del saque de honor fue una mezcla curiosa porque, para los que no lo sepan, me casé el día anterior y teníamos una resaca de cuidado. Pero tenía unos nervios... Claro, voy con el traje, zapatos y el césped está mojadito... digo, jo me voy a pegar un plastazo aquí de cuidado. Pero mucha ilusión. Recuerdo cómo vino Aritz (Aduriz) conmigo al principio. Pero lo que más me emocionó, antes de llegar al centro del campo, fue el apoyo de la hinchada. Lo que tuve en las gradas es algo que como golfista no tenemos. Un estadio entero apoyándote, incluso el equipo contrario. Fue algo que no me esperaba. Estar allí fue muy único. No sé si lo volveré a hacer otra vez. Le dije al Athlettic que no quería hacerlo hasta que ganase un grande así que igual lo hago otra vez cuando vuelva en Diciembre. No sé si hace más de una vez o no pero fue súper divertido.


Cuando hice el saque me acordé mucho de mi aitite Sabin. Aparte de que nos hizo a todos tan hinchas del Athletic, fue la persona por la que hicimos todo el esfuerzo mi mujer y yo para casarnos en Begoña. Era muy religioso, muy de la amatxu de Begoña y yo no estaba ni bautizado ni nada. El año antes de la boda estuve currando fuerte para hacerlo aquí y en ese saque de honor sabía que él estaba muy presente y muy orgulloso, además de que (igual le meto a aita en problemas) cuando aitite murió, aita llevó una pequeña parte de las cenizas a un partido en San Mamés, usando la localidad de aitite en tribuna baja, fue al césped y las echó en la banda donde calientan los jugadores. Era muy consciente en aquel saque de que estaba allí, física y espiritualmente. Es todo lo que podía pedir en ese momento.


Eriz, Jon, Jone e Iñigo

Eriz Rahm, Jon y sus primos Jone e Iñigo


Mi primo Iñigo y yo éramos mucho de colecciones de cromos. Él era el típico que se sabía todas las estadísticas que te vienen en el cromo de cada jugador de los últimos quince años, era una pasada ver un partido con él. Y yo le decía, “jo Iñigo, déjame en paz que estoy viendo el partido”. Yo era más de lo típico durante el verano, de ir cambiando cromos y tal. No sé si alguna vez llegué a terminar alguna colección. Si terminaba el equipo entero del Athletic el resto me daba igual. Totalmente. Recuerdo unas manualidades que hicimos en clase, de pequeños. Teníamos que decorar una caja para guardar cosas en casa, seguro que mis aitas todavía la conservan. Pues yo la decoré con cromos extra del Athletic. Por fuera y por dentro, toda llena.


Cuando yo era pequeño cambiaban los jugadores que más me gustaban. Como jugaba de portero, igual que mi hermano Eriz, pues era mucho de llevar el número uno de Aranzubia. En cambio, si hablamos de jugadores favoritos he tenido un poco de todo, dependiendo del año en que me comprase la camiseta. Igual llevaba el diez pero porque es mi número favorito, nada más. Y es verdad que me picaba cuando jugaba de portero y me metían más de uno o dos goles. Tiene razón mi hermano Eriz. Me he picado siempre que he perdido y me sigo picando. Por eso soy bueno en lo que soy. Pero él también se picaba, que no te mienta, que se enfadaba también.



MATERIAL FOTOGRÁFICO

Foto 1: compartida por Jon Rahm

Foto 2: cedida por Jon Rahm

Foto portada: Athletic club

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