De repente los jóvenes

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Las apuestas de Marcelino. Ahora que el Athletic no se juega nada es el turno de los menos habituales para Marcelino, y qué casualidad que unos cuantos son jóvenes cachorros de la factoría rojiblanca. Ahora que los partidos carecen de la "presión" competitiva del que pelea por una plaza europea comprobamos hasta dónde llega la convicción en el proyecto y la credibilidad de los mensajes lanzados -desde su presentación- por parte del técnico asturiano. Sus últimas declaraciones y sus más recientes alineaciones generan unas cuantas dudas. ¿Ha entendido el sustituto de Garitano a qué club ha venido y para hacer qué cosas?. Parece que se lo explicaron el primer día y con el tiempo el mensaje se fue diluyendo.


El Athletic es un club de cantera. Pero según este entrenador "es una casa de muchos pisos" en la que "sólo el tiempo dirá quién cumple con estos valores y es capaz de desarrollar rendimiento en el Athletic". Dejar en manos del tiempo la formación y la consolidación de tus jugadores de futuro suena ventajista, irresponsable. La obligación de cualquier entrenador del primer equipo es apostar y confiar. No se trata de cumplir con valores sino de completar el salto de aquellos jugadores que puedan resultar útiles y aprovechables. A ser posible con un plan y sin improvisaciones.


El talento se ve a primera vista. Pero según este entrenador "un partido bueno es casualidad, dos también, tres un poco mejor, siete u ocho significa mejoría". Que se lo pregunten a Heynckes con Julen Guerrero, a Caparrós con Muniain y a tantos entrenadores que sin ser de Lezama vieron y no dudaron. ¿Cómo convertir en realidad a perlas de Lezama si el del primer equipo pone plazos absurdos a su evolución?. Uno o tres partidos buenos significan que debes darles continuidad. Siete u ocho partidos querrán decir que confías en el jugador y apuestas por él. Nadie se hace titular en primera división por generación espontánea, es imprescindible que cuente con un mentor que confíe realmente en la cantera. No es el caso.


Plazos absurdos y ridículos. Para este entrenador "20-23 partidos son estabilidad y con 100-150 ya eres un futbolista consagrado en el Athletic". ¿Acaso Unai Simón, con menos de noventa partidos, no está consagrado?, que se lo pregunten a Luis Enrique. ¿Acaso Yeray no está consagrado con menos de 150 partidos?, que se lo pregunten a todos los entrenadores que creyeron en él. Muy pocos partidos necesitó Joseba Etxeberria para "consagrarse" en el Athletic. Será difícil estabilizarse en primera con veinte partidos si los juegas de suplente apareciendo en muchos minutos de la basura.


Concepto injusto de la justicia. Para este entrenador "nuestra idea es dar participación a todo aquel que durante los entrenamientos y los partidos se lo merezca, independientemente de que venga del filial o lleve años en el primer equipo. Hay que ser justos".  Habrá que creerse que la titularidad repentina de Villalibre, Morcillo o Sancet tiene que ver con que no se la habían ganado desde Enero, y ahora sí. Con que por fin entrenan como fieras en Lezama. Que tener fundidos a sus titulares (hace meses) no ha tenido nada que ver. ¿Justicia?. ¿Jugar siempre con los mismos era justo o un capricho de entrenador bienqueda?. Vino a ganar la Copa y fracasó con sus titulares. Justicia... poética.


Cambio flagrante de criterio. Por mucho que diga que "tenemos el mismo criterio cuando les cambiamos en el descanso de Ibiza que hoy después de jugar muy bien el domingo", todos sabemos que esto no va, desgraciadamente, de "empujar la puerta". Ni de "si picas de vez en cuando te vas a quedar fuera". Sobran ejemplos de picadores que seguían en los onces y de meritorios que apenas jugaban la primera parte frente a segundas B en Copa. De los seis partidos de Liga de Sancet con este entrenador, ¿en cuántos le cambió a la hora de juego?. En casi todos. ¿Por qué Villalibre jugó solamente dos veces de titular en Liga con "el justo" antes de la jornada trigésima?. ¿El mismo criterio de antes?. No.


El Bilbao Athletic en Segunda. Dimos por sentado que el objetivo de esta directiva era colocar al filial en el fútbol profesional, para no repetir el ridídulo de los anteriores. Que no subirían cachorros para estos "bolos" primaverales porque era prioritario el playoff de Madrid. ¿Cómo se explican entonces los minutos de Nico Williams en San Mamés?. Si cae lesionado, ¿qué pasa con el jugador más desequilibrante del Bilbao Athletic en el momento clave de su temporada?. Huele a giro populista, a ganas de contentar. Si existe un proyecto de cantera ya habrá minutos para jóvenes con buena pinta. ¿Era el momento de arriesgar con Nico?. De repente los jóvenes.

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