¿Todo a la Copa?

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Últimos siete partidos. Desde aquella racha entre la Supercopa, los dos compromisos de Copa en campos de Segunda B y la remontada frente al Getafe con el penalty decisivo detenido por Simón, el Athletic de Marcelino apenas ha sumado una victoria en siete partidos. La goleada al Cádiz, el más goleado de primera división. Convertido en el "rey del empate" con cinco de siete, el conjunto rojiblanco sigue siendo incapaz de convertir en puntos y victorias las sensaciones que parece transmitir en momentos puntuales de partidos concretos. Ni contra el Villarreal más agotado ni ante el Levante con cinco bajas en su once titular. Las opciones europeas vía Liga se siguen alejando, mucho más si pensamos en una quinta plaza para retornar a la Europa League. A partir de ahí, la "conference" seduce todavía menos. La Liga ya pinta a intrascendente.


Renta de goles. Encajar algún gol en doce de los trece partidos con Marcelino al frente sigue siendo una rémora totalmente incompatible con cualquier intento de mejora de resultados. La cantinela de siempre se repite como un estribillo. Al Athletic le hacen gol con muy poco y el cambio de entrenador no ha subsanado el problema. El slogan frustrado y frustrante de las eternas remontadas va sonando a cachondeo. Bastante cuesta convertir una de las ocasiones - con un gol a favor por partido en seis de los siete últimos- como para pensar en remontar el gol en contra. Las goleadas, circunstanciales, dieron paso a empates con resultados muy cortos y la hipotética fiabilidad defensiva de Marcelino continúa pendiente. Sin dejar la puerta a cero va a ser muy difícil. La pegada aparece a cuentagotas. Por ahí se explican los escasos resultados. Saldo negativo.


El cansancio aprieta. La vuelta de la Liga, sin pretemporada ni descanso y por las bravas, unida a la batería de positivos de un verano excesivamente fotográfico acaban pasando factura y no solamente al entrenador cesado. Las pretemporadas solían durar unas semanas -tomando como referencia la del 2019- y Marcelino lleva ocho semanas en Lezama. Enero y Febrero. Tiempo suficiente como para desarrollar su idea futbolística. Así lo explicó él mismo a su llegada y después de levantar la Supercopa andaluza, espero que no tardemos mucho tiempo en ver al Athletic que quiero. Algunos dedujimos que no serían meses precisamente. ¿Cuántos meses necesita para construir una defensa a prueba de errores?. La nómina de jugadores cansados o lejos de su nivel aumenta por semana. La presión en campo contrario pierde eficacia. Gasolina.


Las rotaciones express. La planificación de comenzar dos eliminatorias coperas con el "equipo B" para terminar remontando desaguisados con los titulares, la decisión de ir con todo en Liga -léase Camp Nou y Valencia en San Mamés- para verte mermado de delanteros en el partido de cuartos de final del Villamarín y no pasar del empate en la ida de semifinales de Copa... demuestra que la apuesta salió mal. Ni descansaron los que debían, ni cogieron minutos de calidad los que los necesitaban, ni el equipo ha dado el salto en la Liga que se esperaba. A cada paso que da Marcelino, se ve más claro que dispone de un equipo de titulares y otro de eternos suplentes. El rol de algunos jugadores como Morcillo o Villalibre es incomprensible por más que se trate de justificar. El fondo de armario está verde y sin ritmo de competición. Meritocracia.


¿Todo a la Copa?. Vistas las opciones del Athletic de Marcelino para ilusionar a alguien en la competición de la regularidad, donde sólo remonta al Getafe y golea al Cádiz, es evidente que el partido del Jueves es un "all in" de toda la vida. Hasta los cambios del Viernes delataban al asturiano. Ojo porque ya tenemos antecedentes de llegar justitos a los partidos decisivos y de perder finales sin el amparo de la Liga. Doble o nada. Puedes ser campeón de Copa mucho tiempo después (hasta dos veces seguidas), si no habrá que reflexionar acerca del potencial de una plantilla y un cuerpo técnico incapaces de remontarse a sí mismos en toda una segunda vuelta. La apuesta parece arriesgada, no hay vuelta atrás. El Jueves primer match ball. ¿Volverá a sonar la flauta copera de Marcelino?. Ojalá continúe el romance con esta competición que comenzó hace más de un año. Volvamos a invocar a la suerte del campeón. Entonces todos seremos resultadistas. El fútbol, oiga.

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