El plan copero de Marcelino

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¿Se atreverá Marcelino a repetir "su plan" frente al Real Betis?. Ésta pudiera ser la pregunta que ronde las cabezas de muchos aficionados athleticzales una vez conocido el rival de los cuartos de final y habiendo comprobado el apuro notable y la efectividad real de dicho plan frente a dos equipos de categoría no profesional. Una buena parte de los oyentes del programa, a través del whatsapp, nos planteais vuestro escepticismo para con los integrantes del conocido como "plan B" de Marcelino. En otras palabras, que dudais y mucho de las prestaciones ofrecidas por aquellos futbolistas del primer equipo rojiblanco a los que todo el mundo ya denomina como "suplentes". Con otros entrenadores anteriores se cuestionaba directamente la idea de hacer dos grupos claramente diferenciados, criticando al técnico de turno de temerario ocurrente; con Marcelino la mayor parte del peso de las críticas por dos primeras partes calcadas y decepcionantes recae íntegramente en los jugadores. Son otros tiempos aunque el pecado sea exáctamente el mismo de siempre. Si el asturiano reniega de su plan estrictamente copero, con un equipo para empezar y otro para enmendarse a sí mismo, y sale en el Villamarín con sus titulares, mandará un nítido mensaje de que todo su plan dependía de la entidad del rival y no tanto de una gestión de plantilla novedosa en la Europa futbolística. En cambio, si decide insistir, correrá el riesgo de que sus remontadas se extingan en el momento más inapropiado, sin tiempo en cualquier segunda parte para culminar su particular hazaña. ¿Qué hará Marcelino el Jueves?. 


El plan, como cualquier otro, es altamente discutible. Por una parte, reduces a la mitad el tiempo para que tus "titulares" resuelvan por segunda vez otra papeleta a cara de perro. Por otra señalas, divides a tu plantilla en dos grupos muy diferenciados en tu primer mes como entrenador. ¿Qué mensaje trasladas a tus suplentes?. Para algunos es una oportunidad para los menos habituales aunque debieran ser considerados como cualquier otor compañero en función de su rendimiento y en proporción a sus minutos. Para otros será una diferencia aparentemente insalvable que bien pudiera volver a desmotivar a los del plan B. Si medio partido puede ser escaso para remontar un resultado adverso, imaginemos hasta dónde tendrá que llegar la brillantez de los "suplentes" para demostrar aptitudes y desnivelar los partidos coperos en los primeros minutos, cuando los rivales están más frescos y las defensas se cierran con más orden. ¿Dónde está realmente la oportunidad y dónde el marrón?. Así que no podemos valorar el trabajo de Marcelino porque lleva muy poco tiempo en el banquillo, pero sí debemos acatar que el mismo inquilino con pocos partidos de experiencia en Lezama tome decisiones de calado. ¿Acaso nos mueve el resultadismo y la titulitis en algunas valoraciones?. Marcelino ha decidido que sus revulsivos sean sus titulares, tal vez porque desconfíe de la mitad de su plantilla para remontar por quinta vez. En cuyo caso, su teoría del cansancio para rotar hasta ocho tipos tras la lejana Supercopa podría quedar diluida. En su catálogo de excusas ya aparecen elementos como: capacidad, justicia, merecimiento e inclusión. Un popurrí que no sobrevive a dos flojísimas primeras partes. Si algo no funciona no merece ser repetido, y tampoco es justo por inclusivo o equitativo que parezca. El mérito y la capacidad quedan fuera de contexto si no mezclan con el pragmatismo.


En muchas ocasiones defendimos la vía intermedia. Un plan mixto para que el cachorro esté más arropado y menos expuesto, para compensar todas las líneas con futbolistas de experiencia y otros con todo por hacer. Incluso que las rotaciones sean más regulares en el tiempo y con menos impacto en según qué alineaciones, manteniendo un bloque mínimo de titulares en cada partido. Hasta hace un mes la conclusión del respetable era que el Athletic tenía nueve puestos fijos y que solamente en la banda izquierda y en el doble pivote encontrábamos ciertas incógnitas para cada alineación. ¿Ahora ya son once?. La estrategia silenciaba a los partidarios de ver al once reconocible como una ventaja mientras desquiciaba a quienes tachaban al técnico de previsible, inflexible y pésimo gestor. Salían según qué nombres a la palestra para azuzar al entrenador. ¿Por qué no juega nunca fulano?, ¿qué pasa con mengano?, espetaban con indignación. Ahora, aquellos salen cedidos o siguen sin rascar bola en cada convocatoria y el opinador -antes beligerante- calla, asume y aplaude. Si tomarse en serio una competición significaba salir con toda tu artillería desde el minuto uno, si no guardarte casi nada en la manga era sinónimo de ir a por el partido, ¿qué podemos pensar de quien toquetea su once en la Copa?. Tenemos algún ejemplo cercano de lo contrario. Bielsa, en su primera temporada, optó desde Enero por aparcar la Liga para centrarse en las dos competiciones del KO. Perdió las dos finales, acabó la Liga en una discreta media tabla, pero se ganó el respeto y el reconocimiento de sus fieles. ¿Importaba entonces más el resultado o la verosimilitud y la coherencia de sus mensajes?. ¿Es creíble que salgas a ganar estos partidos con estos onces?, ¿acaso son los más "idóneos", como afirma Marcelino?. Las rotaciones y su punto medio. Si te pasas de frenada puedes pegártela, si renuncias a ellas acabas fundiendo a tus titulares. Y el Jueves ¿qué?, Marcelino.

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