Máté Galkó: un león en Budapest

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Nuestro protagonista se presenta con unas líneas en un perfecto Euskera, toda una sorpresa: "Máté Galkó naiz, Hungariako Lehoia bat, Budapestekoa. 42 urte ditut eta liburu denda batean lan egiten ari naiz Budapesten". Se define como un león de Budapest, de 42 años, que trabaja en una librería. Contactamos con Máté hace justo un año y en pocas semanas recibimos respuesta. Su pasión por el Athletic queda perfectamente plasmada en la fotografía que ilustra estas líneas. Una colección de camisetas oficiales, bufandas, banderines, camisetas de todo tipo, jerseys con capucha y llaveros son una generosa prueba de ello. "Mi primera bufanda me la compré en Viena, en el año 2004", recuerda. Aquel fue su primer contacto real con el Athletic, en aquel partido suspendido por el temporal de nieve en la capital austríaca. "Fue una noche inolvidable", relata, pese a no disputarse aquel partido. Todo comenzó para Máté a través del programa "Estudio estadio", que ofrecía los resúmenes de los partidos de la Liga a través del canal internacional, así llegó también a Hungría. Correría la temporada 1991-92, más o menos. Después vino la influencia musical del grupo Kortatu, el subcampeonato del ´98 con Luis Fernández y las muchas historias que le contaban unos cuantos amigos vascos para terminar eligiendo siempre al Athletic cada vez que echaba una partida a un famoso videojuego. Desde entonces, es athleticzale "por la tradición, por decir ´no´ al fútbol moderno, los colores, la ciudad, la gente, Bizkaia, Euskal Herria, los amigos, la eterna ilusión...". Por eso cuenta que no necesita explicar a su entorno el por qué de su sentimiento rojiblanco: "los que me conocen y me escuchan hablar del Athletic lo saben perfectamente". Sobran explicaciones. La imagen antes que las palabras.


Máté Galkó


Uno de los mayores placeres que ha vivido nuestro protagonista fue gracias al libro "San Mamés, beti eta betiko" (San Mamés, siempre y para siempre). Una publicación que recogió más de cien testimonios sobre la vieja Catedral. Según cuenta Máté, hubo un sorteo de cuyos ganadores salieron unos cuantos testimonios para dicho libro. Y este athleticzale húngaro fue uno de los seleccionados: "Cuando me llamó Galder Reguera y me dijo que mis palabras iban a aparecer en el libro... fue uno de los mejores momentos de mi vida. Aparecer junto a Iribar, Urzaiz, Guerrero, fue inolvidable". Toda su pasión la comparte en Hungría gracias a los "Hungariako lehoiak", los leones húngaros. "Una pequeña peña no oficial de unas 10-12 personas. No necesitamos la oficialidad, somos más que oficiales. Estamos en el libro de nuestras peñas y viajamos con el equipo, tenemos amigos en el club y en Bilbao", explica. Máté no se pierde un partido, por televisión o internet, en casa o con sus compañeros de peña. "Me puedo enfermar durante varios días si perdemos partidos importantes", hasta estos límites llega su pasión zurigorri, seguro que en este 2021 no ha necesitado ni de una aspirina y nos alegramos mucho. También recuerda con especial cariño su encuentro con Ánder Iturraspe cuando jugaba con el Espanyol y se alojaron en un hotel para enfrentarse al Ferencvaros: "fuimos al hotel y le conocimos en persona". Un perfecto ejemplo de lo que significa que la afición te siga a todas partes, incluso con la camiseta de otro equipo. Muy grandes.


De sus visitas a San Mamés, se queda con la primera vez, un partido frente al Mallorca en 2008 que presenció con su novia. Así lo relata en su artículo del libro: "un sentimiento extraño de excitación se apoderó de mi. Entramos en la Catedral, para mi un santuario, era como si el corazón me latiera en la garganta. Cuando escuché por primera vez los gritos desde las gradas me puse a temblar, cuando saltó el Athletic al campo las lágrimas caían por mis mejillas" y posteriormente, ya en el nuevo campo, en otras cuatro citas incluyendo partidos de Liga, Champions y hasta de promoción de ascenso con el Bilbao Athletic. El último fue en 2018 con tres compañeros de la peña, un empate sin goles frente al Valencia. También recuerda con especial cariño sus viajes con el Athletic. Aquel partido en Lviv frente al shakhtar Donetsk: "San José marcó el gol de la victoria y el Athletic volvió a ganar en esta competición unos 40 años después". Aquel gol se lo dedicó, según contaba la web del club, a todas las mujeres que sufren o han sufrido maltrato. Y el otro en Augsburgo con aquellos dos goles de Aduriz para remontar el partidoy llevarse los tres puntos: "aquella mañana coincidimos con toda la plantilla desplazada en el hotel de concentración", añade. Al hablarnos de aquellos viajes, Máté aprovecha estas líneas para dar las gracias a su amigo Richard Pinnyey, con el que ha compartido viajes por Europa y al que tuve el placer de saludar en la distancia, a los leones húngaros, a sus amigos de Bilbao, a la Fundación del Athletic... Seguro que en poco tiempo podrá volver a Bilbao y repetir aquellos viajes y otras tantas visitas al Botxo para ver a su Athletic. Entonces podrá volver a cantar, a pleno pulmón, el himno del Athletic, "ikusi mendizaleak" y "Ene maite Athletic". Ya queda menos para cumplir tu sueño y el de muchos athleticzales que así nos lo hacen llegar desde muchos rincones del planeta, el de la gabarra. De hecho, por el camino, los leones han ganado una Supercopa. Nagyon köszönöm, Máté. Tenías razón en tu despedida.... ¡Aurten bai!, este año sí.

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