Los Reyes son los futbolistas

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Igual voy un poco tarde, lo mismo llego demasiado justo, pero este último año creo que he sido menos malo y por eso remito mi carta a los Reyes. Tal vez debería empezarla con algo así como "famosísimos Reyes...", evitándonos calificativos afectuosos. Tal vez por mi oficio, porque sólo les veo por televisión y por la distancia que interponen habitualmente con el otro lado de su trinchera. Sigo. Para este 2021 tengo unas cuantas cosas que pedirles, aunque ya sé que son inviables y que mi simulacro de carta caerá otra vez en saco roto, y nunca mejor dicho. Les confieso que me sigue preocupando su opulencia y que sigo sin entender muy bien eso de que sean ricos y ejemplo para los niños al mismo tiempo. Sobre todo cuando, los que auditan, nos explican que sus emolumentos superan hace tres años a los ingresos que generan laboralmente sus famosísimas majestades. Un lapso de tiempo lo suficientemente largo como para incluir a todos los protagonistas posibles, los que les mantuvieron antes y los que insisten después. Siempre a precio de oro más que de mirra. Sabemos de su reciente generosidad y solidaridad, con la sanidad pública y con su propio club, pero, ¿qué hay de la autoexigencia?. A veces les oigo hablar, les leo en algunas contadas entrevistas permitidas por sus diversos e innumerables pajes, y me pregunto si eso de ser Reyes por muchos años no será acaso un privilegio sin contraindicaciones. Ustedes mismos lo repiten muchas veces: que si la afición, que si el club es exigente... más que en el Eibar (llegó a afirmar alguno); pero no percibo esa autoexigencia con un mínimo de vehemencia cuando ustedes incumplen sus objetivos, nos obsequian sistemáticamente con carbón y las arcas de su reinado se resienten durante tres larguísimos años a costa de ustedes. Forman parte de un club pero a veces funcionan como un anexo con vida propia y responsabilidad independiente.


Retuiteadísimos Reyes, me dirijo a ustedes directamente, sin intermediarios. Quisiera saber cómo van de fuerzas. Imagino que cambiar caballos pura sangre por camellos y disponer de muy poco tiempo en verano para ajustarse los atuendos reales les habrá supuesto un severo contratiempo. Para la próxima vez, eviten reunirse en espacios públicos ni privados cuando las autoridades sanitarias lo desaconsejen, aunque sólo sea por mantener su supuesta magia y discreción. A veces, los problemas no vienen por hacerse fotos absurdas y publicarlas sino de creerse más Reyes que el Rey. Aprovecho para desearles a todos la mejor de las saludes, para que ninguno más tenga que retirarse en el descanso de ninguna cabalgata. Y ya que estamos con las retiradas, eliminen de su escaso y cansino repertorio esas frases que repiten lo que el boinarosca quiere escuchar: "el club de mi vida" o "renuevo sin cláusula como agradecimiento", agunas hiperrealistas como "estamos jodidos", y otras menos empáticas que destilan exceso de suficiencia al tratar de mostrar indiferencia con la opinión de parte de sus desanimados fieles. A veces sale el capitán de ustedes, en fotos o hablando, y sube la bilirrubina del más calmado a chorros. Debe ser complicado gestionar un vestuario tan coronado, y más cuando sus jefes son muchos y muchas veces mal avenidos, pero algunas salidas del tiesto no proceden, ni siquiera en el Athletic del gasto récord en monarcas. Abro paréntesis, ¿qué tal con sus enésimos jefes?. ¿Mejor que con los anteriores o eso será imposible?. Cierro. Ya ni sorprende que la repercusión popular de algunos análisis postpartido sea tan diferente dependiendo de si los hace el entrenador o si son verbalizados por cualquiera de sus intocables majestades. Para el departamento técnico ya despedido si acaso que muchos de sus predecesores tampoco optaron al busto en Lezama ni el pueblo los despidió con lagrimones de kilo y medio. Al parecer es endémico, enraizan menos que las plantas de plástico.


Ponderadísimos Reyes, al populacho le haría ilusión que les ganaran alguna de las finales que van a tratar de disputar (que no salir a jugar), especialmente esa de la Copa que tanto se les resiste durante casi cuarenta años. No necesito su confirmación de que la van a competir dándolo todo porque forma parte de los latiguillos a eliminar. En esta ocasión preferiría que dieran la mitad y se la trajeran para Bilbao. Es muy probable que entre tanta división social derivada de históricas revanchas electorales (imagino que esto les sonará a chino, por eso son los Reyes) ni fuéramos capaces de disfrutarla debatiendo sobre la idoneidad de la gabarra y las fechas para el forzoso acercamiento con el vulgo que siguen evitando en Lezama con edificios y puertas traseras. Un título, es el regalo que les pido. Su consecución beneficiaría a sus raquíticos palmarés, algunos a punto de extinción. Es probable que, con estas líneas, rompa la ilusión de quienes siguen creyendo que los Reyes existen y vienen de Oriente. Ustedes saben la verdad, que han visto pasar a muchos profesionales con carnet por delante de su piña mientras no dejan de aumentar sus patrimonios de "millonarios prematuros". Perdonen la desconsideración pero como la dijo un gurú de ustedes supuse que les haría gracia. Imagínense un futuro sin reyes, un futuro en el que no hicieran falta. En el que otros mozos pudieran traernos lo que quisiéramos sin pajes ni reyes disfrazados en centros comerciales o ruedas de prensa. Que queremos títulos, que queremos éxito... (algunos de repente hasta los exigen) nos los pedimos en otras modernas y accesibles ventanillas. Pero no, del convencimiento de saber que el compromiso de muchos es insobornable viven ustedes, y bastante bien por cierto. Sin presión, sin exigencia, sin consecuencias. A cuerpo de Reyes. Debe hacerles gracia que un "compañero de vestuario" sea cesado, otra vez, sabiendo que sus acciones cualquier día cotizan en bolsa. Por eso nunca creí en ustedes. Mucha suerte, sus forradísimas majestades. ¿Les dejo algo por si se pasan esta temporada o ya tienen de todo?.

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