¿Quién manda en el Athletic?

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Estabilidad. Llevamos mucho tiempo escuchando aquello de que se necesitan dos victorias consecutivas para conseguirla en la clasificación pero, ¿qué me dicen de la institucional?, ¿tan sólo depende de que entre la pelotita o es necesario que otros resortes del club funcionen con cierta normalidad para alcanzarla?. El penúltimo episodio del cansino culebrón Llorente nos permitió vislumbrar con suficiente claridad que los problemas de este Athletic van tristemente mucho más allá del banquillo del primer equipo. Aquellas ruedas de prensa tan dispares y contradictorias del presidente y el director deportivo, la actitud del propio Alkorta con un periodista cayendo en su propia hemeroteca. La conclusión fundamental de aquel disparate se podría resumir en una duda preocupante y de enorme calado: ¿quién manda en el Athletic?, ¿quién toma las decisiones en materia deportiva?. Plantearnos esto y a estas alturas de legislatura pone en serio peligro la buscada estabilidad. Las penúltimas declaraciones de Elizegi, hace una semana, sobre el futuro de Garitano reinciden en nuevas contradicciones. ¿Por qué se mete el presidente en una parcela que no iba a ser de su competencia, tal y como aseguró en campaña electoral?. Si contradijo a su director deportivo en público ya todo parece posible. Por eso nos preguntamos quién manda, quién toma las decisiones. Qué peso tiene la famosa comisión deportiva y si su criterio es vinculante o sólo de carácter consultivo. Este órgano "made in Elizegi" fue, según apuntaron algunos, el responsable del no fichaje de Llorente. ¿También decide sobre Garitano?, ¿por qué no hacen declaraciones?. El presidente habla del asunto pero parece confundir al paciente respetable y enredar aún más su propia madeja. 


Afirma que "la junta directiva apoya un proyecto con Garitano" mientras todas las informaciones apuntan a que dentro de su equipo de gobierno el cisma es galopante. Tanto que seguiría aumentando aquel sector que ya pedía el cese del entrenador desde la derrota en el campo del Alavés, allá por el 4 de Octubre. Asegura también que "no valoramos las circunstancias en función de un partido o un ultimatum" pero no se atreve a pronosticar la continuidad de su entrenador más allá de los partidos de Valdebebas y el Huesca en San Mamés. ¿Qué futuro le espera a Garitano si apenas le fían para dos partidos?, ¿qué tipo de estabilidad es ésta?. La nueva versión del presidente de la ratificación parecía llevar fecha implícita de caducidad si los resultados vuelven a apretar. ¿Debe ser Elizegi el que aporte estos matices en una faceta que no iba a ser la suya o debiera haberlos expuesto Alkorta?. Según Elizegi Garitano "se lo merece", el conflicto semántico viene al tratar de dilucidar si sus merecimientos apenas dan para asegurarle dos partidos en el cargo. Escuchando al presidente pareciera como si los méritos de su entrenador fueran para mucho más, destacando su compromiso con el proyecto, su trabajo y su apuesta por la juventud. Un momento. ¿Cuál es el proyecto exáctamente?, ¿desde cuándo basta con trabajar?, ¿acaso la juventud no era un "peaje que debíamos pagar"?. Siempre defendí a Garitano pero no se puede comulgar con cualquier cosa, sobre todo si se improvisa. El presidente habla de la fortaleza del grupo y de Garitano, pero a veces constatamos que se puede confundir con obstinación y elevadas dosis de cierta cabezonería. Sostiene Elizegi que hay que "poner muchas cosas en valor" del trabajo de Garitano. No acierta con cuáles y eso resta confianza y credibilidad.


En su discurso a favor de darle dos partidos más y luego ya vamos viendo (un "ultimatum" en toda regla con opciones de volver a ser prorrogado) encontramos los argumentos estándar: "nos ha puesto a las puertas de Europa y de un título importante 36 años después". Cierto. Irrevocable. Si no fuera porque llegar a la final de Copa no era un objetivo del club y porque quedarse en puertas de Europa tampoco. El objetivo del Athletic era -o debiera haber sido- clasificarse para competición europea, aquella broma pesada de "pelearlo y ya veremos" no alcanza, entre otras causas para cuadrar unos presupuestos que entre pérdidas y suculentos gastos de personal augura problemas y mucho debate a corto plazo. El "uy casi" y el "igual sí" no son ya suficientes para el Athletic. Necesitamos certezas para la estabilidad. También sostiene el presidente que el proyecto con Garitano es "competitivo y con innegable actitud". La bakalá esa de competir debiera erradicarse de ciertos discursos a la misma velocidad que la de tener actitud, intuímos que buena. Sólo faltaba lo contrario. Imagínense malas caras y gestos pelín destemplados cuando un veterano es sustituido o cuando marca un penalty. ¡Vaya, la actitud!. No queda muy claro si es competitivo, del verbo competir, la suma indigesta de errores groseros de futbolistas en unos cuantos partidos. De entrada, al entrenador sólo le daba para garantizar su puesto dos partidos, según su presidente. Suscribo que la situación que le ha tocado a Garitano es "compleja" por múltiples razones, pero también es cierto que en su última renovación ya estaban casi todas las cartas sobre la mesa y nadie renunció ni al cargo ni al contrato. Dice Elizegi que "Garitano ha creído en el proyecto", la pregunta del millón sería quiénes y cuántos dentro del club siguen creyendo en Garitano. De repente, sólo Elizegi habla del tema, ¿es el que decide o son otros?. Estabilidad. Tal vez empezasemos a intuirla con un bastante de transparencia y un muchísimo de exigencia.

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