Sacudirle a Garitano sale gratis

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Esto no va de fútbol. Hace pocas semanas leí este tuit: "se juegue bien o mal, se gane o se pierda, siempre hay gente enfadada, simplemente porque no  quieren a Garitano en el banquillo". En la tertulia del Martes pasado, Jaime Ugarte nos contaba cómo su tuit, criticando un planteamiento de Garitano con los calificativos: "inexplicable" y "desesperante", consiguió mucha más viralidad que otro en un tono mucho más conciliador en el que matizaba otra puesta en escena con un: "espero que Garitano vea que tiene fondo de armario". La red social de la crispación inquisitorial, sazonada con injurias y calumnias, sabrá cómo ensalzar exclusivamente la crítica más dura por constructiva y educada que pretenda ser. Algunos corrillos de opinión en diferentes espacios periodísticos, tristemente confundidos con tertulias, se han convertido por fin en burdos akelarres contra Garitano. Unos de nuevo cuño con un casting de personal de lo más sospechoso, otros aplicando una evolución ideológica facilona a favor de la corriente supuestamente mayoritaria. Se ha puesto de moda, Garitano es el muñeco de pim-pam-pum. En su día les tocó a otros -léase Herrerín-. Ahora es mucho más fácil volcar toda frustración contra Garitano, echarle encima toda la basura posible desde que el club y los jugadores tampoco dan pie con bola. Sale gratis. Nadie te va a llamar, nadie te lo va a recriminar. El propio Garitano lo asume con una malentedida deportividad y traga saliva. A Gaizka se le puede preguntar si salió a empatar un partido, pero a nadie se le ocurre preguntarle al portero si se dejó marcar el gol. Sumarse a la jauría no cuesta esfuerzo ni peaje personal o profesional. No habrá denuncias ni malos ratos. A cambio te puedes granjear el respaldo de quienes no entienden dónde acaba el respeto y empieza el delito de odio. Serás popular y jaleado. Tendrás retuits.


En cambio, ya no es tan cómodo cuestionar a según qué futbolistas. Muniain saltó en una rueda de prensa porque en un titular de un periódico se decía que "buscaba su sitio" en el terreno de juego. Huelga compararlo con la sarta de barbaridades vertidas cada día contra Garitano. El tono de Muniain fue tan duro como injusto y desmedido. Seguro que recuerdan la respuesta de San José, acusando a los críticos con el juego y los resultados del equipo de "no tener ni puta idea". Y qué me dicen de Yeray, denunciando públicamente algunas críticas -cabe imaginar que en redes sociales- y matizando poco después sus palabras para concluir con que tal vez se equivocó él mismo en su primera manifestación. Discrepo con el central en que a la afición "le gusta meterse con cualquier jugador". La "afición" señaló a su objetivo hace más de dos años, no hace falta reproducir insultos ni vejaciones para demostrarlo. ¿Se acuerdan cuando se contaba que un jugador actual del Athletic tenía jefe de prensa propio?. Nunca salió su nombre. ¿En cuántas publicaciones, artículos de opinión, columnas o programas de radio se critica a los pesos pesados del vestuario con nombre y apellido?. Yo mismo, y perdonen la autocita, he criticado a entrenadores del Athletic -a todos sin excepción- y nunca recibí llamada alguna desde el club. En cambio, por cuatro líneas sobre Beñat en un tono respetuoso y con un mensaje absolutamente mesurado, la llamada fue dura, desagradable y desproporcionada. ¿Recuerdan la división social que produjo el bielsismo?. Partidarios contra detractores, acusaciones de "millonarios prematuros", persecuciones por redes sociales que obligaron a más de uno a desaperecer, cediendo al acoso y derribo más snob e intolerante. Aquella fue la excepción que confirmaba la regla. ¿Hay barra libre para faltarle a Garitano?, ¿nos cortamos muchísimo más con según qué jugadores?.


En unas fiestas locales hubo un "incidente" público protagonizado por Iñaki Williams. ¿Recordamos los mensajes en redes sociales de supuestos aficionados del Athletic?. Todos iban a favor de Iñaki, dándole apoyo y cariño. Sólo a raíz del "asunto ibicenco" se produjo un cierto brote de condena social, ni mucho menos mayoritario. El reproche era mucho menos comprometedor, el grupo de kamikazes era lo suficientemente amplio como para que ninguno de los veraneantes cargase a solas con la responsabilidad. Tampoco salieron todos públicamente a dar explicaciones o a pedir disculpas, por cierto. Lo hablas con algunos opinadores beligerantes y te reconocen que muchos atizan a Garitano porque ansían una caza mayor. Llegas a la triste y penosa conclusión de que buena parte de la campaña contra este profesional es una injusta excusa para ajustar cuentas de unas elecciones que quedaron muy atrás para todos menos para sus perdedores. ¿Cobardía?. Como si no se pudiera criticar a un presidente sin necesidad de atizar a un entrenador paradójicamente contratado y ascendido por el anterior equipo de desgobierno. El "culebrón Llorente" delató a unos cuantos. Pasaron de parecer amables con la actual junta a declararles "la guerra" mediática por no haber concluido el "coitus Llorentianus". Nada queda ya del salvador de un descenso cantado, perpetrado por la versión "Aliexpress" de un loco. Ahora es sólo la cabeza de turco más fácil. Unos cuantos malos resultados parecieron suficiente excusa para dinamitar cualquier puente en muchas retóricas paupérrimas. ¿Quién sale del club para defender a Garitano de tanto apaleamiento?. Varios meses de silencio general responden a la cuestión. Algunos exigieron defensa, incluso cuando su entrenador agredía a un empleado en Lezama. Pero ahora corren otros tiempos y la mejor defensa que le queda al Garitano entrenador no parece con cuatro ni cinco atrás, si no más bien practicar su dimisión para darle el gusto a unos cuantos maleducados con taimados intereses. ¿Cuántos platos rotos tiene que pagar Garitano en esta guerra sucia y subterránea?.

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