Si echamos a Garitano

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Termina el partido. El Athletic ha vuelto a perder. "Merecimos más", "las sensaciones no son malas", "no hicimos mal partido". Escuchas a los protagonistas de otra derrota, a los expertos del vestuario en sus valoraciones tras la performance del Sádar, y te embargan dos viejas sensaciones: que como observador externo has visto otro partido y que aquello del listón bajo y la ausencia de cualquier atisbo de exigencia ha calado tanto en este club y desde hace tanto tiempo que sus daños parecen irreversibles. Es probable que los espectadores no tengamos ni puta idea, como dijo el sabio, lo que también sería compatible con pensar que las sensaciones sí son malas, que el Athletic no mereció mucho más el Sábado y que en el hipotético caso de no haber hecho un mal partido tampoco implicaría que haya sido ni bueno ni aceptable. Supongo que a falta de juego en el terreno de juego algunos se dedican a jugar con las palabras y a colocar el "no" donde más convenga para que los mensajes sigan siendo tibios e irritantes. Sigue siendo la misma respuesta de siempre. La que encontrábamos cuando nos negaban los fracasos mientras nos obligaban a declinar la palabra ´decepción´ porque sonaba menos invasiva, la que nos reprocha que ser aficionado de un club de fútbol exige adhesión y sumisión a prueba de esperpentos. Así lo entiende Yeray y se entiende que por extensión el vestuario en el que convive. Los socios y aficionados sí que merecen más, más del equipo y más del club. No se merecen menos. Mira, yo también sé jugar.


En este punto el debate es retroactivo. Algunos tratan de buscar el origen de todos los males en la renovación de Garitano, oficial y pública el último día de Mayo pero pactada tiempo atrás. Los revisionistas de luces cortas esgrimen ahora que aquel paso fue erróneo, que el club se precipitó en "premiar" a Garitano por su fantástica segunda vuelta y por haber metido al club en otra final de Copa. Aquí preguntamos a los oyentes de la tertulia si les parecía bien aquella renovación y la inmensa mayoría respondió afirmativamente porque se la había ganado. O no lo reflexionaron bien en su momento o han cambiado de opinión. Respetable si reconocemos que en su momento estábamos de acuerdo con la continuidad del entrenador milagro. Pero, de repente, pasar eliminatorias por penaltys y eliminar al Barcelona no son suficiente, eliminar al Granada en los minutos finales es lamentable. ¿Cuántos levantaron la voz en Mayo?. El Athletic llegó al definitivo mes de Julio ganando en Mestalla, a dos puntos del séptimo y con cinco partidos para acabar la Liga. Si el objetivo de cada temporada es pelear Europa, el Athletic de Garitano estaba en ese camino. Otra cosa es que compartas esa milonga de pelear y competir o que te parezca engañoso y pueril. Las opciones reales de optar a tres previas europeas se esfuman perdiendo en San Mamés frente a Madrid (campeón de Liga) y Sevilla (campeón de Europa League). La victoria en Levante te dejó a tres puntos de la Real y lo del Leganés (truncado por la expulsión de Simón, por cierto) tampoco habría servido de mucho porque ya no dependías de ti mismo. Estos fueron los resultados. Las sensaciones y el juego van en otro lote.


Si echamos a Garitano, ¿qué?. Preguntamos a los oyentes a qué entrenador ficharían mañana mismo. No sólo no salió un candidato de consenso sino que aparecieron nombres como Marcelino, Javier Aguirre o imposibles como Klopp y Guardiola. Aterrizando en el planeta tierra, habría que decidir si el relevo sería de transición o para empezar un nuevo proyecto deportivo, y poner de acuerdo en tiempo récord a todos aquellos que se mostraron incapaces de gestionar el asunto Llorente. Supongamos un consenso, ¿qué entrenador libre y con pedigree cogería al equipo mañana mismo?. Recuerden cuántos top hacían cola en Ibaigane para salvar al muerto que dejó Berizzo. Sigamos imaginando. Traemos a un interino al que le pidamos cositas facilonas y no le exijamos mucho: jugar "bonito", dar minutos a cachorros porque sí y pelear con el séptimo y el octavo. ¿Quién te garantiza eso sin fichajes de garantías?. Más a más si, al tratarse de un entrenador puente, no se le ofrece opción remota de renovar su contrato. ¿Cuántos técnicos de nivel internacional se pegarían por unos meses en Bilbao con un Athletic en transición a ninguna parte conocida?. Pero el problema más gordo vendría después. Supongamos que esta junta directiva quiere firmar un entrenador "de campanillas" en Junio del 2021 que releve al de transición que sucedió a Garitano para dejarte igual o peor. Su mandato expirará en 2022, así que tampoco tendrían margen suficiente como para probar suerte con un proyecto a medio plazo sin hipotecar a la siguiente junta. Balance de situación. En apenas dos años restantes de legislatura pasarían por el banquillo: Garitano, el entrenador puente para menos de una temporada y el de campanillas para otra. ¿Ésta es la alternativa?, ¿en serio?. Ya les pongo nombres: Garitano, Etxeberria y el primer entrenador vasco que se quede libre en año y pico. Si echamos a Garitano para convertirnos en la versión 2.0 de Gil y Gil con otro desfile de aspirantes... el fracaso está asegurado.

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