Marejada en el Athletic

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Replicaba el presidente Elizegi a sus críticos por sistema que "no disfrutan ni cuando todo funciona". Lo cierto es que lo único que sigue pasando -inexorable como siempre- es el tiempo, mientras casi nadie sabe si lo hará para bien o para mal del club. Las incertidumbres deportivas van de la mano de las económicas y la pandemia las ha puesto todavía más de relieve en un Athletic en una aparente calma chica permanente, en la que pareciera como si en cualquier momento saltase primero la liebre y acto seguido todo por los aires. Los ecos del pasado, de aquel traspaso de poderes postelectoral, siguen sonando de fondo tanto en la gestión como en el día a día. Parece difícil disfrutar en un ambiente de fluctuante inestabilidad. En parte generada por circunstancias externas, en parte removida por una oposición desorganizada pero ruidosa, y en parte motivada por decisiones controvertidas y sorprendentemente erróneas de una directiva y un presidente en cuestión desde que sonaron como plancha en algunas quinielas. Los que no disfrutan y los que por momentos lo intentan, todos nos llevamos una tremenda sorpresa al descubrir que Pia Wunderlich, la jugadora elegida por el Athletic para recibir el "one club woman", había militado en dos clubes de la Bundesliga y que por tanto no cumplía con las bases de dicho galardón. Lo cierto es que las explicaciones del presidente fueron tan insuficientes como su última rueda de prensa. Qué manía de salir para no decir nada. Da lo mismo que lo haga Urrutia o Elizegi, cada mes o cada semana. La intrascendencia es enemiga de la comunicación, la practique quien la practique. No será por falta de asesores y experiodistas alrededor.


Lo que sí sabemos es que el asunto económico preocupa y mucho en Ibaigane. Ya no valdrá solamente con echar la culpa a los anteriores. La realidad te golpea y debes reaccionar. Hemos leído que el club habría podido plantear a sus jugadores del primer equipo disputar en Lezama los partidos pendientes de esta temporada con el fin de ahorrarse unos dinerillos por abrir San Mamés. Que se plantean una propuesta de variación de las fichas en función de los resultados, filtrada a la prensa antes de ser consensuada con los jugadores. Que deberán seguir echando mano de la famosa hucha para cubrir pérdidas estimadas entre los 30 y 40 millones de euros. Según Elizegi, necesitarán los 20 de la provisión y otros 10-15 más. En el Athletic siguen haciendo sus cálculos contando el descenso de cuotas de socios (en total suman casi 25 millones de euros, el 18,5% del presupuesto), el cierre de San Mamés y todas las consecuencias derivadas de la pandemia. El foco principal parece haberse resituado en los méritos deportivos. De repente, casi todos los protagonistas reconocen delante de los focos que Europa es el objetivo, dejó de ser una ilusión o algo por lo que bastaba con lucharlo y ya veremos porque el fútbol es así. Elizegi lo deja muy clarito: "si no estamos en competiciones europeas nos obliga a hacer un esfuerzo". Cuesta imaginar que ante tanto traspié económico queden recursos e ideas lúcidas para activar la discutida secretaría técnica, entre otras razones porque todos los movimientos del club apuntan al ahorro y la austeridad en el gasto mientras los ingresos sigan cayendo. Si para los anteriores la cosa pintaba gris y por eso se dejaron un fondo de reserva, cómo será el panorama tras una pandemia sin fecha aproximada de caducidad. 


Y la otra encrucijada está en la carta al CSD. Por su contenido, en el que el Athletic pide al gobierno que en caso de pérdidas no tengan que responder las directivas de los clubes con sus patrimonios (lo que se conoce como ejecutar avales); y por la evidente filtración a un medio. Cuesta creer que si la carta hubiera filtrado el Madrid lo hiciera a un medio digital y no a sus diarios de cabecera, que si lo hubiera hecho el Barsa no apareciese en el Mundo Deportivo, que si lo hubiera filtrado el Athletic no la leyésemos en El Correo, y lo mismo con Osasuna en Navarra. Por eso sospecho que es cosa del CSD, del gobierno. Hablando con el periodista que escribe el artículo, rebotado en muchos medios bilbainos, me reconoce que ha hablado con fuentes de todos los implicados en la carta y que "si llamas al CSD te cuentan lo de la carta sin problemas". De lo cual deduzco -sin lupa, ni pipa de fumar, ni sombrero- que el medio digital fue el más rápido y se llevo la filtración gubernamental, y que después le bastó con un somero contraste en los entornos de los clubes. Volviendo al Athletic, la petición confirma que la pesadilla de los avales no ha desaparecido ni mucho menos del todo. Dicho lo cual, a nadie se le escapa tampoco que contar con el Madrid de Florentino y con el Barcelona en tu mismo barco aumentan tus posibilidades de éxito nsemejante demanda. Y por si todo esto fuera poco, la que se empieza a liar en el fútbol femenino. Resulta que, en medio del debate sentimental tras las salidas de Damaris y Oroz, se adivina una pugna judicial entre sindicatos de jugadoras con el argumento de la lista de compensación de 17 jugadoras. Los clubes piden dinero por jugadoras menores de 23 años que acaban contrato y quieren cambiar de equipo dentro del estado, y hay un sindicato que litiga para erradicar esta práctica recogida en el convenio colectivo. Ojo con la derivada para el Athletic y su futuro. Se viene marejada a babor y a estribor. Habrá movida, no pregunten a Nostradamus.

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