Lado Jorjadze: "el Athletic no tiene límites".

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Casado hace ocho años, padre de una niña de meses, Lado pertenece a la Asociación de hosteleros de su país y asesora a diferentes establecimientos mediante varios servicios relacionados con el posicionamiento, tanto de nuevos bares como de restaurantes. Nació en 1981, en Tbilisi donde actualmente sigue residiendo. Sus principales pasiones, además de su familia, son la cocina (en la que confiesa moverse con cierta destreza) y el Athletic Club. Su afición rojiblanca a distancia fue progresiva, movida por curiosidad. Todo empezó en Agosto de 1998, cuando el Athletic visitó el Boris Paichadze de Tbilisi en aquella eliminatoria previa de la Champions League. Lado tenía 17 años y nunca había oído hablar del Athletic. Recuerda cómo, en un país "totalmente arruinado", él y sus amigos se colaron en el estadio trepando por una valla y escapando de la seguridad para ver aquel partido. Cuenta que, en el transcurso de los noventa minutos, en la grada, escuchó a un hombre mayor, sentado justo delante de ellos, contar historias sobre el pueblo vasco y aquellos partidos entre el Dinamo Tbilisi y la selección vasca del año 1937. Aquello despertó el interés de Lado que se puso a investigar en librerías públicas y posteriormente por internet cuando trabajaba en Turquía y tenía acceso. "21 años después, puedo decir que conozco al Athletic", afirma orgulloso, al tiempo que reconoce que le "lleva horas" explicar a su entorno lo que significa el Athletic en su vida: "me preguntan que por qué soy del Athletic si está tan lejos, por qué no de clubes locales". Lado les cuenta que su filosofía es única y cómo la afición zurigorri apoya incondicionalmente a su equipo. Sin haberlo vivido in situ.


Pasaron siete años de aquel partido en Georgia. En Agosto del 2015, el Athletic jugaba otro partido europeo, esta vez en Baku (Azerbaijan). Lado viajó en tren desde Georgia con su amigo Arsen Romanadze. Nuestro protagonista cuenta con enorme emoción cómo fue visitar el hotel de concentración del Athletic, ver el partido con la afición bilbaina... "fueron momentos increíbles que nunca olvidaré", como cuando a la llegada del autobús del Athletic al hotel, Lado y Arsen -bufandas en mano- conocieron en persona a unos cuantos jugadores: "el primero fue Aduriz, me sonrió y nos invitó a pasar adentro. Segundos después se unió Gurpegui, que nos preguntó: ¿peña?, ¿peña?. Le respondimos que sí, que somos de Georgia. Nos firmaron las camisetas. Las lágrimas corrían por mi cara". También Valverde se interesó por ellos, y Urrutia y algún directivo, mientras alucinaban de que hubiese una peña georgiana con dos locos por el Athletic en un hotel de Baku. Retrocedamos un año. En 2014, Arsen y Lado fundan la Peña de aficionados georgianos del Athletic Club. Arsen Romanadze es "medio vasco", cuenta Lado. Es nieto del mítico Edilberdo Uralde, un vasco que tuvo que emigrar con apenas diez años a la Unión Soviética en 1937, como tantos otros niños durante la Guerra civil. La hija de Edilberdo es Marina, la madre de Arsen. Aquella historia unió mucho más a Lado y Arsen, y su amistad dura ya diez años. Cuenta Lado que un día, accidentalmente, Arsen se encontró en Batumi (capital de la República georgiana) con un chico de Bilbao. Se llamaba Josu y estaba allí de vacaciones. De repente, Josu vio una ikurriña en un coche y preguntó por el dueño. La sorpresa fue mutua cuando Josu supo que el coche era de Arsen y cuando Arsen descubrió que había estado tomando cervezas con el nieto de Bata, mítico y legendario goleador del Athletic.


Volvemos con Lado. Su casa está repleta de objetos del Athletic: " todo el merchandising que tengo son regalos de amigos vascos y georgianos, es imposible comprar algo por internet por su elevado precio". En su generosa lista encontramos: una camiseta estilo años 30´de manga larga y firmada por los jugadores en Baku, llaveros, un bolígrafo, pins, una ikurriña colgada en la pared de su casa, una mochila, una pieza (edición especial en plástico) del césped del viejo San Mamés, pósters y el libro: "Lezama, el corazón del Athletic", regalo de un directivo rojiblanco. Y cómo no, su colección de camisetas regaladas por los protagonistas aquella tarde del 2015 en Baku: la de Gorka Iraizoz, con la que aparece en la portada de este texto, y que sólo viste para las ocasiones especiales. Otra con el número veinte de Aduriz en la espalda que "todavía estaba sudada cuando me la regaló al final del partido". Y una de Gurpegui en la puerta del estadio, nada más salir del vestuario. Pero la expedición rojiblanca tampoco se fue vacío. Entre fotos y firmas, Lado y Arsen les regalaron banderines georgianos, algún que otro sombrero típico que acabó en la cabeza de Gurpegui y Valverde, y hasta una botella de vino local. Por eso y porque pudo disfrutar in situ del encuentro y de la afición rojiblanca, aquel fue sin duda "el partido más memorable" que recuerda. Lado tiene todavía unos cuantos sueños más por cumplir. Visitar Bilbao y San Mamés, conocer el ambiente de un partido, experimentar Lezama, y por supuesto presenciar una gabarra por la ría del Nervión. Nuestro protagonista lo tiene claro: "el Athletic no tiene límites. Me enorgullece desde la distancia. Me enseña que nunca hay que rendirse". Aunque reconoce sentirse "extraño" por ser una athleticzale que nunca estuvo en Bilbao, remata su entrevista recordándonos a todos que "los de Bilbao nacen donde quieren" y con un "Aúpa Athletic" que todavía debe retumbar en toda Georgia.

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