La Liga mentira

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Reir por no llorar. Resulta que el burdo "copia y pega" de la Bundesliga perpetrado por el experto virólogo y epidemiólogo Tebas sigue quemando etapas al calor de unas cuantas supuestas negociaciones con las instancias gubernamentales correspondientes. Sólo así se explican sus reveladoras dotes para clavar los tiempos en el regreso de su chiringuito. Todo nace del famoso "pacto de Viana", ese simulacro de acuerdo en Liga, Federación y CSD (gobierno). En palabras de la secretaria de estado para el deporte sin restricciones si es profesional y da mucho dinero, "aquí ganan todos y nadie pierde". Tal vez pierdan credibilidad, si la conocen, aunque les importe más bien poco. Primero con el criterio para la realización de tests, basado en un decreto ley que regulaba su realización a casos puntuales y con prescripción médica, negando tajantemente cualquier práctica masiva. Y después con el favoritismo de que los clubes de la Liga puedan avanzar su "desescalada" a mayor velocidad que los ciudadanos de sus respectivas comunidades o localidades en sus fases. Es decir, que mientras Madrid acaba de llegar a la fase 1 y por los pelos, los clubes de Madrid pueden agruparse en sus búnkeres con 14 profesionales exáctamente igual que los equipos cuyas provincias pertenecen a la fase 2, por ejemplo el Athletic. Recordemos la última del ministerio de sanidad, que sólo se retomará la Liga si las zonas en las que juegan todos los clubes de la Liga están en la fase 2. El pacto de Viana permite saltarse decretos y leyes a la torera, pasándoselos por la entrepierna.


Nos han intentado vender la moto del modelo alemán. Que habían tomado ejemplo de sus normas y de aquel extenso dosier de instrucciones para la vuelta del fútbol en un país con mucho menos infectados y fallecidos. Mienten como bellacos. ¿Qué pasa con las concentraciones de los futbolistas?. Pues que en Alemania volvieron, sometiéndose a estrictas cuarentenas en forma de concentraciones permanentes antes de cada partido; mientras que en la Liga de Tebas todo apunta a que ni se van a concentrar ni respetan excesivamente el protocolo tan riguroso que vendió el gurú Tebas. El argumento, sólido y respetuoso con la sociedad a la que dicen representar en valores, se basa en que hay muy pocos positivos y que la cosa va bien. En otras palabras, relax y cachondeo que en Sevilla las barbacoas cotizan al alza. Igualito que en Alemania, donde un entrenador se saltó el confinamiento obligatorio para comprar cremas y fue sancionado con un partido. Menos mal que estos kamikazes habían tomado buena nota del modelo de Merkel y su experto en Sars y Covid. Así se explica que, mientras en la Bundesliga coinciden cuatro partidos el Sábado a la misma hora, la Liga de Tebas juegue a meteoróloga de pacotilla asignando horarios de media tarde a los estadios de la cornisa cantábrica para que no coincida ninguno. No sea que los hinchas de Madrid y Barça dejen de ver el partido del Osasuna o viceversa. Sobre todo ahora que sólo vale la tele de pago para seguir al tanto del negocio de Tebas y sus insignes patrocinadores. Es más, la Liga pierde en los tribunales su demanda a la Federación de poder programar partidos los Viernes y Lunes... y por arte de magia del pacto de Viana, la Federación se aplica dosis gigantes de vaselina y accede a que la Liga haga de su capa un sayo. Según el ganador del litigio, en pos de un buen entendimiento en el futuro. Es decir, litigas, ganas y cedes. Nos toman el pelo. ¿Hay por fin pastel para todos?.


El modelo alemán también entiende de suplantar a las aficiones de los estadios. No contentos con tomar buena nota de la patética práctica de levantar sectores de monigotes de cartón con caretos de supuestos socios confinados en sus casas mientras pagan un carnet de cuya reducción proporcional de cuota ya veremos... el siguiente paso de la mejor Liga del mundo ya lo adelantó Roures, el que faltaba: "intentaremos recuperar ese ambiente que se generaba en los terrenos de juego, que hemos ido grabando todos estos años y reproducirlo". De tal forma que, en la Liga del catedrático Tebas, no se podrá escuchar a los jugadores, técnicos ni árbitros, cosa que en la Bundesliga se permite sin discusión. Su objetivo está más cerca que nunca, sustituir al aficionado que iba al campo por cartón y efectos de lata mientras sigue pagando su cuota y se da de alta en la tele de pago. Es un movimiento sublime. Tienen toda la razón, todos ganan con esta patraña, todos los que llegaron al fútbol para lucrarse y hablan sin vergüenza por boca del aficionado. Habían tomado buena nota del modelo de la Bundesliga, menos mal. Pero, por si todo esto fuera poco, se siguen acumulando las voces de entrenadores, preparadores físicos y futbolistas que alertan de que ni han estado de vacaciones, ni esto de ahora es una pretemporada al uso, ni se puede retomar la Liga en tan poco tiempo y con un calendario tan embutido. Los del pacto de Viana no deben estar muy puestos en el tema, a lo sumo Rubiales y no parece importarle demasiado. Les da igual, si alguien se contagia se le aparta, si alguien se lesiona se le aparta. Lo importante es que corran los dividendos en los despachos. Leo a algún periodista, supuestamente preocupado por el interés general, que los que criticamos esta sinrazón "odiamos el fútbol" y que ellos sólo quieren disfrutar del juego. Ni esto es fútbol ni es hora de disfrutar. Un poco de responsabilidad y vergüenza.

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