Mauricio Ventura: "el Athletic hace leyenda"

|

Whatsapp entradas

Finales de Noviembre del año pasado. Me pongo en contacto, probablemente, con el único aficionado rojiblanco que reside en El Salvador. Más concretamente en San Salvador, la capital, en donde también nació. Se llama Mauricio Edgardo y hace pocos días nos contaba cómo están viviendo el confinamiento, así os lo relatamos en la tertulia del Martes. Como en otros tantos países de su entorno, la vuelta a la "normalidad" que empezamos a vislumbrar en Europa todavía les queda lejos. Su día a día sigue basado en restricciones y mucha precaución. Encontré a Mauricio en una red social, en cuya cabecera de su perfil el escudo del Athletic nos invita a conocer la historia de este athleticzale tan particular. "Todo empezó en el año 1996", recuerda Mauricio. Fue en la casa de la cultura vasca -Euskal-etxea- en la capital del Salvador. Allí conoció a Aitor, "todavía recuerdo su nombre tantos años después", añade. Aquel joven vasco, bilbaino para más señas, inoculó en Mauricio el sentimiento rojiblanco que todavía le corre por las venas hasta hoy. Poco recuerda nuestro protagonista de aquel centro pero la huella y el amor por unos colores permanecen intactos. "Me enamoró el club desde que supe de su historia, que se puede lograr mucho sólo con gente de casa, de tu barrio, de tu ciudad". Cuenta Mauricio el placer que siente al hablar de su Athletic: "me gusta explicar la lucha constante del Athletic con grandes potencias de la Liga y cómo seguimos manteniendo nuestra identidad y nuestra filosofía". 


Ese sentimiento también se expande por su casa. Su pareja puede dar fé de ello, aficionada del Athletic de nuevo cuño por convivencia diaria con un hincha. Ni siquiera las enormes dificultades para hacerse con una camiseta o una bufanda del Athletic le han impedido completar su peculiar outfit zurigorri. "Como aquí no consigo comprar nada, la camisa la mandé hacer. Tengo también una bufanda y algunas calcomanías que he colocado en mi coche (un escarabajo del 72). Todo comprado por internet, tardan como tres meses en llegarme a casa. De allí tengo un par de playeras, a las que mandé aquí que me bordasen el escudo del Athletic". No cabe duda de que el cariño de Mauricio por el Athletic es incondicional, y además coherente con su forma de entenderlo: "el Athletic para mi es lucha, garra, empuje, desear y añorar las vivencias puras del fútbol en casa, en la Catedral". A tanto llega que confiesa ser "el raro de mis amigos porque ellos tienen a dos equipos en mente. A ellos les hablo del Euskera y se asombran, piensan que es mentira". El orgullo de pertenencia superando una vez más distancias y tópicos. Mauricio es único, en su cuadrilla de amigos y puede que en su país. Por eso, con motivo de la Supercopa ganó la apuesta a siete colegas al vaticinar la victoria de los leones. Su premio no fue el almuerzo que le pagaron sino la satisfacción de ver a su equipo campeón, aquel que Aitor le contó en el año 96. No canta el himno, apenas sabe unas cuantas palabras en Euskera, pero le basta con hacer karaoke y "despacio por favor", explica.


De aquel año 1996, cuando empezó a vivir el Athletic en la distancia, recuerda con especial emoción la remontada frente al Barcelona de Robson. Como tantos athleticzales por el mundo en cuyas retinas permanecen grabadas aquellas victorias contra los grandes del campeonato. "Iba perdiendo el Athletic 1-0 y en el segundo tiempo le dieron la vuelta al marcador, el segundo gol del excelentísimo señor Julen Guerrero. Y lo más bonito, en la antigua Catedral". Muchos de los ídolos rojiblancos de Mauricio parten de aquellos finales de los noventa: Etxeberria, Del Horno, Gurpegui, Iraola... sin olvidarse de dos mitos eternos como Iribar o Zarra. Fan acérrimo de Bielsa, admirador de Muniain y Aduriz "un señor dentro del campo al que siempre me agrada ver cuando sale", nuestro protagonista sigue los partidos por internet vía streaming o a través de la retransmisión de alguna radio bilbaina. "Siempre en casa, con mi señora". Sus sueños pasan por llegar a organizar una peña salvadoreña del Athletic, una camiseta firmada por Iñaki Williams porque "aquí no se encuentran, pregunté en Mexico y Panamá y nada". y poder conocer Bilbao y San Mamés porque a nueve mil kilómetros de distancia ya solamente el viaje es imposible para cualquier bolsillo. La conversación con Mauricio termina con una frase. "Vi esto en una página web y lo resume todo: hay equipos que hacen historia, el Athletic hace leyenda. Además, nosotros los leones nacemos donde queremos", apostilla. Ésta es parte de la historia de Mauricio, un athleticzale del Salvador. Una camiseta hecha a la medida de un corazón que late muy fuerte, una bufanda con aroma de pieza de museo y unas calcomanías con las que presume de Athletic allá por donde va. Muchas gracias Mauricio por compartir tu historia. El Athletic y su afición estarán siempre en deuda contigo.

HIstorias en Rojiblanco

EDITORIAL

ÚLTIMO PODCAST