Iñaki Bracamonte: el legado de amona

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En Bolivia, como en muchos países sudamericanos, los niños también son de un equipo europeo. Lo más habitual es que elijan al Madrid o al Barça si hablamos de nuestra Liga. El caso de nuestro protagonista es diferente. La historia de Ignacio Bracamonte con el Athletic se remonta a su amona María Jesús. Nacida en Pamplona, donde vivió parte de su vida, regresó a Bolivia ya casada con Fernando, un apuesto e "intrépido" estudiante de medicina. Cuenta su nieto Ignacio que, mientras su amona navegaba hacia tierras americanas, una parte de aquella familia materna se trasladó a Bilbao. Los recuerdos de infancia de Ignacio están relacionados con la Navidad, con aquellos regalos y aquellas cartas de su tía abuela Blanca desde Bilbao. Sus orígenes rojiblancos se remontan también al 2008-09, a un viaje familiar e intergeneracional a Punta Cana (República dominicana). Allí, conoce a Nerea, una joven de Bilbao de su misma edad (por aquel entonces entre 15 y 16 años). "Intrigado por su nombre empezamos a hablar, me dijo que era hincha del Athletic club", apostilla. La cosa no terminó ahí. Nerea conoció a la familia de Ignacio y, años después, los abuelos de nuestro protagonista viajaron a Bilbao. Quedaron con la familia de Nerea y al regresar a Bolivia le entregaron a Ignacio un obsequio de parte de su amiga Nerea. No era una camiseta cualquiera. Era "mi primera camiseta roijblanca", recuerda con cariño Ignacio. Así comenzó su afición por el Athletic... entre viajes, casualidades y regalos. Irse de vacaciones y hacerse del Athletic. Original sí que es.


Su pequeño arsenal de objetos rojiblancos se completa con una bandera que le regaló su amigo y compañero de clase Danel poco antes de volverse a La Paz, y otra camiseta (la del 2017-18) que ganó en un concurso por internet. Y vaya si les da uso. Me cuenta que, cada año, en cada partido contra la Real organiza en casa su particular "derby vasco-boliviano" con amigos. Allí cuelga su ikurriña junto con la bandera del Athletic, camiseta en ristre, mientras una buena ración de pintxos amenizan la jornada. Otra de sus anécdotas favoritas se remonta al 2012, partido de vuelta del Athletic frente al United en San Mamés. Ignacio se encontraba viviendo en EE.UU, era "spring break", recuerda. Me cuenta que se fueron a la casa del lago de un amigo, era la hora del partido y todos se fueron a dar un paseo en bote. Ignacio se quedó sólo en la casa, viendo a su Athletic, bien pertrechado de cervezas. Asegura que, cuando regresaron, ya había terminado el partido (ganó el Athletic) y se encontraron a "un boliviano loco gritando Aúpa Athletic, sólo contra el mundo". Aquel año, en el campeonato de exalumnos de su colegio, convenció a todos los de su equipo para que sus camisetas fueran athleticzales. Como no podía ser menos salieron campeones, afirma orgulloso. En aquellos recreos de infancia, Ignacio era el único con la camiseta del Athletic mientras la mayoría se enfundaba la del Madrid y el Barcelona. Nuestro protagonista siempre con la rojiblanca, la que le regaló Nerea a través de sus abuelos. Un recuerdo especial para un sentimiento especial.


"Tuve la oportunidad de ir varias veces a Bilbao puesto que estudié dos años en Donosti. La primera vez que bajé de la estación y ví San Mamés. Fue un sentimiento inexplicable". Desde aquellos primeros partidos por televisión, en la primera temporada de Caparrós, con los "Toquero, Gabilondo, Del Horno" que tanto recuerda... hasta Noviembre del 2016 cuando pudo ver a su Athletic por primera vez en San Mamés. Aquella primera experiencia, con su amigo Danel, acabó en victoria igual que la segunda, pocos meses después frente al Barça en Copa. Volvió a ganar el Athletic. Por eso Ignacio concluye que "se puede decir que siempre que voy a San Mamés ganamos, debería ir más de seguido". Sus sueños están todavía por cumplir. Como "athleticzale empedernido" desde la adolescencia, espera con impaciencia el día en que pueda conocer a Aduriz, su ídolo: "ya me veo llorando como un niño el día de su retirada". Ojalá que en Lezama, que tampoco ha visitado, y puestos a pedir con un nuevo título de Liga o Copa en las vitrinas. Qué mejor motivo sería para volver a juntar a la familia, a Nerea, a los amigos, y a su hermana: "athleticzale gracias a mi, que me acompaña a ver los partidos siempre que puede, los dos con nuestras camisetas rojiblancas". Ellos son nuestro pequeño gran bastión rojiblanco en Bolivia. La mejor embajada que uno pudiera imaginar para que conozcan al Athletic en aquellas altísimas latitudes. Terminamos la charla respondiendo a la pregunta de por qué eres del Athletic. Su respuesta: "hazte de un equipo grande, que gane títulos y Copas. Lo que ellos no saben es que yo ya soy parte del equipo más grande de la historia". Muchas gracias Ignacio por compartir tu tiempo y tu historia. Abrazo fuerte, Bolivia rojiblanca.

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