¿La enésima carambola europea?

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El fútbol y su afán por seguir dando vergüenza ajena. Y por desgracia ya ni sorprende al personal. En su patético y perpetuo afán de protagonismo, Tebas y Rubiales continúan sin aportar una sola alternativa razonable a un proceso de incertidumbre en el que mejor estarían todos calladitos. Su única misión ha quedado tristemente reducida a entrometerse en las supuestas competencias de su incómodo adversario. Si hace apenas un par de semanas era la Liga la que planteaba el 5 de Agosto como fecha hipotética para la final de Copa en la Cartuja, la semana pasada llegó el turno de que la Federación se metiera con los criterios de clasificación para Europa en caso de que la competición doméstica no se reanude. Su idea, tan peregrina y extralimitada como las del resto de supuestos gestores del balompié, pasa por clasificar directamente al Athletic -finalista copero sin plaza europea vía Liga- para la próxima edición de la Europa League. Un propuesta que no sólo excede y modifica el tablero de juego sino que cambia sus reglas en plena partida. En otras palabras, que altera y desvirtúa por completo el espíritu con el que se comenzó la temporada allá por el mes de Agosto. La alternativa a un cese definitivo de las competiciones no solamente plantea problemas económicos, dibuja un escenario un tanto injusto si evaluamos los méritos y deméritos con once jornadas sin disputar. Y eso en el fútbol profesional porque, en la Segunda B, sólo se contemplarían los ascensos con un play-off excesivamente imaginativo, obviando las plazas de descenso. Pito pito gorgorito...


En caso de que el Athletic volviese a Europa porque la Liga comprase la idea de la Federación de clasificarle como finalista de Copa (otro mérito y otro caché sería ganarla) nos remontaríamos a tiempos bastante cercanos. Cuando la manga ancha de la UEFA ampliando las plazas europeas hasta el séptimo de la Liga concedía al subcampeón de la Copa idéntico privilegio sin mayor proeza que jugarla y perderla. Bastaba con que el otro finalista, al apostre campeón, hubiese hecho su doblete. En la temporada 2014-15, el doblete del Barcelona, otra Europa League del Sevilla liberando una plaza europea por haber acabado quinto en la Liga, y un séptimo puesto del Athletic perdedor de la final copera en el estadio de su verdugo... hicieron posible que los de Valverde se apuntasen a dos tediosas previas en verano. La segunda, frente a la Zilina, casi acaba en accidente con un disparo de Kacer al poste y otra ocasión más de los eslovacos en las postrimerías del partido de vuelta en San Mamés. El recorrido en aquella Copa de la campaña 14-15 no fue ni glamouroso ni heróico, más bien ajustado, muy sufrido y eliminando a rivales de escaso o discutible postín. Al Alcoyano -por la mínima- con dos goles del desterrado Viguera, al Celta sufriendo hasta el final y dilapidando la ventaja de un 2-4 de la ida, al Málaga -también por la mínima- sufriendo toda la segunda parte de San Mamés con un solitario gol de Aduriz mientras el club costasoleño rozaba el campanazo con gol anulado incluido a Javi Guerra por dudoso fuera de juego, y en la semifinal del Espanyol mereciendo una derrota contundente en la ida para remontar en la ciudad condal. Así era aquel Athletic europeo y copero de entonces, una suerte respectiva de fracasos y eliminaciones en Europa y partidos de vuelta agónicos en Copa. Lo que disfrutamos...


Y qué decir del año de Bielsa. De aquella eliminatoria interrupta frente al Trabzonspor. Había que leer, comprobar y palpar el pesimismo de la prensa bilbaina antes de la suspensión de la vuelta en Turquía. Los leones de Marcelo acabaron la Liga en décima posición. Entonces también hubo premio para el perdedor de la Copa, tras dejar en la cuneta a rivales de postín y alto copete como: Oviedo, Albacete, Mallorca y Mirandés... Bielsa pudo desentenderse de la Liga en Enero sin la crítica ni el menosprecio de quienes elevaron a categoría de leyenda aquel "durísimo" camino copero, de quienes obviaron cómo se gestó la primera clasificación europea gracias a la carambola de sancionar en Champions a un tramposo de la misma nacionalidad que los muchachos del Trabzon. El Athletic y sus carambolas. Leyendo -hoy- a algunos pareciera como si nunca hubieran existido antes de Garitano. Sólo ahora se puede hablar de flores, suertes inmerecidas y entrenadores con mácula. Probablemente los mismos que celebraban aquella Supercopa (jugada por decreto) contra el ganador del doblete y renegaban de otra gabarra / pontón con argumentos más bien peregrinos. Entonces existía un reglamento que permitía tanta carambola en unas cuantas clasificaciones, otro debate -no menos interesante- habría sido si el mérito previo del Athletic fue para tanta glosa o no. No se hizo, daba pereza, era Ernesto. En el caso más reciente planteado por Rubiales, y aun cambiándolo todo porque sí... lo cual ni comparto ni defiendo, el Athletic volvería a Europa con la misma suerte y la misma "justicia" de antaño, con los mismos méritos de otra Liga irregular y otra final de Copa por disputar. Si la pandemia le ha quitado ilusión a una final que nadie puede asegurar con público, los tuercebotas de la corbata le restarían casi toda la emoción repartiendo los premios antes de viajar. ¡Qué barato se volvió todo con tal de hacer más caja!.

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