Oleg Andreev: Desde Rusia con amor

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En estos nuevos tiempos de aislamiento y reducción drástica de relaciones sociales parece más oportuno que nunca continuar con nuestros viajes por el mundo, conociendo a athleticzales anónimos que nos cuentan sus historias, sus vivencias con el Athletic. ¿Se imaginan conocer al equipo de su vida desde hace apenas once años?, ¿se imaginan reducir sus recuerdos en rojiblanco a los de su infancia y adolescencia?. Algo de eso le sucede a nuestro protagonista. Oleg Andreev es un joven de 22 años, nacido en la localidad de Orekhovo-Zyuevo -ciudad industrial de óblast de Moscú, 85 kms al este de la capital rusa- actualmente reside en Moscú. Su fascinación por el Athletic comenzó en 2009 con la final de Copa de Valencia: "todavía recuerdo el gol de Toquero", confiesa. Sin duda alguna, fue el gol que más le ha marcado en su corta pero intensa trayectoria como aficionado zurigorri, el primero, al que más cariño le guarda.. Como tantos otros aficionados de nuevo cuño, Oleg trabó su vinculación de forma totalmente casual, elaborando páginas webs sobre clubes de la Liga. Aquella final copera le animó a conocer la historia rojiblanca: "es un club diferente, atractivo, único en la historia y por sus tradiciones", destaca. Por eso no duda en reconocer "amo al Athletic Club, le sigo en cualquier parte del mundo". Oleg es un buen ejemplo de la importancia de llegar a una final, del impacto global, de los millones de aficionados al fútbol que pueden llegar a conocerte como club. Sería muy difícil encontrar una mejor campaña de marketing y a mejor precio.


Desde aquel año 2009, Oleg sigue la actualidad del Athletic y trata de ver los partidos cada vez que tiene ocasión, cuando su trabajo y los horarios se lo permiten. De hecho, su actividad laboral y profesional tiene mucho que ver con su primera visita a Bilbao y San Mamés. " Trabajo para el CSKA Moscú de baloncesto. Nuestro club tomó parte de la Final four disputada en Vitoria, en Mayo del 2019, final que además ganamos. En aquellos días, viví en Bilbao y me desplazaba a la capital alavesa para los partidos. ¡¡Fue fantástico!!. Fue mi primera vez en Euskadi y tuve la suerte de poder visitar el museo y la tienda del Athletic Club en San Mamés. Desgraciadamente no pude pisar el césped". Aprovechando su visita al nuevo campo: "compré algunas cosas en la tienda oficial: una réplica del estadio, un trocito del césped del viejo San Mamés y muchas cosas más", relata. Entre otras... una camiseta, a sumar a la que se compró en 2012 por su cumpleaños y con la que posa en la foto de la portada, con su nombre y el día de su cumpleaños (26) serigrafiados. Me cuenta que todavía está empezando a investigar sobre la cultura vasca y su lengua, pero ya se defiende con el léxico básico que todo athleticzale que se precie debe dominar: "kaixo", "Aúpa", "vamos" y sobre todo el grito de guerra: "Athleeeeeeetic, EUP". Sólo le falta la bufanda rojiblanca al cuello para convertirse en bilbaino de pro. Seguro que en la próxima visita cae. 


Oleg recuerda partidos míticos del Athletic como el de Old Trafford: " un partido increíble, Bielsa es un genio" o la goleada al Barcelona en la Supercopa: "dominamos y ganamos la Copa". Pero guarda un recuerdo especial de aquellos que pudo ver in situ y con el Athletic de visitante. Tres partidos europeos: Febrero del 2012: en Moscú contra el Lokomotiv (derrota por 2-1), Septiembre del 2014: en Borisov contra el BATE (derrota por 2-1), Febrero del 2018: en Moscú frente al Spartak (victoria por 1-3); y un partido de Liga: el pasado mes de Enero, en Barcelona frente al Espanyol (1-1). Oleg no suele viajar sólo, siempre acompañado de sus compañeros de la peña (no oficial) de athleticzales de Moscú. Fundada en 2009 y con unos 20 integrantes, repartidos casi al cincuenta por ciento entre hombres y mujeres. Me cuenta Oleg, por cierto, que trataron de hacerla oficial pero que el club nunca les respondió. En una de las fotos que me ha enviado aparece él mismo junto con otros diez aficionados rojiblancos rusos, en la grada del estadio moscovita, ataviados todos con bufandas del Athletic y portando una bandera con el escudo y los colores del club rojiblanco. Pelos de punta. Ojalá, algún día, Oleg pueda ver un partido de su Athletic en San Mamés. Ojalá, algún día, el Athletic atienda y agradezca como se merecen a todos los aficionados que tiene repartidos por el mundo, a quienes no pueden comprarse una camiseta porque viven muy lejos, a quienes no pueden pagarse el viaje hasta Bilbao, a quienes sienten los colores y esperan una muestra de cariño que nunca llega. Oleg es un ejemplo de fidelidad y afición a un club y a una filosofía. Me quedo con su frase, la que mejor resume su historia desde la distancia: "Amo al Athletic y le sigo por todo el mundo". Spasiba, Oleg.

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