La burbuja se protege

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El volcán del "planeta fútbol" parece dormido pero corren ríos de lava magmática en sus entrañas. Sus dirigentes se ponen en evidencia situando muy por delante sus intereses económicos y empresariales, especulan sin rubor sobre la fecha más idónea para retomar las competiciones sin perder ni su inversión ni sus beneficios. El recorrido de la vergüenza ajena empieza en Jaume Roures, el de la tele. Asegura que espera que la Liga vuelva en Julio y que probablemente lo haga a puerta cerrada. Un punto de partida radicalmente diferente al que plantean Tebas y su Liga, después de recular con su vía de finales de Abril que después se convirtió en Mayo. El presidente reelegido por los clubes sigue ampliando sus inopinados plazos, apostando ahora a Junio como mes idóneo. Ambas propuestas -Junio y Julio- descontentan sin embargo a la UEFA, que tiene sus dos competiciones paradas y ha convocado una reunión para recordar a sus forrados navegantes la conveniencia de acabarlo todo antes de Julio para no afectar a la temporada siguiente. Un margen absolutamente inviable para lo que se intuye en las cábalas de la Liga. Ahí entra también su desencuentro con la AFE de Aganzo. Eso de jugar tres partidos por semana no convence al sindicato de futbolistas, que no tiene nada claro si se podrá volver a jugar y que no es partidario en absoluto de la penúltima "recomendación" de la Liga. Eso de aplicar ERTEs a niestro y siniestro para salvar el negocio no convence a todas las partes (que pregunten en el Alavés). Pues que se aten los machos, porque asegura Roures que si reanudan la Liga y aparece un sólo caso positivo... la Liga se suspende y entonces sí que se monta el lío.


La ocurrencia de Tebas no parece haberle pillado al Athletic con el paso cambiado. La respuesta de Elizegi denota cierta paciencia en un club saneado, sin deudas. y con algo más de tiempo y "ahorros" para afrontar unas cuantas semanas más de incertidumbres. La procesión seguro que va por dentro en Ibaigane. Aseguran que tienen a todo el mundo informado, que no hay ninguna propuesta concreta contando -a priori- con la solidaridad de unos cuantos de sus futbolistas dispuestos públicamente a una rebaja puntual, eso sí, sin especificar porcentaje de sus salarios. En el Athletic tampoco debieran dormirse. Descartando el ERTE y deduciendo en el vestuario cierta voluntad de negociar una rebaja, no sería recomendable echar mano de aquel fondo de provisiones sin saber si los ingresos pendientes (televisión, taquillas...) se harán efectivos o dormirán el sueño de los justos hasta la próxima temporada. En tal caso, se estiman unas pérdidas para el club rojiblanco de unos 30 millones de euros. Precisamente porque el gasto en plantilla ronda el 70% del presupuesto, parece más razonable pensar en una reducción de ese gasto hasta que la situación se aclare. En este punto, cabe suponer que este parón global no afecte a los procesos publicados de renovación y negociación con unos cuantos futbolistas de la plantilla, amén de los contratos que expiran, entre otros los del cuerpo técnico del primer equipo liderado por Garitano. Los tiempos y los plazos han cambiado sine die. ¿Hasta cuándo se debería postergar el acuerdo o desacuerdo con tu hipotético entrenador para la próxima temporada?. ¿Dejarán algunos agentes de marear su cansina perdiz, respetando el aislamiento futbolístico?. Sin ingresos de forma indefinida, ¿cuánto le cuesta al Athletic mantenerse al mes?, ¿con qué dinero se paga?.


El panorama futbolístico global parece casi tan desalentador como el del resto de sectores implicados en una crisis que no hace sino empezar a asomar la patita. Inmersos en desacuerdos e intereses contrapuestos, arrastrando viejas rencillas, los dirigentes del cotarro no parecen los más adecuados para salvar siquiera su propio negocio. Mientras, desde Alemania, Uli Hoeneß -expresidente del Bayern- ha afirmado en la revista Kicker que después de esta pandemia "el mundo del fútbol será distinto. Es algo que no se puede imponer pero no puedo imaginar que en los próximos años haya fichajes por 100 millones de euros. El precio de los traspasos caerá, las sumas en los próximos tres años no podrán moverse al nivel de antes porque todos los países están afectados". Una aparente arcadia feliz difícilmente imaginable a medio plazo que tiene mucho más que ver con el desinfle de unas cuantas burbujas en los mercados top tras el famoso ´fair play financiero´ que con las hipotéticas consecuencias de un virus. La rentabilidad futura de este negocio podría pasar por la viabilidad de los actuales contratos de televisión, el supuesto desplome de las taquillas con un fútbol a puerta cerrada, en tal caso por la reducción de ingresos por socios y abonados, y por el cumplimiento en los pagos de contratos millonarios firmados hasta ayer como quien dice. En este cajón desastre de la especulación sobre un futuro desconocido y jamás explorado, caben las dos visiones: la optimista de Hoeneß que bien pudiera traer consigo un desplome de incalculables dimensiones, y la pesimista de quienes seguimos pensando que este fútbol negocio no tiene marcha atrás. ¿Desde cuándo le ha importado a la Liga que los aficionados vayan al campo mientras paguen su satélite desde casa?. Antes dejaremos de acudir a los estadios por prevención sanitaria que constataremos una bajada en el abusivo precio de las entradas en el fútbol estatal. "1 entrada 90 euros. 1 euro por minuto. El fútbol no es sexo telefónico", en Alemania lo tienen mucho más claro. 

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