El gallo invisible

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El hecho. Laporte se va del Athletic rumbo al Manchester City bajo pago de su cláusula y por unos siete millones netos por temporada. Una oferta muy similar a la que rechazó hace un año. Las razones. Aymeric lo dejó muy claro en una entrevista concedida el pasado mes de Octubre a L´Equipe, insivilidad y prestigio: "A la fuerza, eso influye. Si tuviera el mismo nivel en otro club, sería más probable que estuviera en la selección de Francia {...} estoy en Bilbao, en un club que puede no ser lo suficientemente valorado en Francia {...} lo único que me pueden faltar aquí son títulos, y eso es verdad que es importante". Los tiempos. El central ya había comentado hace un tiempo -a quien hubiera querido escucharle, dentro y fuera del vestuario- su deseo de prestar anteción a las ofertas que desoyó hace un año. La duda. ¿Cuándo avisó Laporte al Athletic del interés del City?, ¿fue antes de la salida de Bóveda?, ¿antes de los ofertones a Kepa y Williams en forma de salarios?. A falta de una explicación por parte de Urrutia, parece haber quedado la sensación en algunos ambientes de que Laporte deja un tanto "colgado" al club en Enero. Incluso hay quien apunta que el propio Urrutia le habría pedido esperarse hasta Junio. ¿Estaba todo pactado hace varios días o le ha pillado a Ibaigane con las defensas bajas y despistado con renovaciones mediáticas?.


El compromiso. Era la palabra que más veces se repetía -hace apenas un año- para sintetizar lo que revelaba la renovación millonaria de Laporte por el Athletic. Aymeric se diferenciaba del resto por salario y por un excelente asesoramiento, según la mayoría de opinadores. Saliendo ahora, ¿sigue siendo impecable su asesoramiento?. Entonces, ¿en qué consiste el compromiso?, ¿en renovar con cláusula alta para salir unos meses después?. ¿Este es el tipo de "favores" que espera el aficionado de un canterano?. ¿Se daba por hecho una salida tan "rápida" renovando para tantas temporadas?. El agradecimiento. Pese a la fugacidad de su último contrato en Bilbao, la tendencia en las redes sociales era de agradecerle su franqueza y compromiso con una gran ovación en San Mamés que no se produjo. O los tuiteros no van al campo o llegados a su localidad pierden memoria. Su última titularidad. También hubo debate sobre si debía jugar el pasado Viernes porque todavía pertenecía al Athletic, o si debía quedarse en la grada puesto que, con pie y medio en Manchester, no debía correr riesgos. Volvamos a sus palabras en L´Equipe: "Cuando hubo ese interés (del City), yo estaba lesionado. No quería empezar así en un club nuevo y una ciudad nueva". ¿aquella renovación fue éxito de Ibaigane o producto de una azarosa lesión?, ¿a qué otra renovación reciente les recuerda?.


La pasta. Pregunta reincidente: ¿qué hacemos con los 65 millones del City?. Teorías: pagar lo que queda del nuevo campo, fichar a otro central, invertir en Lezama, acumular fortuna en el banco, etc... Falta conocer la estrategia de un presidente que asegura no ser vendedor pero que continúa salvando balances inflando y cobrando cláusulas de rescisión. El relevo. Opciones: apañarse con alguno de los centrales diestros del primero equipo, rebuscar en el Bilbao Athletic donde solo Unai Bilbao encaja en ese perfil, o salir al mercado a por Iñigo Martínez al módico precio de 32 millones. ¿Estaría Iñigo dispuesto a salir de la Real o volvería a rechazar al Athletic?, ¿debería Urrutia volver a tentar a quien le negó o Iñigo no es Raúl García?. El golpe. El tiempo sigue demostrando que no por subir las cláusulas de rescisión evitas la fuga de la mayoría de tus mejores y más jóvenes talentos (a Kepa le ha faltado bien poco). En la segunda condición de Urrutia está la clave, que el futbolista quiera marcharse. Y Laporte hace un tiempo que quería salir. Nada reprochable al profesional, otro severo golpe para la apuesta de la gerencia. Su columna vertebral de futuro se vuelve a romper. El rasero. No se le oye a nadie exigir algún tipo de explicación al jugador en forma de rueda de prensa de por qué ha cambiado de opinión en tan poco tiempo, ni siquiera para darle un aplauso dejando la puerta entreabierta a un hipotético regreso. El gallo se va, ¿se hará más visible con Pep?.


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