Un Athletic de aprobado alto

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Con la llegada del final de la primera vuelta es buen momento para hacer un primer balance de la primera temporada del Athletic de Ziganda, tercer proyecto deportivo del presidente Urrutia. Sin duda en periodo marcado por la irregularidad de un equipo condicionado por las lesiones, el madrugón competitivo de las dos previas envenenadas en herencia de una temporada muy floja y decepcionante, y por el cambio en el banquillo. Los leones cierran la primera parte de la Liga en mitad de tabla, a dos puntos del séptimo y a cuatro del sexto. Una remontada clasificatoria basada una notable mejora de resultados con una racha de ocho partidos de Liga consecutivos sin perder, desde aquella derrota infame en Balaidos, y en una solidez defensiva ejemplificada en los seis partidos de Liga en San Mamés dejando la portería propia a cero. En las seis temporadas anteriores de la "era Urrutia" el récord a temporada completa está en siete (las dos de Bielsa y la segunda de Valverde). El fantasma del descenso queda a nueve puntos, lejos de aquellos márgenes preocupantes de cuatro puntos en la segunda de Bielsa y de tres puntos en la segunda de Valverde.


La recuperación defensiva arroja más números que avalan una realidad cada jornada más consolidada. Repasando las cifras de goles en contra en la primera vuelta liguera desde la primera temporada con Caparrós (2007-08) en la que el Athletic encajó 19 goles en 19 partidos, esta primera vuelta con Ziganda se coloca en la segunda mejor cifra con tan solo 20 goles recibidos. Con Valverde se llegaron a encajar hasta 25, con Bielsa 39 y en la última de Caparrós 31. Tampoco cabe duda de que la vuelta de jugadores veteranos y un tanto desterrados en los últimos tiempos como Iturraspe, Mikel Rico o Susaeta han ayudado a equilibrar las bajas aportando al equipo nuevas variantes. Y qué decir de la aportación decisiva de Iago Herrerín, siempre discutido y ahora reivindicado y reconocido a base de trabajo y brillantes actuaciones. El Athletic no puede acercarse al notable por dos razones fundamentales: por acumular rachas inaceptables y preocupantes de una victoria -frente al Sevilla en San Mamés- en once partidos oficiales y al mismo tiempo en once partidos de Liga, y por caer estrepitosamente contra la SD. Formentera a doble partido en la primera eliminatoria copera. En la cara opuesta de la moneda cabe destacar la reacción del equipo de forma incipiente a raíz de la derrota en Balaídos y posteriormente tras el batacazo copero. 


Incidiendo aún más en la solidez defensiva como principal argumento para el cambio progresivo de tendencia desde mediados de Noviembre hasta la fecha, tampoco debiéramos obviar las cifras de goles recibidos en la liguilla de la Europa League. Los dos goles encajados a domicilio suponen la mejor cifra de la "era Urrutia" en seis participaciones, y los tres encajados en casa la segunda mejor por detrás de los dos el año de la Champions. El Athletic comenzó su concurso europeo titubeante, con aquella remontada milagrosa en Atenas, se complicó en exceso la papeleta con la derrota en San Mamés frente al Zorya, pero supo enderezar su rumbo ganando con contundencia sus tres últimos compromisos y pasando de ronda como primero de grupo. Con la esperanza y la creencia de que el calendario más inminente en Liga (Getafe, Eibar, Girona, Las Palmas) confirme la mejoría y acomode al Athletic entre los siete primeros, con la ilusión de que la eliminatoria europea de Febrero coloque a los leones entre los dieciséis mejores de la segunda división continental, y también con la exigencia de que las pésimas gestiones de propios y extraños no afecten al normal desarrollo de un club propenso al guerracivilismo; teniendo en cuenta estos y otros elementos la nota media del Athletic en esta primera mitad de la temporada sería de aprobado alto

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