El barco de Ziganda

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"A las duras y a las maduras". " No me voy a bajar del barco". "Creo en este equipo y me veo capacitado para sacar esto adelante". "Sigo viendo señales de repunte". Son algunas de algunas de las principales declaraciones de intenciones de un entrenador cuestionado desde Agosto por un sector, aparentemente creciente cada semana que pasa, de la masa social. El barco de Ziganda salvó el iceberg de la visita del Real Madrid que amagaba con hundir -un poco más si cabe tras la eliminación copera- el crédito del navarro. Pese a que desde el club ni siquiera se ha insinuado ultimatum alguno, no son pocos los que firmarían un "cuanto peor mejor" a corto plazo si con ello se asegurasen el cese de un entrenador que lo sigue intentando todo en su lucha permanente contra los elementos: lesiones de titulares, calendario muy complicado en San Mamés, rotaciones para tres competiciones, baja forma de una parte relevante de la plantilla, distanciamiento de la grada y críticas desde el minuto uno de una mayoría de la opinión publicada. Durante buena parte de la segunda parte contra el Madrid vimos una parte de las consecuencias de rotar mucho menos y jugar casi siempre con los mismos, el equipo se cae físicamente y solo te salva la expulsión de Ramos y el arreón final. Como rotar es pecado mortal ...


El tsunami copero dejó muchas reflexiones por hacer. Unas cuantas sobre la actitud de la grada de San Mamés, supuestamente tan predispuesta siempre a echar una mano a su Athletic cuando la situación pinta bastos. El caso es que no recuerdo -en la era Urrutia- una asistencia de público tan floja y esperpéntica en un partido de Copa contra rivales de inferior categoría. Si contra la Formentera los leones se encontraron con el apoyo de unos catorce mil … contra el Oviedo (de Segunda B) fueron dieciocho mil, contra el Albacete (de Segunda B) treinta y tres mil, contra el Mallorca treinta y ocho mil, contra el Mirandes cuarenta mil, contra el Eibar (de Segunda B) veinticinco mil, contra el Alcorcon veinte mil, contra el Linense (de Segunda B) diecisiete mil y contra el Racing (de Segunda B) treinta mil. ¿Dónde se ha quedado el famoso "beti zurekin"?, ¿acaso los horarios y las condiciones climatológicas eran siempre mejores en todos aquellos partidos?. ¿Y qué me dicen de los pañuelos?. No recuerdo pañuelos cuando el Eibar de Segunda B eliminó al Athletic en el partido de vuelta de Copa en San Mamés con aquel gol de penalty de Arruabarrena. No recuerdo pañuelos cuando el Athletic jugó en San Mamés tras el ridículo espantoso en Chipre. No recuerdo pañuelos cuando el Athletic salvó la categoría en la antepenúltima jornada en Zaragoza y perdía contra el Levante en casa en la despedida de Bielsa en Liga. ¿Por qué?.


Los que exigen, con una falta de respeto y educación ciertamente preocupantes, la dimisión de Ziganda aducen motivos de lo más variopintos. Como por ejemplo apelando al amor de Ziganda por los colores y la institución para no hundirla más. Dando por hecho que, venga quien venga, levantara al equipo para dejarlo seguramente entre los siete primeros. Porque ninguno de los que hablan y escriben en estos términos han puesto todavía encima de la mesa un candidato viable y de garantías para sacar al Athletic de esta situación clasificatoria. Los números no mienten. Con 14 puntos en 14 partidos el Athletic actual suma un punto menos que el de Bielsa de la 2012-13. ¿Se pedía entonces su dimisión, enfrentado con el club y medio Lezama?, claro que no. A falta de cinco partidos para terminar la primera vuelta el Athletic está a cinco puntos de los diecinueve de Valverde en la campaña 2014-15, ¿tan improbable parece sumar cinco puntos de quince?. En esto sí que coincido con Urrutia, pareciera como si el lavado de imagen de estos últimos años hubiera borrado del recuerdo de muchos las penurias vividas y padecidas. Yo no me bajo del barco de Ziganda, porque hay tiempo y puntos para no hacerlo peor que los anteriores y porque espero a que jugadores con enormes salarios y mucha responsabilidad en el campo empiecen a dar la cara tantos meses después. Toca animarse y animar. "San Mamés siempre reconoció los momentos de debilidad de su propio equipo. Te da la mano para que no te ahogues", ¿se acuerdan?. Vuelvan al barco, estamos a tiempo.

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