Bulos noticiosos

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Que la realidad no te estropee un buen titular, aunque sea rigurosamente falso. Pese al superávit forjado por Urrutia y su equipo, muy por encima del exiguo porcentaje que suponen un contrato televisivo pactado conjuntamente por la Liga y la contribución anual de los socios, la asamblea de comprometidos con la directiva venía condicionada por el notición que algunos adelantaron en rigurosa primicia, el que iba a dejar a Urrutia como el negociador entre negociadores y además en tiempo récord. Hubo quienes apostaron por la prudencia de insinuar que Urrutia estaba echando toda la carne oportunista en el asador para cerrar la renovación del portero antes de la asamblea (como si hasta entonces no fuera urgente ni necesario), y también quienes hicieron gala de su inventiva al servicio de vaya a saber qué causa para asegurar sin sonrojo que la firma se había producido. Tomándonos durante medio segundo en serio este rosario de bulos, una de dos: o en Ibaigane son muy masocas para guardarse esta buena nueva en un evento televisado o más de uno se conecta a "radio macuto" desde según qué palacio o jardines -muy próximos entre sí- en su lanzamiento de globos onda. Ni "caliente, caliente", ni está todo muy avanzado, ni mucho menos hay acuerdo. Flaco favor al rigor y al periodismo. A Urrutia que queda retratado. Y no digamos a Kepa.


La ficción surgida a última hora de la tarde previa a la asamblea resultaba ... alucinante. Más si cabe cuando veníamos de conocer hace días esa filtración en la que Urrutia confesaba entre comprometidos que Kepa podría convertirse en un nuevo "caso Llorente" si no hacía un guiño a su directiva. Un trágala al que Josu llama ahora "cerrar círculos". Exáctamente lo mismo que dijo, con más o menos disimulo, en su mensaje de apertura de otra asamblea insufrible en tiempo y forma. El Athletic idílico que sigue vendiendo el presidente contrasta con el que perciben aquellos futbolistas que siguen rechazando sus ofertas, dentro y fuera. El problema de fondo con Kepa sigue residiendo en que el club propone una cláusula astronómica en proporción a la ficha ofrecida. Un conflicto que evidencia, entre otras cosas, la ineficacia de esta defensiva política de cláusulas así como el incremento notable de la desigualdad salarial dentro del vestuario. Si Laporte cobra cinco kilos con una cláusula de 65, ¿quién aceptaría una cláusula mayor y cobrando mucho, pero que mucho menos?. Sobre todo, cuando tu amigo Ernesto me aseguró -siendo debutante- la titularidad por delante del decano Iraizoz. El atractivo proyecto Urrutia descansa sobre la demagógica teoría personal de que con el sentimiento basta para tragar con lo que Urrutia quiera. El problema es que ni las cláusulas serán nunca suficientes, ni el club debe permitirse el lujo de seguir perdiendo patrimonio futbolístico por la cerrazón de sus dirigentes. De lo futbolístico ya ni hablamos, ¿verdad, Josu?.Que ya no interesa, parece.


Fue el discurso del propio Urrutia, ante los periodistas, después de la asamblea de comprometidos, el más revelador del punto en el que se encuentra dicha negociación. Una severa patada en la entrepierna de tanto bulo repentino. Nada nuevo, más de lo mismo. Anclado en su visión de lo que debe ser el Athletic, Urrutia lanzó un primer aviso de ultimatum al portero sin encontrarse en una posición de fuerza para hacerlo. Como si la pelota estuviese en otro tejado que no fuera el de Ibaigane, como si no hubieran sido Urrutia y su directiva los principales responsables de dilatar este proceso durante meses, como si el 1 de Enero pesara demasiado en pleno Octubre. Parece que, ante las urgencias obvias del paso del tiempo, la única salida del presidente sea adelantar los plazos para tratar de relativizar su responsabilidad. Continúa la patrimonialización del club por parte de unos gestores temporales gracias al apoyo de unos socios comprometidos a cambio supuestamente de nada. Ni el superávit provocó celebración en plazas y jardines, ni las proféticas pseudonoticias del más allá ayudaron a un presidente que respondió sobre el tema pasadas las dos de la mañana, haciendo gala como siempre de su conexión con las preocupaciones de sus socios, incluidos los muchos que no le votan a todo que sí. Destapado el bulo y a sus interlocutores, ¿para cuándo la noticia de verdad?.


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