Los frentes de Urrutia

|

Whatsapp entradas


No bajan precisamente calmadas las aguas rojiblancas últimamente. Y es, precisamente en tiempos de cierta marejadilla social y deportiva, cuando un presidente se antoja fundamental para aportar cohesión y sensatez al revuelo en ciernes que asoma en el entorno rojiblanco. En puertas de una nueva asamblea de compromisarios, al presidente rojiblanco solo le preocupa terminar de convencer a sus correligionarios para que le aprueben sus cuentas y así pasar página. En este contexto parece ser que, en una de las reuniones previas, algún socio le preguntó por la negociación con Kepa. Las filtraciones aparecidas y contadas hablan de una postura fácilmente reconocible en el mandatario rojiblanco. Con respuestas ancladas en la soberbia y la nula predisposición al diálogo, dejó bien claro que todo está en las manos del portero, que espera de él un gesto para acercar posturas (aquí ya avisamos del mensaje con el tema cláusulas) y que si Kepa no "colabora" se convertirá en otro "caso Llorente". Poner al jugador entre la espada y la pared si no traga con lo que se le ofrece para que la afición "soberana" lo juzgue. ¿Qué delito está cometiendo Kepa?. Aquí ya no hay cláusula que defender ni dudas sobre sentimiento e implicación, ¿dónde queda la capacidad de seducción de este presidente?, ¿en el chantaje y la utilización de la masa social como elemento de presión?.


Urrutia presentará a la asamblea un suculento superávit, amparado en ese polémico límite salarial y en la capacidad de mantener ingresos sin invertir un solo euro en fichajes. Unos ingresos que abarcan al 75% el dinero de la televisión, negociado conjuntamente por los clubes, y las cuotas de los socios que esta directiva lleva unos cuantos años sin subir. ¿Éxito de gestión?. Lo cierto es que, si ya es de por sí complicado competir cada temporada bajo el límite de la filosofía, no digamos sin reforzar la plantilla. Desde el fichaje de Raúl García nada de nada. ¿Por qué?. En la mayoría de los casos por dos motivos fundamentales: porque el proyecto deportivo de Urrutia no seduce como otros de la Premier o el Calcio, y porque la política errática y tacaña en las negociaciones de fichajes de modesta cuantía ha posibilitado la pérdida de mano con otros clubes que ni siquiera juegan competición europea. ¿Para qué entonces tanto clasificarse para Europa y tanto Market pool?, ¿para qué tanto dinero en caja si no lo inviertes en lo fundamental?. No será por la falta de insistencia de sus tres entrenadores en recolectar lo posible de la diminuta huerta rojiblanca. Si no hay límites para gastar el problema es aún más sonrojante. No se ficha porque tenemos pésimos negociadores, los mismos que acaban a tortas con algunos de nuestros mejores valuartes forjados en Lezama.


Y el asunto del banquillo no es menos acuciante, al menos para un relevante sector de opinión que ya cuestiona la continuidad de Ziganda incluso con pitos desde la grada en Septiembre. Viendo el durísimo calendario de Liga en San Mamés de aquí a Noviembre y la heredada incapacidad para ganar partidos con cierta solvencia a domicilio, ¿qué haría Urrutia si se mantiene la dinámica?. Cuesta mucho imaginar un escenario en el que Josu cese a una de sus apuestas. No lo hizo con Ernesto ni con Marcelo en situaciones mucho más límite que la presente. Así que solo faltaría un nuevo tropiezo europeo que complicase el pase a la primera eliminatoria para comprometer más si cabe la complicada relación entre Ziganda y parte de la grada. Todo esto sin conocer de primera mano qué piensa la masa social de la gestión deportiva del presidente. ¿Llegaría a dimitir Ziganda?. ¿Hasta dónde soportaría Urrutia la presión de una opinión pública cada semana más contraria a su entrenador?. Con tanto número y tanto superávit algunos se han olvidado de en qué consiste básicamente un club deportivo. Ganar, convencer y tener a tu gente contenta. Siendo muy pronto para lo que demasiados pretenden desde Julio, no hagamos oídos sordos al clamor in crescendo de los descontentos. O se coje todo esto a tiempo o no bastará con bajar al vestuario a dar palmaditas en la espalda. Se acumulan los frentes y cada vez convencen menos las excusas.

EDITORIAL

ÚLTIMO PODCAST

ÚLTIMA ENTREVISTA