Menos egunas, más denboraldis

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¿Cómo recuperar al aficionado perdido en la vorágine actual del fútbol?. Incluso las aficiones más fieles, como la del Athletic, se encuentran con que la dinámica especulativa y consumista del modelo futbolístico actual deja atrás a más gente cada día. La bajada, más o menos dramática, del poder adquisitivo de una buena parte de la población trabajadora también hace mella en la base de la burbuja multimillonaria en la que se mueve el Athletic. Tratándose, supuestamente, de un club deportivo propiedad de sus socios, no deja de ser paradójico que desde Ibaigane no dejen de promover iniciativas destinadas a ocupar asientos vacíos. El ramillete de razones y excusas los sabemos de memoria: los horarios, el transporte de vuelta, la televisión ... pero por qué no poner el dedo en la llaga de los precios. Algunos se empiezan a dar cuenta de que han convertido este deporte en un espectáculo de lujo al que su afición apenas puede acudir. El problema se hace más evidente cuando levantas un nuevo estadio con capacidad para más de cincuenta mil espectadores y raro es el partido en que alcanzas los cuarenta mil contando a la afición visitante. ¿Acaso toda la responsabilidad recae realmente en la deficiente gestión de los palcos VIP?.


Es evidente que no, así se explica que San Mamés disponga de unas diez mil localidades para poner a la venta (según sanmames.org) frente a las dos mil ochocientas de asientos VIP. Siendo buenas las alternativas propuestas desde Ibaigane de no cobrar las previas europeas frente a rivales de dudoso interés mediático y deportivo, aplicar descuentos a los aficionados adquiriendo bonos de partidos, abrir las puertas de los niños para ver a las neskas o al Bilbao Athletic en Segunda división, e incluso de abaratar los precios para los más jóvenes con el "gazte eguna", cabe preguntarse si ésta es la dinámica más adecuada. Es decir, que el Athletic decida qué partidos puedes ver desde la grada y cuáles no, en función de tu salario. ¿Es un parche más o una apuesta eficaz de futuro?. ¿Debe ser imprescindible la ausencia de aficionados griegos en la grada visitante para activar y fomentar la asistencia de tu gente más joven?. ¿Qué pasa con esos miles de asientos vacíos un partido tras otro?. ¿Es solo cuestión de que los socios que no asistan al campo cedan sus carnets?. Tal vez habría que profundizar más en el fondo del asunto para no dejar en un ridículo porcentaje de 300 entradas el esfuerzo y el interés del club en reclutar a su hinchada del futuro. También la Real está con la misma mosca tras la oreja con su propuesta del "plan Realzale incondicional" basado en fomentar el consumismo interno. Algo hacemos mal y parecemos lejos de atajar el problema.


Y es que, a pesar de haberse convertido en un debate manido y estéril, sigue flotando en el ambiente la insuficiente gestión de la famosa grada de animación. Sin compartir aquello de que por gritar más que el resto tengas descuentos, puesto que fomentar un cierto chantaje decibélico tampoco soluciona el mutismo de la mayoría cuando se aburre soberanamente, es cierto que habilitar esa grada detrás de las porterías sería el acicate perfecto para que la juventud rojiblanca se apuntase en grupo al proyecto, a ser posible con banderas y estandartes propias de nuestros colores. Si otros clubes lo están haciendo, moviendo a cientos de aficionados de asiento, ¿por qué el Athletic no?. No debiera de tratarse de premiar a nadie, ni de perdonarles la vida evitándoles pasar por caja, ni mucho menos seleccionando los partidos menos atractivos de tu cartelera para que pasen por tu "caja blanda" los menos pudientes. El problema de la animación tiene mucho que ver con el aumento de la edad media del socio rojiblanco y el descuelgue de los llamados a ser la nueva clase media y que no alcanzan ni de lejos a la burbuja del fútbol actual. No caigamos en el error ni la tentación de confundir precios populares con ofertas populistas. Han cambiado muchas cosas desde aquella campaña de "apúntate a socio". Menos egunas y más denboraldis.

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