Mensaje para Kepa

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Qué casualidad. Inmersos en la negociación con Kepa, el presidente Urrutia profundizaba -en su primera comparecencia de la temporada- en una reflexión muy peculiar sobre las cláusulas de rescisión en el Athletic. Resulta que al gran defensor de las cláusulas disuasorias en su Athletic ahora le parece "sorprendente que se le pongan cláusulas al Athletic y luego se acepte ir a grandes equipos donde no hay cláusulas". En su particular visión del fútbol, Urrutia sueña en voz alta con "un club que valore económicamente al jugador y en el que el jugador proteja y fortalezca esta manera distinta de competir, que está sustentada en el trabajo de muchísima gente durante más de cien años". En resumen, "que la protejamos entre todos". Como si la responsabilidad de defender los supuestos intereses del club no fuera exclusiva de sus dirigentes. Para Urrutia lo "normal" sería que "la gente que esté contenta con un contrato que el Athletic le ofrece también le dé al club la posibilidad, durante tres o cuatro años que vamos a tener este compromiso, de fortalecer al club". ¿Por qué?, pues porque "es mi club". ¿Cómo?, pues muy sencillo, "igual ni ponemos cláusula". ¿Ocurrencia o mensaje a la desesperada?. ¿Tan cruda está la renovación del portero?.


La idea es tan beneficiosa para el club de turno como inverosímil y contradictoria con el currículum de Urrutia. El problema con Kepa es que el Athletic le propone una cláusula de 50 kilos con una ficha que apenas superaría el millón de euros. Así que, tras el contratazo de Laporte (de casi cinco millones limpios por temporada) la abrupta ruptura del equilibrio salarial en la plantilla conlleva ciertos contratiempos en otras renovaciones. Urrutia desvía la atención de su insuficiente e injusta oferta salarial al portero e insiste con las cláusulas "porque al final, si la pones alta es una grieta más pequeña, pero invita, es una invitación a salir". Una invitación que ayuda al superavit, por cierto. Cuando le conviene se hipoteca pagando un pastizal por "retener" a un central, a todo esto con una cláusula de 65 millones, para venderlo como un éxito de gestión. Y ahora regatea a la baja en la ficha de Kepa mientras desliza un Athletic sin cláusulas. Si el presupuesto de un hipotético gran Athletic con los mejores futbolistas vascos que quieran venir supera al famoso músculo económico de Ibaigane, pues lo asumimos y a otra cosa. ¿Puede permitirse el club -a medio largo plazo- firmar salarios similares al de Laporte a cada canterano con proyección y mercado internacional?. Vista la oferta a Kepa parece que no. ¿Se habrá dado cuenta Urrutia, por fin, de que su argumento de las cláusulas tampoco funciona o se trata tan solo otro intento de presión por exposición mediática?.


La respuesta del presidente es el chantaje emocional que ya empleó en sus primeros desengaños frente a la cruda realidad: "me gustaría que los socios no tuvieran ese dolor de cabeza y no lo veo tan complicado. Si estás satisfecho con tus compañeros, cómo compite el equipo, a nivel de infraestructuras, tienes una masa social que te aprecia, que te quiere en los buenos y los malos momentos, que acude al estadio, que eres un ídolo para ellos, que tienes un poder delegado para representarlos, y encima se te valora económicamente muy bien ... pues chico, no me parece locura lo que digo". Es decir, Kepa renueva con una ficha nivel medio (según Urrutia muy bien pagado y reconocido), y cuando un club venga a ficharle, ¿qué?. Pues según nuestra ley del deporte la cláusula la pondría un juez y puede que "perjudicando" los intereses del club, mientras el jugador podría declararse en rebeldía (a la europea) para forzar su salida y/o renovar con contratos muy cortos (como Muniain). ¿Buena idea o demagogia populista?. Ante la prolongada incapacidad de esta directiva para convencer (como siempre con dinero) en este caso a su portero de futuro, la ocurrencia de suprimir de las cláusulas. Eso sí, solo las que molestan, las demás ni tocarlas. ¿Vamos a esperar a Enero para competir contra ofertas multimillonarias (como con Laporte) y ofrecer el doble de lo que firmaría ahora?. Presidente, evite "dolores de cabeza" a sus atendidos socios, pague -si puede- lo que corresponda y reflexione sus políticas con serenidad, que los presupuestos ya se los aprueban sus compromisarios.


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