Censura municipal

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Después de cinco años y tres meses escribiendo sobre el Athletic en el periódico mensual del Ayuntamiento de Bilbao, el pasado Miércoles 2 de Agosto recibo un correo electrónico de su coordinadora. En él se me comunica: "lamento comunicarte que este mes no podemos publicar tu columna. El Ayuntamiento ha recibido recientemente una queja formal del Athletic con respecto al contenido de tus textos, en especial con el último. Nos han comunicado que, en ningún caso, el Ayuntamiento quiere generar malestar ni en el Athletic ni en ninguna otra institución o entidad de la ciudad y que el Periódico Municipal no es el foro adecuado para ese tipo de críticas (ni directas ni veladas) y, por tanto, nos han instado para que así sea. Si hay cambios en el futuro, ya te lo indicaremos". El último texto del que me hablan es calcado al que ya publiqué en esta web e igualmente y en versión reducida en la columna del Mundo deportivo hace casi dos meses sobre la elección de Garitano para el Bilbao Athletic y que titulaba "dudas razonables". Según el periódico municipal esto fue lo que colmó el vaso, supuestamente del Athletic. Por eso, a continuación, me censuran directamente este texto sobre el calendario rojiblanco para esta próxima temporada. Como podrán leer, unas líneas de "críticas directas y veladas" de un contenido altamente censurable.


Una vez descubro que el texto censurado y vetado se me comunica 11 días después de habérselo enviado, cuando el número de Agosto ya había salido a la luz (ya veremos si se me abona), llamo por teléfono al periódico municipal. Allí, la coordinadora me indica que me han echado de un espacio público y municipal por ser crítico con el Athletic pero que cabría la posibilidad, eso sí, a juzgar por sus palabras, remota y poco probable, de que me readmitiesen si aparcaba mi línea editorial para convertir mi columna en un panegírico. Es decir, hablar solo de bondades renunciando a mis ideas. Mi siguiente paso fue averiguar qué había de cierto en esa supuesta "queja formal" del Athletic Club por la cual el Ayuntamiento y su periódico habían decidido despedirme y censurarme sin previo aviso. Pues bien, según una fuente muy fiable del club consultada por quien les escribe, me afirma rotundamente que el club rojiblanco no ha hecho llegar al Ayuntamiento ni a nadie ni una sola "queja formal" sobre mis textos. Es más, me añade: "lo he preguntado en el club y me han respondido que no saben de qué les hablo". Entonces, ¿por qué miente la coordinadora?, ¿por qué se inventa una queja formal?. En todo caso, hay una importante diferencia entre la queja formal y una hipotética llamada de un directivo, puede que a título personal, a un concejal del Ayuntamiento y de manera informal.


Me pregunto qué problema tiene el Ayuntamiento de la villa con la libertad de expresión. Por qué escribiendo desde el respeto y la educación no se puede discrepar con algunas decisiones de un club de fútbol en un medio público. Pero, sobre todo, me pregunto si son adecuados los métodos y las formas. ¿Tanto cuesta descolgar un teléfono, sentarse, dar opción a la defensa y a las explicaciones del autor, y después tomar las decisiones oportunas?. Y lo que es aun peor, ¿desde cuándo una institución pública censura y veta un texto al completo en su periódico?. Le vuelvo a escribir a la coordinadora y le pido explicaciones de quién ha enviado la queja y quién la ha recibido. No ha sido nadie. "Lamento no poder darte más detalles al respecto {...} Espero que lo entiendas y, sobre todo, comprendas la posición del periódico, ya que para nosotros también este tipo de cuestiones nos resultan muy desagradables". ¿5 años siendo crítico y ahora le resulta desagradable ... pero a quién concretamente?, te da por pensar que nadie del "consejo editorial" se leía ningún texto, tal vez por eso no repararon en mis críticas, ni las directas ni las veladas. Me echan por email, me mienten y me invitan a cambiar de opinión para ver si así me readmiten más adelante. Este "gure estiloa" me resulta familiar y no caigo de dónde. Que al Athletic le molestan las voces disidentes, incluidas las de dentro, lo sabemos; pero que un Ayuntamiento acepte "presiones" y/o se invente quejas formales para despedir a un columnista de su periódico municipal es sinceramente inaudito. Los responsables, ¿quiénes son?. Será un placer compartir impresiones con mis censores anónimos. En este foro siempre hemos optado por el diálogo y la discrepancia, años de tertulias libres y plurales lo certifican.


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