La mejora como objetivo

|


El planteamiento de Ziganda el día de su presentación como nuevo entrenador rojiblanco era claro y contundente: "lo que no mejora empeora". Una premisa especialmente ambiciosa y de difícil mantenimiento cuando las cosas no salgan en la dirección propuesta. Otro hipotético fracaso en Europa, como los de Chipre, Borisov o Torino dejaría si cabe más al descubierto las flaquezas de un proyecto avalado desde el sentimiento y las buena intenciones. Mejorar o empeorar. La supresión de toda la escala de grises convierte el tercer proyecto del presidente Urrutia en un "todo o nada", en una nueva vuelta de tuerca en la que supuestamente quedarán inhabilitados aquellos discursos acomodaticios y especulativos basados en la ilusión por clasificarnos para Europa sin inmutarnos por resultados posteriores. Un punto de partida prácticamente calcado al que sostenía el candidato Urrutia cuando confiaba en alcanzar el cielo rojiblanco con un programa sin especificidades deportivas pero que aspiraba a mejorarlo todo, a cambiarlo su antojo y semejanza, como otros tantos presidentes que llegaron a Ibaigane por la senda de las urnas. De la ilusión por participar al mensaje fotocopiado de la ilusión por mejorar, y así sucesivamente, todo para vender un mismo perro con distinto collar.


Entonces, aparte del nuevo cuerpo técnico, ¿cuáles serán los elementos de mejora del nuevo proyecto?. A pesar de la filosofía de club, con sus constantes contradicciones y manipulaciones al arbitrio del mandamás de turno, lo primero en lo que uno piensa sería en incorporaciones, en fichajes. En este sentido, las informaciones que van llegando sobre posibles objetivos del Athletic para este mercado estival no son muy halagüeñas que digamos. Con Mikel Merino de vacaciones esperando noticias acerca de los planes de su nuevo entrenador en Dortmund y con un carro de clubes interesados en sus servicios al precio que pudiera tasar su traspaso el club alemán (sin obviar que los teutones se sentarían a negociar una cesión que el Athletic no contempla), la opción de Berenguer para intentar equilibrar el agujero histórico de la banda izquierda apunta a Napolés. Tras el pago, por parte del Athletic, de la cláusula del canterano navarro, el defensa Jesús Areso, el Osasuna ha comunicado que "la junta directiva de la entidad rojilla ha decidido, de forma unánime, romper relaciones con el club de Bilbao. De este modo, se negará a entablar conversaciones con la citada institución para alcanzar acuerdos por jugadores o sobre otras cuestiones". En otras palabras, olvidémonos de otro jugador que interesaba al Athletic y por el que hubo oferta (aunque mañana la nieguen).


Mejorar para no empeorar. Inmersos todavía en el debate de si los llamados a reforzar la plantilla mejoran realmente lo que hay o apenas engrosan el famoso fondo de armario, plantearse un nuevo reto con un objetivo si cabe más ambicioso con los mismos elementos de la temporada pasada -incorporaciones del filial al margen- nos dibujan un escenario paradójico. Si Cuco consiguiera con las mismas piezas dicha mejora pondría en evidencia el trabajo de Valverde, pero, si por contra no cumpliera con su propio objetivo de partida, podría alegar la incapacidad del club para traer al mejor producto vasco. Aquellos que ya pidieron Bielsa y Valverde y que parece que una buena parte de la hinchada asume por fin que no quieren venir. ¿Por qué?, ¿qué es lo que falla en la sesuda oferta del presidente Urrutia?, seguro que nuestro flamante director deportivo tendrá más información. Ojo a los cambios, a la evolución de las canteras del fútbol vasco y a la nueva posición del Athletic de mucho menos "privilegio" económico. De tal modo que la mejora solo llegaría o bien por generación espontánea o por la mejora en la gestión de los recursos ya existentes. El confort de los mensajes buenistas de algunos jugadores con su nuevo técnico, por parte de los mismos que querían la continuidad del txingurri, frente a las dudas razonables de que Ziganda obre un auténtico milagro y además en su primera temporada. Ilusión le sobra, como es normal, aunque en lo cuantitativo sea inversamente proporcional al apoyo desde la dirección deportiva.

EDITORIAL

ÚLTIMO PODCAST

ÚLTIMA ENTREVISTA