Formadores o aspirantes

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La llegada de Gaizka Garitano al Bilbao Athletic revitaliza la discreta actualidad estival de un Athletic que apenas consigue enganchar a sus socios con una sucesión -falta de explicaciones- de relevos en los banquillos. Repasando su currículum en la élite de nuestro fútbol arroja un saldo bastante negativo con un descenso y dos ceses , termina su trayectoria en el Eibar dimitiendo, tras descender a Segunda división en la última jornada de Liga. Al equipo armero solo le salvó el descenso administrativo en los despachos del Elche para mantenerse en Primera. Tampoco le fueron bien las cosas a Gaizka en el Valladolid, de donde fue cesado después de la 10ª jornada; ni en el Deportivo donde tampoco completó una temporada siendo cesado tras la 27ª. ¿Por qué acepta Garitano bajar dos escalones para dirigir al Bilbao Athletic en Segunda B?, ¿debe ser el Bilbao Athletic un filial trampolín de entrenadores?, ¿acaso no nos molesta eso mismo en categorías inferiores, donde preferimos técnicos con vocación en la formación y sin ansias de promoción interna?. Solo así se entiende que entrenadores con experiencia en la élite bajen dos escalones más allá del profesionalismo.


Y en la formación, ¿cuál es la experiencia de Garitano?. Si defendemos que el filial rojiblanco es un equipo de formación y aprendizaje sería lógico, hasta coherente incluso, que su entrenador tuviera la mayor experiencia posible en la materia. Comparar sus dos campañas en el Eibar B con la trayectoria y el bagaje en el fútbol base de técnicos de la casa como Bingen Aróstegi es una broma. De Ziganda, en cambio, se ha dudado sin rubor a la hora de subir al primer equipo con sus cachorros sin atender a sus méritos en Lezama. El club debería replantearse sus políticas de cantera apostando por técnicos con experiencia en la formación de futuros leones. ¿Hace falta fichar a entrenadores con pocas horas de vuelo en el barro?, ¿no los teníamos y los seguimos teniendo mejores y con más curriculum en casa?. Si ya la salida previa de Txirri a Zubieta levantó ampollas, las enésimas recolocaciones no habrán dejado indiferente a casi nadie. Empezando por la de Joseba Etxeberria del Baskonia al Amorebieta, cuando era el hombre supuestamente llamado para seguir ascendiendo en su carrera profesional dentro de Lezama y tomar las riendas del filial rojiblanco. Otra piedra en el zapato del presi Urrutia que no da a basto con tanto amigo y tanto favor pendiente.


Entrenadores con experiencia, toda la posible, para puestos de máxima importancia en la formación. Sin injerencias de ninguna psicóloga y con la independencia del criterio de los que saben. Y si no tienen ese recorrido que empiecen en otros clubes más modestos que ya tendrán tiempo y amigos para volver a Lezama con su mochila repleta de conocimientos. Lezama ni puede ni debe convertirse en un laboratorio de psicología ni en una escuela de entrenadores, que ya las hay y buenas. Su función es formar futuros futbolistas para el Athletic, y para eso no vale cualquiera. Volviendo a Garitano y el Bilbao Athletic, ¿aceptará Garitano -como hizo Ziganda- indicaciones por parte de Amorrortu a la hora de confeccionar sus alineaciones?, ¿aceptará Garitano -como hizo Ziganda- olvidarse de competir visto el despropósito del club hace un año en Segunda división?. Se dijo en su día que Cuco era la opción B por si Bielsa fallaba, después que tenía apalabrado el banquillo del primer equipo cuando Valverde se marchase. ¿Se siguen con Garitano las mismas coordenadas?, ¿debe convertirse el filial en un purgatorio o una salita de espera donde congelar profesionalmente a futuros entrenadores del primer equipo?. Ya lo dijo Urrutia, Ziganda empezó el proyecto con nosotros y es la otra cara de la moneda de Bielsa y Valverde. ¿De qué moneda de nuevo cuño ha salido entonces Garitano?. ¿Formadores o aspirantes?.

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