Gracias, UEFA

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Estar en el lugar adecuado y en el momento justo. En los últimos tiempos asistimos a un loco vaivén perpetrado por la UEFA, ese oscuro y siniestro organismo, para recaudar más dinero a costa de las piernas y la mente de los futbolistas. Más equipos, más partidos, más dinero. Ya no extraña que casi la mitad de los clubes de nuestra Liga puedan acceder a competición europea desde que Madrid y Barcelona monopolizan la Champions y la Copa. Se han multiplicado exponencialmente los cauces y vericuetos para que muchos equipos sin gran tradición continental asomen y tengan su oportunidad en la Europa League, entre ellos el Athletic y desde hace unos cuantos años. Paradójicamente todo empezó con el bienio negro. Hasta entonces, todos los posibles cálculos europeos quedaban reducidos a la Liga con alguna de sus cinco o seis primeras plazas. Así se quedaba en puertas aquel Athletic de Irureta en la última jornada frente al Barcelona y en San Mamés y así entraba aquel otro de Heynckes ganando al Tenerife en uno de esos partidos históricos y de difícil olvido. Pero todo empezó a cambiar con la llegada de la Intertoto, aquella experiencia piloto, a mitad de camino entre la Recopa y la Europa League actual, y que se disputaba a fuego en verano.


La Intertoto. En Junio del 2005 el Athletic, con Fernando Lamíkiz a la cabeza, se convertía en el tercer equipo de la Liga en disputar la Intertoto. ¿Cómo?, pues apuntándose previamente y ocupando una baja de última hora. El Athletic fue invitado por la UEFA y quedó eliminado en la primera eliminatoria frente al Ecomax Cluj. Lo mismo intentó García Macua dos temporadas después, pero una derrota en la última jornada en el Sánchez Pizjuán cerró esa puerta por la que sí entró el Deportivo, noveno en la Liga. El subcampeón de Copa. Cuatro finalistas de la Copa habían accedido a competición europea en veinte años desde la campaña 1997-98: Mallorca, Atlético, Osasuna y Getafe. El Athletic cogió el testigo perdiendo dos finales de Copa con Caparrós en Valencia y con Bielsa en Madrid respectivamente a manos del Barcelona. Dos malas temporadas en Liga quedaban camufladas por recuperar la ilusión del viejo "Rey de Copas". El premio de llegar y perder... la clasificación europea con previas. La primera -que acabó en goleada- se celebró como un título, la segunda engalanaba balcones y edificios públicos tras eliminar al Mirandés en semifinales. Dos rebotes, una invitación, un intento frustrado y una eliminatoria superada en los despachos. Así empezó "todo".


El séptimo. La normativa volvió a cambiar. La UEFA y su comité ejecutivo deciden que, a partir de la temporada 2014-15, el subcampeón de Copa no va a Europa. El billete pasaba a manos del siguiente mejor clasificado vía Liga con la venia de que el campeón copero tuviera plaza Champions, algo altamente probable desde que Mourinho y Guardiola se tomaran en serio la Copa de los pitos al himno. De esta guisa se consiguieron dos de las tres clasificaciones para la segunda división europea de la mano de Valverde. El Barsa hace doblete de Liga y Copa en la 2014-15 con el Athletic de finalista copero y esta temporada vence al Alavés en la final. Y menos mal, porque ahora el campeón de Copa va directo a Europa por delante del séptimo de la Liga, carambolas extra aparte. El cuarto. La última actualización de las locas normativas UEFA permitirá a partir del 2018 que el cuarto de nuestra Liga acceda a la Champions sin jugar la previa. Otro goloso caramelo para los actores secundarios de una Liga abierta por la zona noble y rota con respecto a los puestos templados. Solo quedarían a salvo de subterfugios la sexta plaza con Caparrós en la 2010-11, la cuarta en la 2013-14 y la quinta en la 2015-16, ambas con Valverde. Gracias por todo UEFA. 

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