Los desafíos de Valverde

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Alguien del mundillo del fútbol me dice: ¿te has fijado en que Valverde suele escoger proyectos de equipos en un mal momento o con un margen amplio de mejora?. Su reflexión me invitó a echar la vista atrás. Sin remontarnos en exceso, Ernesto era la apuesta inicial del entonces candidato Urrutia a presidente del Athletic. Su negativa abrió las puertas a Bielsa. Valverde prefirió continuar en Grecia, una Liga menor, a volver a casa con su Athletic en un buen momento. En cambio, sí que aparcó sus dudas dos años después cuando su amigo Urrutia volvía a sondearle pero en un contexto de crisis institucional y deportiva como no se recordaba en Bilbao. Estuvo muy atinado el txingurri en su rueda de prensa de presentación al hablar de "desafío" en su vuelta al botxo, un desafío que partía de un bajo nivel de exigencia tras el fiasco del segundo año del bielsismo. Con estabilizar y devolver la cordura perdida parecía más que suficiente para contentar a sus incontables amiguetes y acallar por un tiempo a los rebotados del antiguo régimen. Ernesto tardó muy poco en mejorar la segunda temporada de Bielsa, el listón estaba por los suelos, sabía a dónde venía. "Vine en una situación delicada", reconocía la semana pasada. Lo de volver o acercarse a otra final europea quedará entre sus debes, que no son pocos.


Pero, hagamos un somero repaso de su carrera como entrenador, ¿se repite el mismo modus operandi?. Su debut en el Bilbao Athletic (2002-03) llega después de cuatro temporadas del filial sin catar el playoff de ascenso que sí consigue Valverde, dicho sea de paso sin el ascenso logrado por Ziganda. Promociona al banquillo del primer equipo (2003-04) con un Athletic que llevaba cinco temporadas sin clasificarse para Europa desde el subcampeonato con Luis Fernández, y lo consigue a la primera. La segunda fue un fiasco, precedente del bienio negro posterior que casi cuesta el mayor disgusto de la centenaria rojiblanca. Ficha por el Espanyol (2006-07), un club que acumulaba una clasificación europea -vía Liga- en las seis últimas campañas. No consigue grandes avances ni en Liga ni Copa pero alcanza una final europea que pierde a penaltys con el Sevilla, como en 2016 con el Athletic. Dejando a los pericos fuera de Europa, tal y como los encontró, ficha por Olympiakos (2008-09), un equipo campeón y dominador de su Liga. Valverde mantiene esa hegemonía pero el gran objetivo era la Champions League. Los griegos, que venían de caer en octavos contra el Chelsea de la mano de Legonis, no pasaron con Ernesto de la ronda previa frente al Anorthosis. 


Tras semejante fracaso, Valverde firma con el Villarreal (2009-10), un equipo que sí venía de grandes éxitos de la mano de Pellegrini al que recluta el Madrid. Con la exigencia más alta Ernesto fracasa y es cesado a petición de la grada en Enero con el equipo fuera de la Copa y en media tabla. Vuelve a Olympiakos (2010-11) y repite bajón en Champions. El conjunto heleno había caído en octavos contra el Girondins de la mano de Bandovic, pero con el retorno de Ernesto cae primero en la ronda previa con el Maccabi y al año siguiente en fase de grupos, empeorando una vez más a su predecesor. Después vuelve a la Liga para relevar a Pellegrino en el Valencia (2012-13), cesado en la jornada 14ª, décimo y a cuatro puntos del quinto clasificado. Otro proyecto francamente mejorable que Valverde no culmina. Acaba quinto pero perdiendo el billete Champions en la última jornada en el Pizjuán, tras un largo proceso de ofertas de renovación por parte del presidente ché que Valverde desoye y no contesta. Pues parece que aquel tenía razón. Pocos proyectos de alto copete, casi todos con equipos en horas bajas. Próxima parada Barcelona: sin Liga, sin finales de Champions, y con el Madrid en la cresta de la ola. A poco bueno que le fichen no le será complicado ganar algo más que la Copa frente al Athletic o el Alavés. O sí.


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