El hombre tranquilo

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El presidente Urrutia está tranquilo. No hay ninguna prisa en comunicar quién será el inquilino del banquillo rojiblanco a partir del 30 de Junio. El discurso está perfectamente interiorizado, tanto Josu como Ernesto repiten un mantra bastante parecido ante la insistencia de los plumillas. Son tal para cual, Ernesto es para Josu "el mejor entrenador a día de hoy para el Athletic" porque más adelante "ya veremos", y Josu es para Ernesto su "parapeto" perfecto ante las críticas y las dudillas existenciales. Así se manifiestan en público mientras siguen mareando la perdiz de lo que más interesa en los corrillos rojiblancos, lo del entrenador, porque eso de ganarle al Betis o al Alavés como que pone más bien poco. Ernesto no quiere esperar a que le muestre la puerta de salida un presidente que bebía los vientos por él, en pasado, y que algo debe saber para incluir de repente a Ziganda tantas veces en la ecuación del primer equipo. Será que en estos dos meses y medio de incomparecencia del locuaz presidente se han sucedido confesiones de calado, esas que Josu califica de conversaciones normales que se van posponiendo con naturalidad.


El argumento fundamental, casi único a la hora de justificar esta pachorra comunicativa, se basa en no interferir en la dinámica del primer equipo ¿anunciando qué?. ¿Acaso no sería una magnífica noticia para los titulares de la plantilla conocer desde hace semanas que Valverde seguirá siendo su timonel?, como el año pasado, vaya. Solo un adios del txingurri podría interferir, partiendo de la base de que los profesionales del balón sean tan inmaduros e influenciables como para suicidar su temporada por una decisión que hay que creerse que solo Ernesto sabe. O Urrutia se ha aficionado a las películas de hitchcock y pretende darle suspense a una hipotética sorpresa por inesperada, o han decidido esperar a la supuesta buena noticia de la clasificación europea para asestarles a los valverdistas el mazazo definitivo. Asegura Urrutia que solo se trata de una forma de funcionar en el club, idéntica a la practicada con Ernesto y antes con Bielsa. Pues ni las fechas coinciden (Bielsa esperó a Junio para renovar y para largarse, y Valverde hace un año lo zanjó para Marzo) ni las formas, afortunadamente. Falta saber si la despedida de Valverde será en Facebook, por plasma o con Amorrortu y Urrutia flanqueándole. Una foto impagable sin duda.


Urrutia está tranquilo. Es comprensible. Sabe de la decisión de su actual entrenador y tiene en Lezama, con dos años de contato por delante, al sucesor, a su elegido, a la tercera cara de una misma moneda en palabras textuales. Según Josu, hasta la propuesta futbolística de Bielsa es similar a la de Ernesto y también a la de Cuco. Osado pero práctico. En ese triunvirato falta la otra gran apuesta del proyecto, Amorrortu. No extraña comprobar cómo se le tuerce el gesto al presidente cuando le preguntan por su otrora desterrado director deportivo, aquel que ni comparece ni se le espera, aquel interlocutor válido del Bielsismo recuperado por arte de magia para la causa, aquel distanciado con el futuro entrenador del primer equipo desde que Jose Mari decidió retirarle todos los salvavidas al Bilbao Athletic en Segunda división. Josu está tranquilo porque sabe que Jose Mari ha dejado de ser un problema y que esa ocurrencia de meter en casa a un discípulo de Bielsa es pura utopía. Urrutia se mueve mucho mejor con los de su cuerda, los de su estiloa, los que incomodan poco y callan mucho, los que obedecen y agachan la cabeza sin preguntar. ¿Gozará Cuco del quorum y la aceptación que tuvo Ernesto desde el minuto uno cuando subió del filial sin experiencia como entrenador en el fútbol profesional?, no lo parece. ¿Lo percibirá el presi en el ambiente?, tampoco tiene pinta.

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