Ola y partido descuento

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Lo comentaba Daniel Ruiz Bazán "Dani" durante el partido del Viernes: "nunca he visto hacer la ola en San Mamés", "no es un estadio folklórico". Lo habíamos visto en algún que otro encuentro de la selección vasca, de cuya asistencia a sus eventos todavía quedan unas cuantas reflexiones que hacer donde corresponda. Pero celebrar una victoria del Athletic con una ola pues no, ni siquiera para grandes goleadas. Dicen algunos que la empezaron los aficionados canarios junto con el clásico "hola Don Pepito" y al grito de "Athletic, Athletic" para congraciarse con el público local. Lo cierto es que el debate en la afición rojiblanca, supuestamente la más tradicional y veterana, está servido. La "ola" ganó popularidad en el Mundial de México de 1986, extendiéndose por otras muchas latitudes, pero la afición del Athletic no contaba entre sus practicantes. ¿Está perdiendo la afición de San Mamés parte de su personalidad?, ¿podría llegar a consolidarse la ola como rito de celebración como con la selekzioa o quedará en una anécdota puntual?. Si una ola consigue levantar al público de San Mamés con más fervor que un gol del Athletic, llámenme alarmista, pero tenemos un problema de identidad con nuestras tradiciones.


El partido del Viernes frente a la Unión deportiva Las Palmas había empezado en Ibaigane, con una novedosa política de descuentos del 50% a sus socios para adquirir entradas, con un máximo de dos por carnet. Todo para tratar de reducir el supuesto impacto del sacro-puente en la grada. Una idea más que sorprendente si tenemos en cuenta que la asistencia a la vieja Catedral en Semana Santa había sido bastante alta en otras temporadas. Por ejemplo con cuarenta mil espectadores el Sábado santo de Abril del 2011 frente a la Real Sociedad. Casi lleno. ¿No se iban los socios de puente hace seis años o depende del rival de turno para desconectar en familia? Pues ni por esas. Ni la oferta de la directiva consiguió maquillar el divorcio progresivo de la grada en el nuevo campo. Los 36.700 del Viernes apenas supusieron un 70% del aforo, una cifra bastante equiparable a las anotadas en los partidos de la Europa League en los que, dicho sea de paso, no solo no había este tipo de descuentos sino que había que pasar por caja. ¿Ha sido un éxito la medida?, ¿debería el club hacer pública la cifra de socios que se han apuntado al descuento?. Tal vez así todos podríamos sacar nuevas conclusiones para valorar la efectividad de la medida y su impacto real. No lo harán, pregúntense por qué.


San Mamés tiene un serio problema que conecta la drástica bajada de la animación de aquellos incansables fondos de pie tras las vallas con el desesperado intento de recuperar para la causa a ese relevante número de socios que siguen sin acudir al estadio. Los números nunca mienten. Gradas de animación cuasi ridículas, fomentadas sin éxito a base de descuentos y pésima visibilidad, un palco vip que sigue dando el cante enfriando aún más el ambiente, y un club obsesionado con hacer caja por todo. Es sonrojante que sean las aficiones rivales las que animen el cotarro en San Mamés, las que tengan iniciativas con gancho en la calle, las que más conecten con el "tribunero" estandar. Pero quizás, de ahí a copiar sus coros y danzas haya un trecho que muchos athleticzales no estén dispuestos a transitar, al menos no para convertirse en ese club "folklórico" que nunca fuimos. El diagnóstico de una situación ya crónica tampoco parece fácil. ¿No valoramos lo conseguido o nos hemos hartado de tragarnos Apoels y Sassuolos?. Será por la comodidad de los nuevos e hipervalorados asientos, será porque el equipo no transmite y Valverde tanto menos que ni se le corea, o será por el dichoso cambio generacional de los barrias, los selfies y las pipas. Lo cierto es que la respuesta al "partido descuento" ha dejado retratado al club dando un cante curioso. ¿Cuál será la próxima?, ¿contratar al speaker del Betis y dar palmas?.


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