Espejismo fugaz

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El Athletic fracasa en Chipre y todas las miradas se centran en la Liga. Esa competición que no ilusiona pero "da de comer", según Valverde. El equipo gana remontando en San Mamés al Granada y a la indiferencia de su cabreadísimo público, ese que solo come pipas y se hace selfies según se cuenta. Tras la visita al Sevilla, saldada con otra derrota que ampliaba a más de cinco meses la sequía a domicilio de los leones, el engañoso refugio de las sensaciones y de los supuestos merecimientos actuaba como placebo de los alérgicos a la exigencia, de los conformistas con todo. Aquel Athletic, el de hace seis partidos de Liga, era octavo, un punto por debajo del Eibar y a cuatro puntos del Villarreal. El mismo submarino que en los siete partidos en su estadio -previos a la visita de los leones- solo había ganado dos: Granada y Espanyol. Pues resulta que, seis jornadas después y a falta del partido de la Real en casa frente al deshauciado Sporting, el Athletic pierde en Villarreal y con la derrota la primera opción seria de superar a un rival directo, gol average incluido.


Entre medias y hasta la jornada treinta, el Sevilla acumulaba 5 partidos consecutivos sin ganar, la Real 2 victorias en los últimos ocho, y el Celta -enredado en la Europa League- otras 2 victorias en los últimos siete partidos. Solo el Eibar supone una seria amenaza que haga peligrar el comodín de esa séptima plaza habilitada por otro título culé que amplíe la brecha entre el nuevo y el antiguo Rey de Copas. ¿Ha aprovechado el Athletic tanto bajón ajeno?. Pues parecía que sí, recuperando una pequeña parte del tiempo perdido lejos de San Mamés. La victoria en Anoeta frente a una Real en franca decadencia y sin sus dos delanteros centro y la del Sádar ante un Osasuna con nueve bajas suponían un impulso suficiente como para incorporarse a una sexta plaza que el Athletic no transitaba desde Octubre. El sorpaso llegó frente a un Espanyol muy dispuesto para la causa desde la alineación inicial, con tres de los cuatro jugadores que menos habían participado en esta Liga. La rotación de cinco piezas en un equipo que según su técnico ya ha cumplido con su objetivo, la salvación, contrastaba con la necesidad de los rojiblancos, que llevaban más de cinco meses sin pisar plaza europea. Una anécdota para muchos, por supuesto.


Entonces, ¿en qué consistía la mejora de finales de Marzo?. Pues no precisamente en el juego sino más bien en la puntería ofensiva y el cerrojazo a la portería propia. Solo un gol encajado en las cuatro últimas victorias frente a rivales en caída libre, cuasi descendidos o relajados en mitad de la tabla, mas la vuelta de Kepa y la coincidencia con dos victorias consecutivas lejos de San Mamés sin grandes alardes. El Athletic volvía a enfrentarse a su destino en otro partido de los "claves" y volvía a fallar, como casi siempre, sin la pegada suficiente y con otra defensa excesivamente vulnerable. El Athletic pierde contacto visual con la quinta plaza, a cuatro puntos más uno, el del gol average perdido en pocos minutos. La pelea se intuye contra Eibar y Real por dos puestos, el que te brinda la regularidad en Liga y el de la pedrea copera. Hace dos temporadas séptimos sin haber catado plaza europea en toda la Liga, la campaña pasada quintos alcanzando dicha plaza por primera vez en la jornada trigésimotercera, y ahora luchando por una sexta plaza que no se huele desde Octubre. ¿Regularidad?. Remontando en casa y perdiendo seis meses fuera, buscando a última hora un premio directo que la irregularidad de todo el curso no amerita. Tiempo para el maquillaje y el fin de fiesta. Y Valverde, ¿qué?.


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