La década Iraizoz

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Si hay un puesto complicado y discutido históricamente en el Athletic, ése ha sido el de la portería. Bajo el yugo permanente de las hazañas de grandes guardametas que pasaron a formar parte de la memoria futbolística colectiva, colocarse bajo el larguero de San Mamés nunca fue tarea fácil. Al final de esta temporada tocará presumiblemente decir adiós al tercer guardameta con más partidos oficiales defendiendo la portería rojiblanca, solo por detrás de los míticos Iribar (18 temporadas) y Carmelo (14 temporadas). Gorka Iraizoz pondría punto y final a una década, al borde de los cuatrocientos partidos oficiales, y pasando con creces a formar parte de esa exclusiva lista de los veinte jugadores del Athletic con más partidos disputados en su haber con la casaca zurigorri. La transición dulce es un hecho. Kepa es ya el presente, después de trabajárselo muy duro en la Ponferradina y el Valladolid, avalado en su primera temporada en el primer equipo con un debut prácticamente inmaculado. Iraizoz termina contrato y no parece que renueve con el Athletic. Será momento de balances y de echar la vista atrás para rendir homenaje y cuentas a un portero que ha marcado, para bien o para mal, la última década en la portería del Athletic.


Todo empezó después de aquel famoso "bienio negro". En el Athletic eran más que urgentes los cambios para reestructurar y levantar a una institución al borde del colapso total. Nuevo presidente, nuevo entrenador y varios fichajes para darle forma a un proyecto deportivo de cuatro años. Gorka cumplía su sueño de debutar con el Athletic en San Mamés aquel 26 de Agosto del 2007. Una ilusión perseguida desde su corta etapa en el Baskonia y bastante complicada de defender ya desde su primera campaña en el primer equipo. Su lesión en la duodécima jornada, precisamente en el campo del Espanyol, y su recaída posterior dos meses después, no solo le apartaron del equipo durante el resto de la temporada, sino que forzaron al club a terminar la misma con tres porteros: primero Iraizoz, después Aranzubia y por último Armando. Gorka se convirtió en indiscutible de la mano de Caparrós, lo jugaba absolutamente todo, incluso las competiciones del KO y aquella final histórica de Valencia frente al Barcelona de Guardiola. No había rotaciones, no había competencia posible, hasta que unas elecciones y un cambio radical en el banquillo empezaron a hacer temblar los cimientos de la portería. Tocaba volver a demostrar.


La llegada de Bielsa marcó el devenir de los dos porteros en nómina rojiblanca. El de Iraizoz porque dejaría de disputar la Copa y el de Raúl Fernández, marcado por aquel partido de Liga frente a la Real en San Mamés. Aquellos meses de Febrero y Marzo del 2013 fueron especialmente duros para los guardametas rojiblancos. Raúl quedaba defenestrado para los restos con tan solo once partidos oficiales con el Athletic, mientras que Gorka llegó a ver su puesto de titular tan en peligro que no pudo soportar la presión y rompió a llorar en una rueda de prensa para el recuerdo. La exigencia era tal, forzándole en cada partido a jugar mucho con los pies -uno de sus mayores déficits- que la grada empezó seriamente a cuestionarle. La llegada de Valverde le ha mantenido como titular para la Liga e incluso, en la demencia de porteros de esta temporada, devolviéndole durante dos meses la oportunidad de disputar la Copa y la Europa League como en sus primeros años con Caparrós. Su décima y última temporada servirá, si nadie lo remedia, para despedir a un portero histórico en el Athletic. Solo Valverde y la grada de San Mamés sabrán cómo agradecerle su trabajo e implicación, más allá de gustos y manías personales. El Athletic es así, cierra una época al tiempo que ya ha empezado a abrir otra, ojalá que por lo menos igual de exitosa y duradera en el tiempo. 


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