Europa no ilusiona

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Llamaba la atención de algunos, en la previa del partido de ida frente al Apoel, la escasa proyección a nivel social de la primera eliminatoria europea de la temporada para el Athletic. Ni estaba en los temas de conversación del aficionado medio ni se palpaba en las calles con el colorido y la parafernalia de otras ocasiones. Explicaciones y justificaciones se entremezclan en un círculo argumentativo ciertamente vicioso, entre quienes acusan de no valorar lo conseguido sin tener en cuenta las supuestas dificultades y quienes consideran que no se debe de rebajar un ápice el listón de la exigencia. Hemos escuchado discursos altamente contradictorios desde dentro de la caseta rojiblanca, dividida entre "la teoría de la ilusión" patentada por Valverde y la ambición sin tapujos de los Aduriz, Iturraspe o Beñat que reconocen sin ambajes que el reto es volver a otra final para sacarse una espina muy dolorosa. En esa ambigüedad se mueven los protagonistas, esa que cala y contagia al socio. ¿Vende bien el Athletic su producto estrella?.


El dato de asistencia en San Mamés el pasado Jueves fue de 32.690. Para ser exactos hablamos de un 61% del aforo total del nuevo campo. Qué curioso, pareciera como si el Athletic movilizase mucho mejor a los suyos cuando de un viaje ilustre se trata y, en cambio, no tuviera un poder de convocatoria mínimamente aceptable cuando hay que pasar por caja y desplazarse en transporte público a tu localidad. Son más de quince mil butacas vacías más que en aquella previa de Champions frente al Nápoles. Esta es la Europa League y su discreto atractivo, el chocolate del loro de lo que Valverde definió como "la segunda división europea". La diferencia entre conformarse con ser séptimos o apostar fuerte por ser cuartos, peleando con Real y Atlético, y volver a la élite frente a los equipos más taquilleros. Algo está pasando con este Athletic cuando la visita del Deportivo reúne a nueve mil personas más que un partido europeo. Ni siquiera la fase de grupos dio la talla en la grada. Solo el debut frente al Sassuolo alcanzó los 37.806 espectadores, es decir un 70% del aforo. La visita del Apoel solo sumó tres mil rojiblancos más en las gradas comparada con la intrascendente del AZ en la fase de grupos de la pasada campaña y con el Athletic ya clasificado. ¿No sugieren nada estos parámetros?.


Datos en mano, cabe preguntarse qué pasa en San Mamés. Al debate de la animación debiéramos añadir las pobres asistencias de público a no pocos partidos en esta media temporada y la reflexión de qué está haciendo el club para ponerle remedio. ¿Es un problema económico tarifario, de falta de ilusión, o simplemente que la Europa League y sus equipos no motivan?. ¿Se han mal acostumbrado los socios y no valoran lo conseguido o el cartel de la competición interesa mucho menos que cualquier partido de Liga?. El aficionado sigue hablando muy clarito con butacas vacías y espantadas mucho antes del pitido final, incluso en partidos de "re-pago". La versión europea de este Athletic tampoco ayuda en absoluto, con un saldo de goles encajados absolutamente inaceptable y un juego irregular a tirones. La Europa de los modestos ni te hace millonario -salvo que seas finalista- ni te da prestigio eliminando a "Sassuolos". Europa no ilusiona, ni en la calle ni en la grada, no al menos esta segunda división que nos venden como un logro exitoso. Ambición en la caseta o deserción progresiva en la grada. Por desgracia, la pelea en este punto de la Liga es otra bien distinta, esperar a ver si en Mayo nos quedamos fuera de la siguiente edición continental. Discurso acomodado, respuesta preocupante. Y algunos discutiendo por la sede de la final copera de otros ...


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