E Iturraspe, ¿qué?

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Por más que se empeñen algunos, Valverde incluido, a este Athletic no le reconoce ni el sesudo estratega que lo creó. El cambio en la propuesta de juego, justificada por Valverde en la irrupción de Williams y la llegada de Raúl García en favor de un fútbol menos elaborado y más directo para llegar antes al área rival, no parece que termine de encajar con los que salen al verde cada partido. Los resultados ni terminan de llegar ni son suficientes para alcanzar, seis meses después, el objetivo marcado para la Liga. Y al tormento fuera de casa en las tres competiciones se suman demasiadas remontadas en San Mamés frente a rivales que con muy poco te crean numerosos problemas defensivos. Pero, ¿dónde están las claves de este retroceso?, ¿por qué ha caido tanto el equipo en su juego?. Muchos lo achacan a las lesiones y a la falta de continuidad de los más habituales, pero no es menos cierto que la política de oportunidades de Ernesto sigue siendo injusta y desigual en función del jugador en cuestión. Mientras algunos pueden fallar y siguen jugando, otros pagan sus errores con creces y pierden el sitio con suma rapidez.


Allá por el mes de Octubre del año pasado Valverde explicaba en rueda de prensa que "Iturraspe tiene más control, juega más en la posición, mientras que Beñat se despliega más". ¿Qué busca Ernesto con la dupla San José - Beñat?. Lo vimos y lo disfrutamos la temporada pasada sin ir más lejos. Pero, cuando una de las piezas, y por momentos las dos, no terminan de funcionar, hay que tomar medidas y aportar soluciones. En estas sigue muy vivo el debate sobre la falta de minutos de Iturraspe en los últimos partidos. Cierto es que el de Abadiño ha venido padeciendo un rosario de lesiones musculares desde la campaña pasada, y que no ha podido levantar cabeza desde Noviembre hasta mediados de Enero. Pero también es justo reconocer que en los siete últimos partidos en los que ha participado no ha recibido la confianza que merecía por parte de Valverde. ¿Qué pasa con Iturraspe?. Más allá de cuestiones internas, Ernesto no se atreve, le asusta apostar por dos "peloteros" como Beñat e Iturraspe, y el problema es que nos aboca un partido tras otro a enmendar cada desaguisado en las segundas partes. Pasó contra el Sporting y pasó contra el Deportivo.


Es evidente que estamos todavía a años luz de aquella versión estelar del Iturraspe de Bielsa, pero sin confianza ni minutos de titular la recuperación de otro pilar fundamental se hace aun más complicada. Este Athletic ha perdido gravemente la presencia en mediocampo con la que arrasaba a sus rivales en los partidos de casa. Posesión, control del juego y verticalidad. Con directores de juego al mando que sepan tenerla y distribuirla sin mermar el despliegue físico que tanto apasiona el entrenador. Son demasiados los partidos en los que Beñat y compañía ven volar balones sobre sus cabezas como si fueran aviones en Loiu, y a fuerza de no combinar y no dominar los viejos conceptos se olvidan y el juego se simplifica. Tanto que los rivales lo tienen más "fácil" para adelantarse en aquel feudo otrora inexpugnable. A juego directo, segundas jugadas y garra este Athletic con calidad de sobra se vuelve más previsible y menos superior al resto. Valverde se sigue equivocando al insistir con algunos futbolistas diesel y de talento como si aportasen lo mismo de revulsivos, y no lo son ni lo serán. Hay dinámicas complicadas de cambiar con una sustitución y en solo veinte minutos. Aquellos maravillosos partidos, qué lejos parecen. E Iturraspe, ¿qué?.


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