Trampas en solitario

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La filosofía no escrita del Athletic y su política de cantera estarían a punto de escribir otra de sus más controvertidas páginas. Condicionadas por la evolución globalizadora del mundo, por el aumento presupuestario de clubes de la Liga con una cartera de fichajes infinitamente superior, y por circunscribirse a un ámbito geográfico extremadamente reducido ... la filosofía rojiblanca queda al arbitrio del presidente y la directiva de turno. Los límites, en ocasiones, son tan finos y tan discutibles como para que un simple contrato de trabajo en Vitoria de la madre de Saborit, catalán de nacimiento y canterano del Espanyol, le convierta en vasco por ingresar en Lezama, en el Juvenil A con dieciseis años. Sabemos cuál es el límite de edad que marca la legislación para que un futbolista sea considerado canterano pero, cuando hablamos de chavales que rozan o han alcanzado la mayoría de edad, ¿son directamente fichajes ajenos a la filosofía de cantera?, ¿cuánto tiempo tienen que llevar residiendo en alguna de las provincias vascas?. Los casos más recientes de Diarra y Dieng han vuelto a hacer saltar la liebre de la enésima trampa en solitario de los rectores de Lezama.


El caso de Diarra ha llamado mucho más la anteción, al tratarse de un futbolista de dieciocho años que apenas llevaba residiendo desde Septiembre del año pasado en Navarra, jugando en el Txantrea. ¿Son suficientes cinco meses de residencia con dieciocho años para entrar en la filosofía rojiblanca?. Visto así, la trampa es relativamente sencilla. El Athletic podría fichar a jugadores mayores de edad de cualquier rincón del planeta, cederlos unos meses en cualquier club convenido y/o vasco, convertirlos en fichables, e incorporarlos a Lezama como si de un chaval de Barakaldo se tratara. Este proceso podría completarse con una buena oferta de trabajo a cualquiera de sus padres, hermanos o familiares más cercanos. La importación de talentos vuelve a quedar en entredicho. Estas operaciones relámpago con futbolistas mayores de edad que no sabían hasta anteayer ni dónde estaba Bilbao vuelven a poner en entredicho el cumplimiento de una filosofía que nos enorgullece. Convertir en "equipos puente" al Aviron, al Txantrea o al Amorebieta parece el "nuevo" sistema para seguir trampeando. ¿Quién se lucra?, ¿tan mal está la cantera bizkaina?.


Si la filosofía del Athletic determina que podrán jugar en sus filas "los nacidos, los que se han hecho en la propia cantera y los formados en los clubes de Euskal Herria", ¿acaso considera esta directiva que cinco meses en un club convenido son suficientes para considerarlo como formación?. Mucho mejor encajaba Griezmann en esta ecuación y generó un debate no menor. A la vista está el nuevo "negocio" de algún agente FIFA de futbolistas que parece haber encontrado un filón a través de una rendija. El caso de Deng no es muy diferente. Un chaval de diecisiete años que ni había chutado un balón en su vida y llega de acogida a una familia de Amorebieta. ¿Son estas "causas naturales" o desgracias humanas adaptables a un fin?. Que nadie espere la más mínima explicación del director de Lezama y a la sazón directo deportivo del primer equipo, al que se le acumulan las críticas por sus más que discutibles gestiones en política de captación y cesión de jóvenes talentos. No serían las primeras trampas a nuestro solitario más "sui generis", la lista es muy larga, pero convertir esta filosofía en un negocio extramuros, con futbolistas mayores de edad captados hace escasas semanas en clubes convenidos, sería ciertamente lamentable.

 

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