Debutando a lo bruto

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La irrupción de Villalibre en la escena del primer equipo, con dos asistencias en dos apariciones, nos devuelve a esa curiosa y efervescente fiebre que producen los debuts de cachorros en el Athletic. En el argumentario popular se entremezclan sentimientos de orgullo al recontar jugadores formados en Lezama en cualquier once titular rojiblanco y sentencias perpetuas atizando a quienes no cumplen con la exigencia a la que algunos, con el cartel de indiscutibles, tampoco responden. Es lo que tienen tanta lesión muscular, tanta baja forma y tres rotaciones mensuales, salvajes, aberrantes e improductivas. Ya tardaban algunos en resucitar la estadística de Valverde y sus debutantes. Lo que antaño eran medallitas que convertían a muchos de sus supuestos protagonistas en juguetes rotos ahora son reconocimientos y palmaditas en la espalda al que siempre gana y nunca pierde. A falta de efectividad o acierto en la gestión, siempre parece lucir más y mejor la cantidad, las cifras grandilocuentes. 24 debutantes en cinco temporadas y media suena a éxito, pero ¿a qué categoría van los cachorros que no suben?. No interesa mostrarles en titulares, tal vez porque sean muchos más de 24. Daños colaterales, ¿no?.


Del primer bienio del txingurri destacaron Iraola y Llorente, dos de los nueve canteranos en los que confió Ernesto para la élite. Es interesante hacer notar la relevancia de Lezama y sus gurús a la hora de promocionar a según qué jugadores y desde edades bien tempranas, solo así pudo Llorente promocionar antes que otro delantero más goleador y se le esperó en primera con una paciencia inédita. Estos casos, como los de Villalibre, Williams o Remiro, no surgen de la casualidad, ni del ojo de Valverde. Son futbolistas que van resonando durante años y por algo será. Sigamos con la estadística valverdiana. Ocho debutantes en otras dos temporadas, de entre los cuales solo Williams y Herrerín se han hecho un hueco (con Iago ya veremos), sin contar a Saborit y su increíble capacidad para merecer dorsal sin haber sido indiscutible en el filial, solo con defensa de cinco. De los siete últimos destacan ahora Kepa y Yeray. Eraso, Sabin, Lekue, Vesga y el propio Villalibre siguen buscando su sitio. Es obligatorio promocionar al que destaca, no hace falta ir de visionario. Lo meritorio sería minimizar errores por el mero placer de incrementar tu lista de meritorios, te llames Jokin o Ernesto.


Son muchos los que suben (tal vez demasiados) pero solo una minoría hace carrera en este Athletic ciclotímico. Se presume ponderando a los entrenadores "pro-cantera" al tiempo que se ha coreado en San Mamés a quien pasó olímpicamente de Lezama porque no veía a casi nadie con potencial. Se ficha a Eraso, después de un año de ridículo y patético casting en la mediapunta desaprovechando hasta a Beñat, y cuando apuntaba a titular indiscutible en pretemporada tiramos de cartera por Raúl García (con acierto indiscutible). Subimos a Sabin y Lekue pero dejamos cojo al Bilbao Athletic en Segunda con la paradójica excusa de la formación. Y qué decir de los cedidos recientes, alguien ha debido de hacer muy mal su trabajo para que más de uno quiera dar marcha atrás el mes que viene. Cantera. Con rimbonbantes titulares, para gloria de uno solo, vamos escondiendo errores y torpezas. Presumimos de debutantes pero tardamos muy poco en crujirles en el paredón de las redes sociales con tal de salvar el culo de quien los precipitó sin continuidad. Cabeza fría y planificación. Que no parezca, como al escuchar a Valverde sobre su idea con Villalibre, que la cantera es un apagafuegos a otra pésima gestión de plantilla y las cesiones otro marrón solventado de cualquier forma. Y el Bilbao Athletic en Segunda B, ¿qué?. ¿Cómodos sin exigencia?.


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