Yeray, de meritorio a titular

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Frente al discurso de los imprescindibles, sustentado en casos muy puntuales de la historia rojiblanca, la realidad de un club de cantera que sabe sobreponerse a las bajas y las lesiones de quienes en su momento parecían insustituibles. El caso de los centrales rojiblancos, tomando como referencia las últimas campañas, podría servir como ejemplo paradigmático. Empezando por aquel Septiembre del 2009 en que una lesión de Ustaritz en el calentamiento previo en Viena abría las puertas de la titularidad a un desconocido San José que acababa de aterrizar de Liverpool. O aquel Diciembre de 2012 en que debutaba Laporte como respuesta al pulsito de Amorebieta, sostenido sin rubor en el tiempo por Urrutia. O cuando en Abril del 2014 aparecía Etxeita en Levante por la lesión de Gurpegui y la sanción de Laporte. El mismo Etxeita que parece haber pagado rápidamente los platos rotos de su flojo final de temporada pasada dejando paso a otros centrales, primero Bóveda y desde mediados de Septiembre con el ascenso meteórico de Yeray desde el filial.


Los que tuvimos ocasión de verle jugar con el Bilbao Athletic, más si cabe la temporada en Segunda división, ya pudimos advertir las virtudes de un central que destacaba más por su sobriedad, rapidez al corte, salida con el balón controlado y buena colocación, y todo ello a pesar de no ser especialmente alto. Con todo y con eso, pocos fueron los que apostaron un céntimo de euro por el joven central bizkaino como relevo natural de Gurpegui en el eje defensivo. La fulminante desaparición de Etxeita había dejado paso a un Bóveda del que sus últimas apariciones como titular habían sucedido en el carril derecho. A veces confundimos el espíritu competitivo y la visión de futuro de los entrenadores con las urgencias de reaccionar ante imprevistos que surgen de la falta de previsión del día a día. Una lesión, un pulso a la directiva, o un mal momento de forma, pueden ser factores determinantes para darle la alternativa al siguiente. Apenas ha pasado un mes y medio y con Yeray la opinión parece unánime entre los opinadores externos, este nuevo león se ha ganado a pulso la confianza de propios y extraños destacando como el que más en cada partido.


Volviendo al inicio de la reflexión, no deja de ser paradójico que, en este Athletic, tan preocupado en defender lo suyo con cláusulas imposibles y salarios desorbitados por un central todavía por debutar con su selección absoluta, convivan una renovación galáctica con otro ascenso desde la cantera. Convertir en imprescindibles, como si nos fuera la subsistencia centenaria en ello, a buenos futbolistas con cartel internacional se acaba convirtiendo en un arma de doble filo, en una losa a medio plazo totalmente evitable. El Athletic lleva más de cien años compitiendo con su filosofía y, sin renunciar a ella, sigue alcanzando importantes cotas. Unos llegan porque otros se van, es la ley del fútbol y de la vida aplicada a un pequeño espacio futbolístico y cultural. Pero, ¿es necesario obsesionarse en blindarnos pagando fichas multimillonarias?, ¿continuar y seguir creciendo debe ser sinónimo de tirar la casa por la ventana perdiendo la cabeza por un jugador?. Con Llorente, delantero internacional y ojito derecho en Lezama durante muchos años, creíamos haber aprendido la lección. El Athletic y Lezama son cantera, y eso también quiere decir que podemos y debemos renovar el primer equipo con los nuestros y dentro de nuestras posibilidades reales. Así evitaremos pagar más de la cuenta por quien no vale tanto ahí fuera, elevar en exceso la partida de gastos del primer equipo. El Athletic se renueva naturalmente, Lezama es su motor y su razón de ser.



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