Conmigo o contra mi

|


A casi nadie se le escapa que la relación profesional entre el presidente Urrutia y lo que se entendía tradicionalmente como prensa deportiva de Bilbao no pasa por su mejor momento. El Athletic ha apostado por una política de comunicación autosuficiente, basada en la autarquía informativa. Urrutia considera mucho más beneficioso gestionar desde la web del club todas las noticias, dejando a los informadores externos en un nivel mucho más secundario, con sus funciones profesionales claramente limitadas. Ahora, aquellos soci@s o aficionados rojiblancos que se manejen con cierta soltura por internet pueden acceder a la información que el club quiera compartir. Para el resto, y según entre qué límites de edad en un porcentaje ciertamente relevante, la prensa tradicional (periódico, radio y televisión) seguirá siendo su vehículo principal de conexión con el día a día rojiblanco. Eso sí, basado en el rebote informativo y el acceso cada día más restringido a los protagonistas. ¿Debe tener el Athletic una línea editorial de cabecera o retomar el camino de la imparcialidad de otras épocas?. No es menos cierto que esta maltrecha relación deja indiferente a una considerable legión de aficionados que, lejos de solidarizarse con aquellos medios cuya información han consumido durante años y que ahora menosprecian, han ido optando por desentenderse del conflicto para arrimarse al sol que ahora más calienta, el de quien detenta y gestiona toda la información, el del club y su presidente.


Urrutia no se oculta. El club, tres días antes de su última rueda de prensa con los periodistas, colgaba en la web unos videos en los que respondía las preguntas de aficionados y simpatizantes a través del Twitter. En definitiva un spoiler en toda regla, una prueba palpable de cómo Ibaigane minusvalora y reduce el interés informativo de los periodistas contestando por adelantado a las preguntas de interés general. El último argumento del presidente se basa en la diferencia de intereses entre el club y los medios, en su sentimiento rojiblanco personal, y en desvelar conversaciones privadas para justificar sus decisiones. Todo con tal de romper una tradición más, la que permitía a los periodistas viajar en el avión del club en los desplazamientos europeos. Esta decisión, explorada por aquellos grandes clubes a los que supuestamente no queremos parecernos, no solamente es otra ruptura con esa tradición centenaria que Urrutia dice defender, es la muestra palpable de una confusión previa. Urrutia mezcla el plano profesional y el personal. Cree que la prensa actúa por despecho y desde la venganza personal, defendiendo su gestión presidencial del conflicto como "honesta" incluso. Es evidente que los puntos de vista del Athletic y de cada medio de comunicación pueden diverger en según qué cuestiones, lo que no es cuestionable son sus intereses. Informar, señor Urrutia, ni más ni menos. Anda que si hubiesen contado la mitad de lo que saben. ¿Dónde quedaron en la memoria del presidente tantas complicidades con periodistas para tapar aquí y silenciar allá?. Diálogo.


En campaña electoral, el candidato Urrutia prometía "café para todos" con el fin de evitar las supuestas filtraciones de anteriores presidentes a "el Correo", medio en el que colaboraba a sueldo al mismo tiempo. Una decisión aparentemente justa e igualitaria que con el tiempo se ha ido convirtiendo en cercenadora y opaca. El problema de fondo es que el presidente no tolera las críticas, a su política de comunicación en particular. Se las lleva al terreno personal y responde desde ese mismo plano con ataques y faltas graves a la privacidad de conversaciones en confianza. En una cosa tiene razón Urrutia, cuanto más hablas más te expones. Es un acierto teórico que nuestro presidente comparezca con tanta regularidad, pero debería reflexionar seriamente sobre si debiera ser él u otra persona de la directiva quien diese la cara en nombre de la institución ante la opinión pública. Ni su lenguaje no verbal, ni su actitud ante muchas preguntas, ni su predisposición en esta guerra personal contra los medios parecen adecuadas para dejar de perderse el respeto. Y no digamos su desconocimiento en tantas cuestiones de interés que nadie aclara. Imagen de club. Urrutia debe entender que el Athletic y la prensa se necesitan mutuamente, reflexionar sobre la conveniencia de algunas de sus actitudes en comidas de trabajo, ruedas de prensa, asambleas de compromisarios y conversaciones informales. Un periodista responderá ante su jefe en una empresa privada, se le exigen noticias e información exclusiva. Un presidente del Athletic representa a los que piensan como él y a los que no, se le exige ejemplaridad y exquisitez en sus acciones. ¿Con cuántos profesionales que han terminado saliendo del club con un portazo ha rozado Urrutia en estos años?. A ver si no va a ser solo "cosas de plumillas".


EDITORIAL

ÚLTIMO PODCAST

ÚLTIMA ENTREVISTA