A dos velas

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El mercado del Athletic no da para más, o eso tendremos que aceptar a tenor de los resultados obtenidos por este presidente y compañía en sus intentonas veraniegas. Tal y como sospechábamos en el primer editorial de la temporada no han faltado edulcoradores a semejante ineficacia, amparados en que nuestro mejor fichaje ha sido la renovación de Laporte. La mejor no lo sabemos todavía, pero sí la más cara de la historia rojiblanca. Y todo ello inmersos en distintos debates. Twitter y sus parroquianos son un universo paralelo tan excitante que lo mismo nos adelanta fichajes que no se producirán, como admite que en este Athletic Azpilicueta, cobrando cuatro kilos, no cabe porque es lateral, pero sí Laporte cobrando más y siendo central. Sin trampas, el navarro también dijo que no. Así que el francés ahora sí está bien pagado porque un jeque le ofreció cobrar más todavía. Pasado a pasiva. Sin oferta desde Manchester, ¿estaba suficientemente valorado Aymeric con el sueldo de antaño o los defensores de su actual salario reclamaban entonces este super aumento para el galo?. ¿Acaso el sentimiento Athletic es un chicle estirable ad infinitum con una oferta del exterior?. Que le pregunten a Valverde que lleva tiempo pidiendo fichajes que nunc llegan. Seguro que ya sabe lo que tiene que responder a partir de ahora.


Dos nombres han copado la rumorología rojiblanca en las últimas semanas, y no antes. Mikel Oyarzabal y Álex Berenguer. Urrutia y su equipo negociador lo intentaron, ofreciéndose a pagar la cláusula del primero (40 kilos) junto con una ficha, acorde al dispendio veraniego de Ibaigane, que superaba los tres millones. Ante la negativa del jugador, el presidente activó el plan B para la banda izquierda. Regatear con el Osasuna por un canterano sin experiencia en primera división ofreciendo, además de dinero, a dos delanteros con los que Valverde no contaba desde que llegó al Athletic. ¿Quién los trajo?. Este desesperado intento de fichar a alguien para la banda izquierda parece un explícito mensaje para sus inquilinos habituales, léase Susaeta, Muniain y Merino (ahora con más boletos como alternativa a Aduriz). Pero los rojillos se negaron a aceptar tres donde pone nueve. A todo esto, ¿han mejorado las relaciones de Ibaigane con Real y Osasuna?. No está tan claro que así sea. El "caso Arellano" y la cláusula anti-Athletic de Oyarzabal dejan algunas dudas del supuesto hermanamiento. ¿Qué ha hecho este presidente para enderezarlas?. La historia se repite. Primero Illarra (en el Madrid), luego Iñigo Martínez y ahora Oyarzabal. ¿No son demasiados tropezones clausuleros en muy poco tiempo?. Con razón tantos años sin asomar el morro por allí salvo por jugadores libres de contrato.


Urrutia se enfrenta a una paradoja desagradable. Tiene dinero para gastar, ofrece el oro y el moro, pero le siguen diciendo que no. Y no es que las últimas incursiones exitosas del Athletic en estos campos de minas hayan salido muy potables. De las seis últimas adquisiciones de Zubieta ni Elustondo, ni De Cerio, ni Castillo, ni Zubiaurre salieron a cuenta. En Tajonar hay que remontarse al 2007 para encontrar operaciones satisfactorias, desde entonces solo ha llegado Kike Sola por 4 millones y es evidente que no ha funcionado como algunos esperaban. No hay fichajes y entre los más recientes pocos aportan con suficientes minutos de calidad (Raúl García, Beñat, Etxeita y parece que ahora Bóveda). El resto para el dichoso fondo de armario que hace las veces de disparadero veraniego. Elustondo se queda porque en Leganés no pueden con su ficha, Eraso no va, Viguera sale a donde le dejan, Sola a un Segunda en rompan filas, Saborit ni frío ni calor, y Mikel Rico parece el primer claro damnificado de la promoción de Vesga. Seguir mejorando resultados parece menos probable solo con los mismos, aunque Valverde se conforme con menos. Ya lo vimos el año de la Champions aun con la llegada de Viguera. Qué impotencia sacar a pasear la chequera y volverte varias veces de vacío. Haciendo recuento de "síes" y "noes" en el mercado rojiblanco a Josu no le daría ni para una segunda vuelta. Y la portería, ¿qué?.



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