Negando la evidencia

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En el mundo del fútbol actual sus profesionales se mueven en torno a dos parámetros fundamentales, dos pilares sobre los que pivotará su carrera deportiva: su progresión futbolística superando metas cada vez más ambiciosas y una retribución económica creciente acorde con su valor de mercado. El Athletic tampoco es ajeno al entorno global en el que se mueve, incluso aun cuando escuchamos a su presidente transmitiendo esos mensajes tan particulares. En este sentido, la renovación de Laporte merecía de las explicaciones de Urrutia y, con mes y medio de retraso, llegaron el pasado Jueves. El presidente defendió que "si solo valoramos lo económico el Athletic no tendría razón de ser" en respuesta a las cifras publicadas sobre la renovación más cara de la historia rojiblanca y que el lekeitiarra no desmintió. Entonces, ¿qué otros argumentos, aparte del monetario, puede ofrecer el Athletic a sus mejores baluartes?. ¿Títulos?, ¿proyecto deportivo?, ¿buenas instalaciones y el cariño de la afición?.


Como lo de ganar títulos es harto complicado, cabe imaginarse que un buen proyecto deportivo podría terminar de convencer a aquellos profesionales que ven suficientemente colmada su cartera. Para aumentar tus posibilidades de cumplir objetivos ambiciosos (sobre todo si los aceptas públicamente) y poder vender un proyecto apetecible (para Monreales y Azpilicuetas) será fundamental disponer de los mejores elementos. Un reto que pasa por la renovación de tus mejores activos y la contratación de aquellos que puedan elevar tu nivel. Urrutia salía al paso de algunas publicaciones afirmando que "ni a Valverde ni a Laporte les prometimos fichajes" y que "prometemos lo que el Athletic puede ofrecer, el privilegio de jugar en este club". Prometer fichajes se antoja muy atrevido, cuasi imprudente, pero de ahí a rehuir de los argumentos económicos y deportivos para explicar el contrato más caro de la historia zurigorri media un enorme abismo. Jugar en el Athletic es un privilegio, ¿y cobrar cinco kilos -con objetivos- no lo es?.


Urrutia sigue en su discurso de la "gente que cree en una forma diferente de competir y da un paso al frente". No le interesa reconocer que hay un fútbol profesionalizado y sin escrúpulos que también opera en su amado Athletic y paga cláusulas con las que sanear sus cuentas. El de los profesionales que vienen y/o se quedan para jugar y ganar dinero. ¿Alguien le prometió a Raúl García que sería titular?, ¿o a Valverde que se harían esfuerzos para renovar a fulanito o fichar a menganito?. El Athletic paga, al día, y muy bien por cierto. Es poco romántico poner cifras encima de la mesa pero un tanto cínico y cansino apelar al sentimiento exclusivamente. Laporte renueva por cinco kilos, un precio disparatado propiciado por ese mercado global al que Urrutia niega pertenecer. En el Athletic también se negocia, se pactan subidas salariales desorbitadas (como la de Llorente), y se venden proyectos y reformas para convencer (como con Bielsa). Ni los que se van atacan tu línea de flotación ni los que se quedan dan un paso al frente. No hace falta prometer, a veces basta con recoger guantes y ponerse las pilas para peinar tu escaso mercado (minimizando despistes imperdonables) y convencer a los de fuera de lo que vendes dentro. El problema, a veces, es que ni con dinero se consigue. Ya nos explicarán sus por qués, si es que encuentran alguna explicación a medida.



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