Cómodos en la segunda

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Primer día de pretemporada. Rueda de prensa de Ernesto Valverde en su cuarta temporada consecutiva al frente del banquillo rojiblanco. A la pregunta sobre los objetivos para este nuevo curso el txingurri responde: "el objetivo es volver a jugar en Europa el año que viene, no hay ninguna duda. Nos gustaría hacerlo en la competición más importante, este año estamos en la segunda. Sabemos lo difícil que es, pero queremos seguir esa línea y darle valor a lo conseguido estos años. Hemos sido quintos, a ver si podemos seguir en Europa con continuidad, convertirlo en un hábito". Ni siquiera nombra la Champions League, esa competición que le "gustaría". Dos verbos marcan las intenciones de su discurso: "volver" y "seguir", dos sustantivos lo confirman: "continuidad" y "hábito". Un campo léxico contundente y revelador de lo máximo a lo que aspira Valverde. A ver si su equipo puede darle continuidad a lo conseguido, repetir en "la segunda" competición europea. ¿Es un discurso ambicioso o más de lo mismo?, ¿ilusiona o enfría?.


Valverde lo deja muy claro. El objetivo es volver a Europa, sin concretar ambiciones mayores. Y ya inmersos en la dinámica de la Europa League y la consecución de títulos añade: "las posibilidades de ganar un título pasan por la Europa League y la Copa. Vamos a luchar para llegar hasta donde podamos, si puede ser hasta la final y ganarla. Es nuestra ilusión. Pero no lo podemos prometer el primer día de entrenamiento porque sabemos cómo son las competiciones". ¿Realmente cree Ernesto que el Athletic tiene opciones en la Copa frente a la voracidad de Barsa y Madrid de los últimos años?. Si de "hábitos" va la historia, la opción más factible de levantar un título en las últimas campañas vino con la Supercopa, jugándola como perdedor perpetuo de la final de Copa. Pero Valverde se mueve con habilidad entre la prudencia y la falta de fe en los suyos. En su discurso de la mejora progresiva maneja un campo muy limitado de posibilidades de superar lo conseguido. Desde este punto de partida construye su conservador discurso.


No se trata de prometer nada. La ambición no es compatible con el miedo a no cumplir con tus objetivos, pero el miedo a fracasar y a quedar expuesto limita en exceso tus niveles de ambición personal. Al Athletic no se le exige nada, mal hecho, y puestos a pedir ni siquiera se le rinde cuentas por las finales no alcanzadas. Lo que algunos queremos saber es si este entrenador ve realmente posible luchar por lo máximo con una de las mejores plantillas de la historia rojiblanca reciente. Ese máximo es disputar finales y quedar cuarto en la Liga de tres. Ganar y levantar títulos no puede ser una ilusión si eres un ganador. En caso contrario, en esta época de fichajes, será más complicado todavía convencer a los Azpilicueta y Monreal de que apuesten por tu proyecto. Que dos internacionales de dos grandes clubes, de una gran Liga, y que disputan la Champions cada año, tengan al Athletic en cuenta, pasa por cambiar el discurso que vendemos públicamente. Este Athletic puede y debe aspirar a más, el que no lo tenga claro o dude está a tiempo de bajarse del barco y volverse a una Liga menor. Mejora y exigencia. Ahora o nunca.



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