Hasta luego, Gurpe

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Era imposible no emocionarse escuchando la rueda de prensa de Don Carlos Gurpegui en Lezama, delante de todos sus compañeros. Era imposible no sentir ese nudo en la garganta cuando se le trababa la voz agradeciendo al vestuario el apoyo inquebrantable en sus peores momentos. Era imposible no levantarse del asiento o del sofá cuando se levantaba la tablilla en San Mamés y era sustituido uno de los capitanes más queridos de la hitoria de este centenario club. En esto no puedo ser imparcial. Gurpegui se ha ganado, a pulso y con su trabajo, el cariño, la admiración, el respeto, y el agradecimiento de toda la masa social del Athletic. Seguramente se trate de uno de los casos más especiales y que mayor consenso ha generado en la gran familia rojiblanca. Habrá habido jugadores del Athletic que hayan sembrado división de opiniones en momentos puntuales, pero la capacidad de aglutinarnos a todos de Gurpegui siempre fue admirable. Sin estridencias, ni palabras altisonantes.


También en esto del fútbol uno recoge lo que siembra, y San Mamés volvió a demostrar que sabe reconocer y homenajear a uno de sus mejores emblemas, a uno de sus más queridos embajadores de la marca Athletic, del auténtico e incondicional sentimiento rojiblanco. Qué bien traída la celebración de Aduriz en sus dos goles, llevándose la mano a la nariz y recordando la cantidad de veces que Gurpegui se ha jugado el físico por una camiseta, por una idea. Su profesionalidad y entrega permanente al servicio de un colectivo son parte de su enorme legado para todos aquellos chavales que pisen Lezama en busca de un sueño. Es cierto, costará imaginarse un Athletic sin Gurpegui. Seguro que el club y el propio Carlos sabrán ubicarle donde merece, allí donde pueda seguir aprendiendo y enseñando Athletic. Es una pena que el primer equipo siga perdiendo rojiblancos así. Son tan difíciles de encontrar.


La trayectoria de Gurpegui en el Athletic es un monumento a la superación personal. Muy pocos futbolistas habrán tenido que enfrentarse a los obstáculos que tuvo que enfrentar el de Andosilla. Desde su sanción, pasando por las lesiones, Gurpe nos demostró a todos que con esfuerzo, constancia y cabezonería navarra todo es posible. Pero no es momento de remover el pasado, ni de reabrir heridas que ya por suerte cicatrizamos entre todos. Solo quedan palabras de agradecimeinto y admiración ante un gran profesional pero sobre todo un gran tipo y una buena persona. Caballeros como Gurpegui son los que hacen todavía más grande al Athletic, aquellos que te hacen sentir orgullo de pertenencia y te impulsan a salir por el mundo presumiendo de valores y saber hacer. El Atletic club no ha perdido a un fubolista en activo, hace muchos años que ganamos con Carlos, hace muchos años que Gurpegui nos ganó a todos. Mila esker Gurpe, gracias por todo, capitán. No es un adiós, solo un hasta luego.


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