Otra cláusula insuficiente

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La probable salida de Laporte parece reavivar viejos fantasmas de un pasado reciente. Sus sucesivas renovaciones de contrato y su súpercláusula tampoco parecen lo disuasorias que pensaron en Ibaigane, como tampoco las de Herrera o Martínez. Ante futbolistas carentes en su infancia de sentimiento rojiblanco los hay que se conforman con verlos marchar si pasan por caja y solo elevan el tono cuando -como otras tantas veces- saltan una valla. Son los mismos que se tragaron la ficción novelada de quien aseguraba no haber negociado con nadie del United cuando sus supuestos emisarios, de cañas por Madrid, le dejaron tirado. Todo vale si se quedan, hasta mentir descaradamente con un discurso plagado de fisuras y contradicciones. El Athletic ha optado por cuantificar el valor económico del sentimiento y solo con algunas cláusulas, sin calibrar el potencial de los que solo ven en el fútbol negocio y títulos conseguidos. Habría que revisar esta trasnochada política de retenciones y su dudosa validez. Si no aspiramos a ser los más recaudadores, ni tenemos tanto mercado para invertir, ¿para qué seguir fracasando con esta política del cláusulazo?. Se van igual.


Aquellos que todavía no han querido pasar página destacan las formas de Laporte con el Athletic, sin replantearse aquella perpetua y pseudo-messiana estrategia renovadora, y reajustando cuentas -por enésima vez- con quienes también cumplieron sus contratos "a rajatabla". El tiempo es el juez que pone a cada suplente en potencia en su sitio. El Athletic aplica su defensiva política "antifuga" solamente con aquellos pocos susceptibles de cambiar de aires sin su consentimiento, presume de aplicar el mismo rasero con todos para "dar ejemplo" a sabiendas de que no es así. Es fundamental que l@s canteran@s de Lezama aprendan sin fisuras el sentimiento Athletic de su presidente. Pero ni por esas, los "golpes en la línea de flotación" siguen asestándose con la misma dureza. No hay éxito ninguno en que un profesional del club salga abonando su cláusula. Ni gana el Athletic con la pérdida, ni el jugador merece mejor o peor tratamiento por ello, ni sale victorioso el presidente. Tan profesional es el criado en Lezama como el de Tajonar, tan del Athletic es Raúl García como Iturraspe. Dejemos de una vez los estigmas justicieros y el reparto populista de carnets del sentimiento


Las formas son importantes, pero siempre. Como para fichar a un canterano del AntiguoKo que había insultado a Aduriz públicamente, jactándose de las derrotas del Athletic. A él le bastó con pedir disculpas solamente cuando le recordaron sus lindezas al fichar por el Athletic. No nos escama quien califica al Athletic de "enemigo" o del "otro bando". Esos complejos y fobias "anti-Athletic" se premian con el consenso mayoritario de la familia rojiblanca de apadrinar a otro lenguaraz (no sabía lo que escribía). Otra contradicción presidencial, perdonar cualquier ofensa del pasado a los que vienen mientras estigmatizamos a los talentosos porque quieran irse. El conflicto -demagógico y populista- del sentimiento sigue topando con la realidad. No bastará con subir las cláusulas hasta la exageración si no puedes acompañarlas de fichas proporcionadas, los grandes casi siempre te las multiplicarán por tres o cuatro. El sentimiento para los aficionados, de puertas para adentro bastará con buenas dosis de filosofía de club, profesionalidad y rendimiento. Ojalá el club -a partir de ahora- despida, como se merece y sin colapsar la puerta de atrás, a Laporte y a cualquier profesional rojiblanco que salga del Athletic abonando su cláusula, terminando contrato o negociando su salida. Todos son y serán Athletic.


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