Pragmatismo vs sentimiento

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En los últimos tiempos, si cabe con mayor vehemencia, parece instalado el debate del sentimiento entre la afición rojiblanca, y no precisamente por generación espontánea. Cada vez que renueva algún futbolista rojiblanco, cada vez que nos deja una "vaca sagrada" -incluso depositando la cláusula de rescisión en la LFP-, cada vez que suena para reforzar al equipo un jugador de nulo pasado rojiblanco o con declaraciones cuando menos desafortunadas en su hemeroteca personal contra el Athletic Club, el debate del sentimiento y su preponderancia sobre lo estrictamente deportivo salta cual resorte. El interés del Athletic por el central Iñigo Martínez, con una supuesta oferta de por medio, "mareante" según algunos medios, ha reabierto el debate que provocó la llegada de Raúl García en su día. ¿Debe el Athletic y la filosofía del presidente Urrutia contratar a profesionales sin sentimiento rojiblanco en sus venas?. 


Si imperase la coherencia en este punto la respuesta parece indiscutible, NO. No parece adecuado que un futbolista, aspirante a valuarte y paradigma de un club cada día menos hermano, que llegó a declarar públicamente "no creo que el Athletic pague al enemigo" y "nunca me iría al otro bando", sea exponente de un sentimiento fundamental para esta junta directiva. Cualquier enfoque basado en "bandos" y "enemigos" no aparenta la cercanía al Athletic y sus valores que Urrutia exige para firmar en Ibaigane. Pero el fútbol lo puede casi todo. Si Laporte hiciera las maletas rumbo a Manchester, cosa que ni mucho menos descartan en Ibaigane, el sentimiento importaría mucho menos y pasaríamos a centrarnos en lo meramente deportivo. Es ahí donde entran en juego los 30 millones de clausula, renovación incluida. ¿Hasta dónde debería rascarse el bolsillo el Athletic por un central?, vista su trayectoria de cláusulas anti-Athletic (la más cercana con Rubén Pardo) ¿aceptaría la Real negociar con su "enemigo"?.


Contando con la retirada de Gurpegui y una hipotética salida de Laporte, a Valverde le quedarían Etxeita, Bóveda, Elustondo y San José para las dos posiciones de central, sin obviar las incorporaciones del Bilbao Athletic (parece más que cantada la de Yeray Álvarez). ¿Qué aportaría Iñigo Martínez que no tenga el Athletic?, ¿por qué no darle la oportunidad a la cantera, tal y como se hizo con Laporte cuando Amorebieta echaba pulsos a la directiva?. Vuelven a la palestra teorías contradictorias y bastante asentadas, que tienden a asegurar que lo de fuera ofrece más garantías, tanto para reforzarse como para forjar jóvenes talentos. Por de pronto, el central bizkaino de la Real ha cambiado su discurso y ya no se cierra puertas como antaño, y el Athletic mira de reojo a las jóvenes promesas de Tajonar. Todos se miran el ombligo para poner a salvo su dilatado ego y no avivar las críticas de sus demagógicas aficiones. Mientras tanto, en Lezama tienen decisiones importantes que tomar porque "lo del 30 de Junio" y "los plazos razonables" son milongas que casi nadie se traga, salvo para algunas renovaciones. Iñigo Martínez NO, cantera SÍ.


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