Objetivo: quinta plaza

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A falta de cinco jornadas para terminar la Liga la coyuntura clasificatoria no permite más paños calientes. El Athletic tiene su mano o, como suele decirse en estos casos, depende de sí mismo para evitarse el engorro y el sobreesfuerzo físico y mental -del que tanto se ha venido quejando estas últimas temporadas- de trastocar la pretemporada y jugar eliminatorias decisivas cuando los demás cogen tono bajo el sol de la tranquilidad. Y es que, vistas las posibles carambolas de un Sevilla con opciones a ganar dos títulos en este rus final de campaña, todo parece resumirse en una única máxima: quedar por encima del Celta. La cosa pinta más que favorable porque hay un punto de ventaja, porque el Athletic ganó en Balaídos en la primera vuelta, y porque en la antepenúltima jornada hay un partido cuasi decisivo entre bilbainos y vigueses en San Mamés que podría darle la puntilla a los de Berizzo.


Decía Valverde, en la rueda de prensa previa al Málaga, que sería un "éxito increíble" terminar la temporada en esa quinta posición, como si hubiese que remontar muchos puntos, como si el rival al que medirse para mantenerla fuese inexpugnable, como si el equipo no fuese capaz y necesitase de un milagro. Una cosa es tratar de quitarle presión a tu equipo de cara al exterior y otra exagerar la realidad clasificatoria creyendo que el respetable es menor de edad o se chupa el dedo. La realidad de esta Liga depreciada y gravemente desigual nos muestra al Málaga como único aspirante a complicar las opciones del Athletic de volver a Europa. El mismo Málaga que ha marcado veinte goles menos que el Athletic en treinta y dos partidos de Liga, el mismo Málaga que se desinfalaba en la recta final de la temporada pasada. No son necesarias grandes hazañas ni enormes gestas para consolidarse en esta Liga. Solo regularidad, una gestión razonable de plantilla, y minimizar tantos pinchazos imprevistos en San Mamés.


El Athletic está sabiendo castigar los fallos de sus rivales por Europa -el último y más reciente el del Celta en casa frente al Betis- con la solvencia y la eficacia de aquel que ha ido ganando confianza y gen competitivo a base de jugar partidos importantes en todas las competiciones posibles. La Europa League frente al Sevilla, la Copa frente al Villarreal, y la Liga con una quinta plaza a tiro, están demostrando que las distancias entre estos tres equipos no son tan grandes como nos las quieren pintar cuando conviene. Un Athletic cumplidor en Liga, sin previas europeas en verano, y con un fondo de armario a tono durante toda la temporada, es perfectamente capaz a día de hoy de luchar por la cuarta plaza que esta temporada se ha ganado a pulso el Villarreal, marcando la diferencia sobre todo en su estadio. Si no hubiese sido por los patinazos en San Mamés, este Athletic de siete victorias a domicilio pelearía de "tú a tú" con este Villarreal semifinalista europeo por entrar en la máxima competición continental, y no es una locura pensarlo, ni conseguirlo un "éxito increíble". No hay excusas para no ser quinto. No nos falles Athletic.


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